Por: Joanna Zapata – noviembre 23 de 2011
Gigantescas explotaciones mineras, que llevan más de cincuenta años en la capital de Colombia, sumadas al deterioro que sufre por pasar por varias de las zonas más pobladas de una ciudad con casi ocho millones de habitantes matan cada día al río Tunjuelo, una de las principales afluentes hídricas de Bogotá. Organizaciones sociales, ambientalistas y autoridades locales han advertido que se deben tomar medidas inmediatas ante el desastre ecológico causado, principalmente, por las multinacionales Holcim y Cemex, y por la empresa local San Antonio, de propiedad de la arquidiócesis de Bogotá.
