Etiqueta: Plan Colombia

  • The state in which the Plan Colombia left us

    Soldado - Foto: Ernesto Che Mercado Jones.
    Soldier – Photo: Ernesto Che Mercado Jones.

    February 22th, 2016

    More than 15 years of financial injections from the government of the United States into the Colombian state radically changed the landscape of our country, defined the course of the war and ensured the continuity of an authoritarianism which today ensures the interests of large transnational corporations and the US.

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  • ¿Qué está pasando en las cárceles colombianas?

    "Atrapado" - Foto: Guillermo Ruiz.
    «Atrapado» – Foto: Guillermo Ruiz.

    Por: July Henríquez Sampayo – marzo 3 de 2016

    Las cárceles y las penitenciarías del país son una caja de Pandora que se abre periódicamente y de la que llueven cada tanto las noticias de las tragedias de turno que padecen los más de 120.444 seres humanos que han sido sancionados con el encierro, del infierno cotidiano que ningún ser humano debería tolerar.

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  • Así nos dejó el Plan Colombia

    Soldado - Foto: Ernesto Che Mercado Jones.
    Soldado – Foto: Ernesto Che Mercado Jones.

    Febrero 10 de 2016

    Más de 15 años de inyecciones financieras del gobierno de los Estados Unidos al Estado colombiano cambiaron radicalmente el panorama de nuestro país, definieron el rumbo de la guerra y aseguraron la continuidad de un autoritarismo que asegura hoy en día los intereses de las grandes empresas trasnacionales y de la potencia del norte.

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  • Estados Unidos, la guerra y la paz en Colombia

    Por: Carlos Medina Gallego – septiembre 17 de 2011

    Estados Unidos hace evidente su absoluto desprecio por la situación colombiana en materia económica y de seguridad. Independientemente de si estamos o no de acuerdo con el TLC, el Gobierno Nacional le ha mendigado, a lo largo de una década, un tratado comercial que todavía no encuentra los respaldos suficientes en el Congreso estadounidense, pese a los esfuerzos y a las solicitudes que ha hecho, de manera manifiesta, el presidente Obama y de ser Colombia el principal aliado en la región y su escudero más importante para los conflictos en el área.

    En materia de apoyos para la seguridad y la lucha contra el narcotráfico la cosa no anda mejor: cada vez los recursos son menos, los recortes más permanentes y las ayudas se reducen a simples asistencias técnicas, a tal punto que el país va a tener que asumir el 100% del costo de la seguridad, la lucha contra el crimen organizado del narcotráfico y el llamado ‘terrorismo’. La llamada ‘corresponsabilidad’ frente a estos fenómenos es discurso y letra muerta.

    Es absolutamente claro que la política pública en seguridad y defensa en nuestro país se nutre de las orientaciones y monitorias estadounidenses, y que el discurso de lucha contra el terrorismo y el narcotráfico de los gobiernos anteriores es un traslado mecánico de la política de seguridad norteamericana a Colombia. Esta asistencia militar, a través de los tratados de cooperación, es permanente y los logros en materia de seguridad son de responsabilidad compartida. No obstante, el gobierno estadounidense considera que el desmonte de los grupos paramilitares fue un fracaso, que la política de consolidación y recuperación social del territorio no está dando los resultados esperados y que ahora es necesario volver a separar la lucha contra la insurgencia de la lucha contra el narcotráfico.

    Para Michael McKinley, embajador de Estados Unidos en Bogotá, las Bacrim representan el nuevo formato de los carteles del narcotráfico y quiere centrar toda la atención de la política estadounidense en este nuevo fenómeno. Basado en esta decisión, el Gobierno Nacional viene llamando la atención sobre la urgencia de combatirlas como agentes generadores de la industria del narcotráfico y el narcomenudeo. Sin embargo, las Bacrim son muchos más que eso, pues constituyen una forma de Estado ilegal en las zonas populares de las grandes ciudades.

