Por: Juan Diego García – junio 14 de 2012
El auge de las economías de América Latina en los últimos años se debe primordialmente a los altos precios de las materias primas que demandan los países centrales del sistema capitalista, tanto los tradicionales, como la Unión Europea, Japón y los Estados Unidos, como los emergentes, de manera particular China e India. La actual crisis mundial puede deprimir agudamente esta demanda y, en consecuencia, la aparente exitosa estrategia de las exportaciones como motor del desarrollo conduciría a un callejón sin salida. Solamente aquellos países latinoamericanos que consigan destinar, así sea parcialmente, esas exportaciones hacia su propio mercado interno o, en todo caso, a los mercados locales que van generando el proceso de integración regional, podrán mantener los actuales niveles de crecimiento.