Por Amy Goodman – 24 de septiembre de 2010
Si uno creyera en el discurso del presidente Barack Obama debería pensar que las operaciones de combate en Iraq han terminado. Sin embargo, expuesta públicamente por primera vez con el escándalo de Abu Ghraib, la tortura en las cárceles iraquíes crece y crece, cada vez más distante de todo tipo de escrutinio o responsabilidad. Tras arrestar a decenas de miles de iraquíes –en muchos casos, sin imputárseles ningún cargo– y mantener a muchos de ellos prisioneros durante años sin juzgarlos, Estados Unidos ha entregado el control de las prisiones de Iraq, con sus 10.000 prisioneros, al gobierno iraquí. Conozcan al nuevo jefe: es igual que el anterior. (más…)