    Seguramente, el cambio de actitud del gobierno Obama y de su embajador va a obligar a una nueva estrategia militar para confrontar a la insurgencia, que ha pasado a un segundo plano en el interés de los EE.UU. Sea como sea, el país va a tener que hacer esfuerzos para mejorar su comercio internacional, buscando nuevos socios en los países del área y en Asia, pues sus socios tradicionales, EE.UU. y Europa, no ofrecen muchas posibilidades en materia comercial, en razón de las múltiples dificultades que están afrontando.

    La pregunta que surge es: si EE.UU. no constituye un socio comercial y su apoyo al fortalecimiento de las políticas de seguridad y defensa es precario, ¿qué sentido tiene mantener en estado de subordinación permanente unas relaciones que nada aportan? De nada nos sirve que el embajador diga que “Colombia se ha convertido en un modelo de inspiración internacional para la lucha contra el terrorismo”, porque durante años ha soportado las consecuencias sociales, económicas y políticas de su acción devastadora, con abnegación, nobleza, sacrificio y un costo altísimo en vidas, bienestar e institucionalidad. Pobre manera de convertirse en ejemplo.

    El embajador McKinley dice, en privado, que en los próximos meses se puede estar instalando una mesa de paz en el país y que existen acercamientos con la guerrilla de las FARC. En ningún otro cuerpo diplomático se sabe algo al respecto. Si así fuese, sería bueno que la embajada, que no ha podido concluir con su gobierno un TLC para Colombia y ya no tiene más plata para financiar la guerra, al menos promueva y acompañe un proceso de paz en donde, sin lugar a dudas, jugaría un papel fundamental por razones obvias.

  • ¿Cómo va la guerra en el país?

    El rumbo de la guerra colombiana se encuentra en uan oscura encrucijada - Foto: Ejército

    Por: Carlos Medina Gallego – abril 19 de 2011

    Entre finales de marzo y comienzos de abril de 2011 aparecieron en circulación entrevistas a dos de los responsables de la guerra en el país. La primera, al general Alejandro Navas Ramos, comandante del Ejército Nacional, publicada por el periódico El Nuevo Siglo, y la segunda, a Rodrigo Londoño Echeverry, conocido con el alias de ‘Timochenko’, miembro del Secretariado y segundo al mando de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), y que se publicó en Anncol.

    Para el general Navas, la trasformación de la confrontación y los logros alcanzados por el Estado y la Fuerza Pública obedecen a la decisión del gobierno de la ‘seguridad democrática’ de colocar toda la voluntad política en alcanzar la victoria militar sobre la insurgencia y haber convocado todos los campos del poder –político, económico, social, militar– a acompañar y desarrollar la confrontación, superando el “error estratégico e histórico de emplear el poder militar solamente para sofocar la violencia”. Según el general, la guerra se la habían dejado a los militares, “siendo que las guerras no las ganan los ejércitos sino los pueblos”. Para él, un papel importante lo han jugado en la guerra las marchas de la población contra las FARC, los impuestos para fortalecer a las Fuerzas Militares, las redes de cooperantes y la creación del servicio militar de soldados campesinos.

    Los logros alcanzados por la Fuerza Pública en la confrontación a la insurgencia hacen que el general se incline hacia una salida en la que la presión militar combine de manera coherente y complementaria el Plan de Seguridad y Defensa del Ministerio, el Plan de Guerra de las Fuerzas Militares, los planes de campaña de la Armada Nacional y la Fuerza Aérea, y el Plan Estratégico de la Policía Nacional, dejando un pequeño espacio político a la negociación con unas reglas de juego favorables al Gobierno Nacional para que se pueda aplicar la pax romana: aquella que se le da al vencido.

