Por: Juan Diego García – marzo 30 de 2015
La decisión del gobierno estadounidense de reanudar relaciones diplomáticas con Cuba, luego de más de medio siglo de rompimiento, es un hecho de enorme trascendencia, aunque aún faltan muchos obstáculos por remover, empezando por el total y completo desmantelamiento del bloqueo económico, el fin de la hostilidad política hacia la isla y terminar el fomento de las acciones terroristas de la minoría que en Miami aún sueña con la restauración de la Cuba de antaño, y, naturalmente, concretar la devolución de Guantánamo, zona ilegalmente ocupada por Estados Unidos.