
Por: Juan Diego García – julio 2 de 2014
Las ofensivas bélicas de Occidente no parecen arrojar como resultado una ocupación firme de los territorios agredidos, como sucedía en el colonialismo clásico. La ocupación estable no es el objetivo, al menos por ahora. En las guerras que los Estados Unidos y sus aliados llevan a cabo en Asia y África se manifiesta una constante que tiene en la simple destrucción su objetivo inmediato y casi único. Países antes prósperos y relativamente estables como Iraq o Libia han quedado convertidos en ruinas y no precisamente por errores de cálculo, normales en toda contienda bélica. En realidad, en todos estos casos se repite un patrón que bien podría describirse con la consigna de ‘destruirlo todo, arrasarlo todo’. La misma estrategia se repite en Afganistán y con ciertas variables se utiliza también en Pakistán.
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