    Para el general Navas, el proceso de negociación debe producirse cuando la insurgencia esté vencida y su moral de combate haya sido quebrantada. Según la percepción del general, en el momento actual, el gobierno ha neutralizado el plan estratégico de la FARC, ha frenado el avance del Bloque Oriental de esa organización sobre la capital de la República y ha sido obligada a retornar la guerra de guerrillas, el uso de explosivos, la colocación de minas y bombas, y la utilización de francotiradores para enfrentar la ofensiva de la Fuerza Pública. Considera el general que las bases de la guerrilla están desmotivadas, que los golpes dados a los mandos y a los comandantes han sido fuertes porque eran jefes experimentados y difíciles de reemplazar.

    No obstante, el general reconoce que las FARC persisten en su plan estratégico de la toma del poder, que no están derrotadas y que el tramo que queda por recorrer a la Fuerza Pública es el más difícil, que “el fin del fin” fue un eslogan, un grito de combate, que les dio buenos resultados en su momento, pero que el esfuerzo que queda por hacer es el más fuerte y difícil, por ser el más cruento. Para el general, la guerra está entrando en un nuevo momento y el mismo requiere de reentrenar la tropa, sobre todo la oficialidad operativa, colocando al frente de los entrenamientos su ‘fe’ en la causa como sustento de su moral de combate.

    Para el general, la particularidad de Cauca y Nariño como polos de intensa confrontación corresponde con una situación en la que se combinan las prácticas de terrorismo, la implementación de las acciones milicianas, la defensa de la actividad del narcotráfico, el involucramiento de la población como escudos de guerra y las adversidades del sistema atmosférico, que no deja desarrollar como en otras partes los apoyos aéreos de inteligencia y operativos.

    Sin embargo, su balance general señala que las FARC perdieron su capacidad para tomarse pueblos, montar bloqueos de vías por largas horas, hacer ‘pescas milagrosas’, reunir columnas de doscientos y trescientos hombres para tomarse un pueblo, una base militar o una estación de policía, y que con la fuerza que conservan sólo pueden hacer terrorismo. Gran parte de la estrategia de confrontación a la guerrilla de las FARC se centró sobre el logro de objetivos de gran impacto, entendidos estos como los principales responsables de la organización, comandantes y miembros del Secretariado. No obstante, el general Navas Ramos termina señalando que el centro de gravedad de las FARC no es alias ‘Alfonso Cano’, porque, al tener un cuerpo de mando colegiado, si muere uno de los miembros éste es reemplazado inmediatamente.

    La segunda entrevista es a la que accedió ‘Timochenko’. Parte de aceptar que las FARC han recibido duros golpes, sobre todo las bajas en el Secretariado, el Estado Mayor, los comandantes de frente y numerosos guerrilleros, la mayoría de ellas propinadas por bombardeos que la guerrilla no está en condiciones de enfrentar y que no constituyen muertes en combate. Señala, igualmente, que los golpes que ha tenido la organización obedecen a los procesos de infiltración de los organismos de inteligencia, que han logrado llegar muy cerca de los miembros del Secretariado, como en los casos de ‘Reyes’, ‘Ríos’, ‘Jojoy’, ‘Rincón’ y ‘Fabián Ramírez’. A esta situación le suma el papel de los desertores, que se venden por algunos millones, entre los que se encuentran mandos superiores, como los que posibilitaron el éxito de la Operación Jaque. Sin embargo, señala ‘Timochenko’, todos esos elementos son parte de la guerra, son sus imponderables, así lo entienden y así los asimilan por fuertes que sean.

    Según ‘Timochenko’, se ha recompuesto el Secretariado y el Estado Mayor Central, los mandos están completos y los muertos han sido reemplazados. Además, esa organización se está preparando para la lucha política y militar, incorporando nuevo guerrilleros y militantes a las FARC para realizar trabajo de masas en las regiones y en las ciudades, y se consideran una fuerza real con base social, que no se sienten ni derrotados ni reducidos a la profundidad de la selva.

