
Por: Francisco Mora – julio 28 de 2015
Al mejor estilo de una ‘república bananera’, en donde los condenados a muerte eran sacados de sus celdas para fusilarlos y cuando ya estaban en el paredón se les disparaban balas de salva, y luego se les sometía indefinidamente al mismo perverso tratamiento sin que nunca supieran cuando les llegaría la hora verdaderamente, la Secretaría de Movilidad de Bogotá, Transmilenio y la Alcaldía Mayor someten a pequeños propietarios, conductores, usuarios, terceros afectados y a la ciudad en general a un matoneo constante, que data desde la génesis misma del supuesto ordenamiento del transporte público en la ciudad con el surgimiento del Decreto 309 de 2009.
