Por: Juan Diego García – diciembre 1 de 2011
Tanto en Chile como en Colombia, las recientes protestas estudiantiles tienen en común su enorme preocupación no sólo por la naturaleza democrática o elitista de la educación sino, fundamentalmente, por la función misma del sistema educativo como elemento decisivo en la construcción de un orden social nuevo, moderno, democrático y que permita un ejercicio efectivo de la soberanía como Estados y su existencia real como naciones.