    ‘Timochenko’ no se hace ilusiones sobre que el gobierno de Santos va a ser distinto al de Uribe. Señala que, durante el tiempo en que fue su ministro de Defensa, fue agresivo en la aplicación militarista de la política de seguridad democrática. Además, menciona que el presidente representa al sector más tradicional de la oligarquía y que, hasta ahora, no ha presentado una política de paz. Comenta que la Ley de Victimas y la Ley de Tierras son importantes, pero no lo suficientemente fuertes para que tenga impacto en la paz.

    Considera que el gobierno exige, pero no hace gestos de paz y que no existe la menor posibilidad de claudicación y entrega, y que están orientados hacia el dialogo, pero en igualdad de condiciones. Indica que están dispuestos a pactar una paz si es con democracia y justicia social, y, en ese caso, a dejar las armas, pues están a la búsqueda de una paz para hacer la política sin armas, pero no en condición de rendición o derrota. El líder guerrillero, además, recuerda que han dado a conocer cinco temas sobre los que están dispuestos a dialogar: tierras y víctimas, soberanía nacional, modelo económico, reformas políticas y apertura democrática.

    No obstante su insistencia sobre la paz, ‘Timochenko’ señala que las FARC harán la guerra mientras exista el conflicto y se insista en acabarlos por la vía militar. Para él, las formas de lucha cambian cuando se accede a la democracia y a los cambios que requiere el país respecto a las causas que dieron origen al conflicto armado.

    Para las FARC, en la voz de ‘Timochenko’, resulta difícil transitar un camino de paz si en él no existe contrapartida y las soluciones se dan a medias: “se propone una Ley de Tierras, pero no una reforma agraria; se habla de reparar a las víctimas, pero se siguen matando sindicalistas y gentes de izquierda; la violación de derechos humanos es una realidad. No han cambiado las razones que dieron origen a la lucha armada”.

    El segundo al mando de las FARC asegura que están dispuestos a pactar acuerdos humanitarios: a ponerle fin a las retenciones, si el gobierno acaba con los falsos positivos y la desaparición forzada; a ponerle fin al minado, si el gobierno suspende los bombardeos; a ponerle fin a la guerra, si se le abre paso a la paz. Acabar la guerra demanda de estar dispuestos a un dialogo constructivo. Si se abre el proceso de dialogo y paz, lo prioritario es lo político. Asegura ‘Timochenko’.

    Las dos entrevistas nos ubican en espacios distintos: uno, el del general Navas, hace énfasis en la necesidad de la victoria militar y la pax romana; el otro, el de Timochenko, reconoce los golpes recibidos, señala la disposición para la paz, pero no la acepta como resultado de la redición o la derrota.

    Después de más de medio siglo de conflicto armado en Colombia, las posibilidades de dar por terminadas las hostilidades entre el gobierno y la insurgencia parecen estar muy lejanas, a pesar de los esfuerzos que desde distintos lugares de la sociedad civil y la comunidad internacional se realizan.

    El gobierno optó por la solución militar en el contexto de la implementación de la política de seguridad democrática y ha desplazado a un segundo plano la salida política negociada. Resultan claros los pronunciamientos coincidentes entre el general y el presidente Santos en el sentido de que para ganar la guerra falta poco. ¿Qué tanto? Lo que dure la terquedad de uno y otro para decidirse a andar el camino de la solución política negociada.

    No obstante, es necesario reconocer e insistir que ninguna de las partes se niega a considerar la posibilidad de un diálogo de paz para encontrar solución al conflicto armado. Los intentos y experiencias acumuladas en épocas anteriores, durante las administraciones Betancur y Pastrana, se constituyen, a pesar de los resultados, en una importante escuela de aprendizajes, de cuyas lecciones se pueden corregir procesos y precisar objetivos y metas alcanzables para pactar una salida política y negociada a la guerra del Estado con las guerrillas.

