
Pedro Echeverría V. – mayo 13 de 2013
El viejito papa Benedicto XVI ya no daba para más ante los mil y un dilemas que tenía la obligación de resolver. Y no son asuntos de la religión sino problemas políticos internos que desprestigian a su iglesia, provocando que el catolicismo registre muchas deserciones. Escándalos de la pederastia, de las mafias y de los bancos son muy difíciles de superar.