Por: Silvana Melo* – abril 19 de 2012
Veinte años después, el círculo se cierra en sí mismo. En el centro de lo redondo, en la panza de esta historia, centenares de miles de crónicas anónimas en destierro. Un país vaciado en sus vísceras. Una extensa y vergonzosa cadena de complicidades. Sangre que regó la tierra. Generaciones de infancias en el camino. Hijos del derrumbe condenados al suburbio social. La renacionalización de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF), naturalmente imprescindible, llega tarde. Mucho país herido de muerte, sangrando todavía.