Por Luis Alfonso Mena S.* – mayo 22 de 2012
Si no fuera porque sus posturas reflejan la desesperación de un bloque de poder militarista, que por el momento no puede hacer a su manera todo lo que quiere, el permanente show mediático de Álvaro Uribe no pasaría de ser la actuación de un paranoide que no le teme al ridículo ni a la pérdida del buen juicio que debe caracterizar a todo estadista.