    Por ahora, sería pertinente crear una comisión ilustrada de diplomáticos de la paz, con suficiente capacidad para moverse de manera discreta entre los actores, explorando posibilidades, escuchando inquietudes, generado acercamientos y, en general, construyendo sólidas bases para que un proceso futuro pueda tener éxito, porque lo que se lee en las palabras de los entrevistados es que si se les deja a los militares la tarea de construir la paz, los civiles y demócratas de este país nunca la vamos a ver.

  • El escuadrón de la muerte

    Por: Andrés Gómez – 9 de marzo de 2011

    Cerca de quinientas personas se manifestaron en contra del Escuadron Móvil Anti Disturbios (Esmad) de la Policía Nacional, el pasado 24 de febrero en Bogotá. Manifestantes y familiares de las víctimas de esa unidad especial exigieron justicia por los crímenes en impunidad y piden el desmonte de ese cuerpo represivo. Según denuncias, durante los doce años de existencia del Esmad, miembros de esa unidad han causado más de una decena de muertes y cientos de lesiones a personas que se encontraban ejerciendo su legítimo derecho a la protesta, empleando, incluso, armas no convencionales que la institución niega usar, pero que testimonios de exuniformados y fallos de la Procuraduría confirman.

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  • The death of Mono Jojoy in the heart of the Plan Colombia

    September 23th, 2010

    The death of ‘Jorge Briceño’, also known as ‘Mono Jojoy’, happens in the core of the military help given by the USA to Colombia. The Serranía de la Macarena has a very high value for the fighting parties and represents a worthy military and economic trophy that, given the present circumstances, will determine the future course of eastern Colombia. As we see how the lame spectacle that celebrates death morbidly seizes the country, we can ask: what course will the government and the guerrilla take after such an important event?


    The ‘Mono’

    Colombia knew ‘Jorge Briceño’ as a slightly overweighted man, with a thick moustache and a black military beret always on him. He was one of the most emblematic of the leaders of the FARC-EP and his elimination was the main target of the ‘antiterrorist’ military strategy of Uribe’s Government ‘democratic security’ policy. His many interventions in the peace negociations in El Caguán, that took place between 1999 and 2002, and his command of that guerrilla’s military apparatus had made him an enemy of the State, whose elimination meant a symbolic success seeked by the Colombian Military Force and its sponsors.

    With rude manners and an aggressive language, Víctor Julio Suárez Rojas, the true name of the of this peasant-born man, whose mother was a cook and who devoted himself to the guerrilla since the age 22, had been known in the Colombian media since the mid-90’s, when he was stood out among the other members of the FARC-EP’s Secretariat as the commander of the guerrilla operations in eastern Colombia and as the achiever of an iron control over the Serranía de la Macarena, after the declaration of ‘integral war’ by Cesar Gaviria Trujillo’s government and the destruction of Casa Verde -located in the town of La Uribe, Meta, considered as the headquarters of the guerrilla group- in 1990. His rude manners in public, the rewards offered for his head since then and the statements of all the Military Commanders during the last twenty years, that spoke of him as a bloodthisrty terrorist and the possible successor of ‘Tirofijo’, made the ‘Mono Jojoy’ be seen by the public opinion as the manifestation of evil, who should be erradicated by a strong-hand government that wouldn’t bother talking with the guerrilla.

    For the members of that organization, as several investigations have documented, ‘Mono Jojoy’ was an admired man: under his military guidance, the insurgency struck the military forces decisively, with attacks such as the one that killed general Carlos Julio Gil Colorado, in 1994; and the attacks to the military bases of Las Delicias (Putumayo) in 1996, and Patascoy (Nariño-Putumayo border) in 1997, actions that made the FARC-EP grow during those years as never before and allowed them to go into a much more agressive strategy until 2003. However, he was also a very feared leader: men and women under his command received a very severe treatment, which led to a significant number of desertions during the last years, and it is known by testimonies of demobilized combatants, that the ‘Mono’ din’t tolerate desertors or traitors, against whom he used all the force of the armed organization.

