Marzo 2 de 2010
La crisis del transporte público que hoy tiene parcialmente paralizada a la capital colombiana realmente reúne dos paros distintos: el de los propietarios de las grandes empresas y el de los trabajadores y microempresarios del transporte. El alcalde de Bogotá, Samuel Moreno Rojas, desesperado por la incapacidad del sistema Transmilenio para movilizar a casi siete millones de bogotanos, ha optado por manejar el asunto de la misma manera en que lo han hecho las anteriores administraciones del Distrito Capital y se ha empeñado en negociar con los dueños de las grandes compañías de buses urbanos, negando los espacios de diálogo a los pequeños transportadores y haciendo la vista gorda a todos los excesos que la policía comete en los barrios populares para supuestamente garantizar la movilidad en la ciudad.