    Additionally, the lack of results after the negociations in the Caguan, due to the lack of interest of Pastrana’s Government in making concrete social commitments to make viable the agreed peace agenda, made him be presented as the leader of the militarist wing of the guerrilla group, as opposed to the politic one, lead by ‘Alfonso Cano’. Nevertheless, once ‘Cano’ succeded ‘Manuel Marulanda Vélez’ after his death, and due to Briceño’s health problems, worsened by the guerrilla life, the ‘Mono’ ended up his life under his own terms: fighting the troops that chased him.

    With his death, a strong tension within the guerrila commandance is predictable. According to the information provided to the media by the military intelligence, the candidates to replace him would be Joaquín Gómez’, commander of the South Bloc; ‘Timochenko’, who directs the Magdalena Medio Bloc, and ‘El Paisa’, who commands the ‘Teófilo Forero’ Mobile Column. In addition, the government scores an important symbolic strike against the guerrilla, by killing a man seen as invencible by the FARC-EP basis, which will possibly generate many desertions from its ranks, but not the definitive collapse of its structures, as the president Juan Manuel Santos announced in his statement given the morning of September 23th from New York.

    The Truth of La Macarena

    Despite the military success of the ‘Sodoma Operation’, in which at least 30 bomber planes and 27 helicopters participated, we can’t forget that the region where they killed ‘Mono Jojoy’ is precisely the same in the press headlines during the last months for two very different but closely related facts: an increase of military presence and of the Plan Colombia’s funds, and the finding of a cemetery containing a huge quantity of unidentified bodies in La Macarena, whose existence has been described as a defamation by the government.

    According to a report presented last July by the NGO Fellowship of Reconciliation’s office in Colombia, the Quick Deployment Force (FUDRA, for its initials in spanish) -composed by the 1st, 2nd, 3rd, 7th, and 10th Mobile Brigades- is one of the military units that concentrate the majority of resources from the Plan Colombia’s third phase, which allowed it to be crated in 1999, as a part of the Omega Joint Task Force (Fuerza de Tarea Conjunta Omega). According to the Army, the FUDRA is the “cutting edge of the Colombian military strategy” and has its headquarters precisely in the national park located in the Serranía de La Macarena. Next to this military facility, says the document, “the investigators found a huge burial site, or common grave […] The first reports showed that the Army, probably combined with other armed groups, buried over 800 and maybe up to 1500 bodies in the grave”, although the commander of the Omega Joint Task Force, general Javier Flórez, and the national governent sustains that it is a cemetery where the bodies of 564 unidentified members of illegal armed groups killed in combat were legally buried. Even so, at least 261 extra-judicial executions have been reported in the zone, which are atributed to the FUDRA and the Army’s 7th Brigade, and the human rights defender organizations sustain that there are tens of forced disappearance cases that might have ended as ‘false positives’, and will only be proved when the identification of the remains found is made, as well as many others that the families haven’t denounced because they fear retaliations.

    Even before this cemetery was found, that region had been one of the most affected by crimes commited by military men against civilians. Human rights defender organizations have documented hundreds of cases of rape, torture, arbitrary detentions, homicides and disappearances, in events that involve the military forces as much as different paramilitary organizations. Even so, the military units present in the zone have been certified recently in human rights for a one-year term by the United States, wich assures their funding by making the Leahy Law inapplicable.

    La Macarena, a very important zone controlled until 2002 by the FARC-EP -who were present in this silvan zone since the 1960’s-, is today a main spot to be conquered in the Plan Colombia’s military strategy to control all the southwestern zone of the country. The department of Meta, where the park named the same way is located, not only is essential in the counterinsurgence war but is also in the sight of different economic megaprojects: besides its importance in the oil exploitation, with discoveries like the Cuenca Caguán Putumayo -with a production of 7,000 barrels a day, between the departments of Putumayo and Meta-, different companies expect to use 168.800 hectares for single-crop exploitation agriculture, related mainly with agrofuel, and different illegal organizations seek to seize over the coca crops in the region, from which many native peasants earn their living. Likewise, its role in important mining projects in Vichada and Guaviare makes the control of this zone a priority, since it connects geographically these two departments with the center of the country and Bogotá.

    Who’s favored

    The Santos Government, pushed too far by an extreme right that’s held responsible by some analysts for the car bomb attack in front of the Caracol Radio offices in Bogotá, has shown its military capacity and warlike character, thus clearing any doubt about possible scenarios for a negociation with the insurgence, an issue objected fiercely by the most backward looking sectors.

    The same group of officers that a few weeks ago echoed the supposed presence of ‘Jojoy’ in Venezuela, cried out loud by Uribe’s government in order to deteriorate the relations with the neighbors, celebrates today this victory using even biblical quotations in TV speeches that remark the “professionalism of the Military Forces”, as sustained Rodrigo Rivera, the defense minister. A military strike of this characteristics, only comparable to the death of ‘Raúl Reyes’, must definitiely be useful to clean the images of the military and justify the ‘strong hand’ policy, along with the abuses as a valid method to achieve convincing results against ‘terrorism’, no matter the consequences.

    With this achievement, the Santos’ government will boost its popularity. It could even exceed the popularity levels in the public opinion reached by his predecessor, taking -as Uribe did- advantage of the social support to boost his own agenda, the economic one and that of social control. The true result of this event is still to be seen in the very authoritarian measures announced a few days ago by this government and whose results are still unsuspected: the militarization of some cities and the reforms in wage, financial and public health matters.

    Things being so, we can only wait to see how the government capitalizes its military success, as much as the response from the guerrilla, amidst a confrontation that has involved all of the Colombian social sectors and classes for over 50 years, and that will continue determining the course assumed by a country that celebrates the death of a guerrilla leader, forgetting its poverty, the more than four and a half million displaced violently from their lands and the deep crisis to which it has been lead by the very governments that pride on having eliminated the ‘terrorist snake’ during the last years.

  • Muerte del ‘Mono Jojoy’ en el corazón del Plan Colombia

    Septiembre 23 de 2010

    La muerte de ‘Jorge Briceño’, más conocido como el ‘Mono Jojoy’, se da en el centro de la ayuda militar de Estados Unidos a Colombia. La Serranía de La Macarena tiene un altísimo valor para las partes en confrontación y representa un valioso trofeo económico y militar que, bajo las actuales condiciones, determinará el rumbo del oriente del país hacia el futuro. Ante el espectáculo lamentable de celebración de la muerte que se apropia morbosamente del país, cabe preguntarse: ¿qué rumbo tomarán tanto gobierno como guerrilla ante un suceso de tal importancia? (más…)

  • La Macarena: fosa común de la ‘seguridad democrática’

    Por: Andrés Gómez – 10 de agosto de 2010

    El departamento del Meta representa la idea de ‘seguridad democrática’ que dejó como legado Álvaro Uribe. El hallazgo de unos 2.000 cuerpos sepultados en una fosa común, ubicada junto a la base de la Fuerza de Despliegue Rápido (Fudra) del Ejército en La Macarena, está demostrando al mundo que la la política estrella del anterior y el nuevo gobierno sólo consiste en un modelo de pacificación en el que mueren miles de civiles y sólo se benefician las multinacionales, los monocultivos y las petroleras.

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  • Oro, megaproyectos y control territorial: motores de la guerra en el suroccidente colombiano

    Por: Óscar Patiño – 23 de mayo de 2010

    Las comunidades indígenas del departamento del Cauca exigen el respeto de la normas del Derecho Internacional Humanitario por parte del Ejército y de la insurgencia, quienes se enfrentan en la zona norte de ese departamento desde el pasado mes de noviembre.

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