
Por: Marta Lucía Fernández Espinosa – octubre 14 de 2013
Todo su cuerpo en tensión, contribuyendo con la filigrana de su fuerza de violín a afinar el cristalino. La luz ingresa por la córnea y en la retina la espirituosa presencia sanguínea y la sublimación celular especializa a muchos más millones de bastones neuronales para ver en la oscuridad y traducir al blanco y negro, que los pequeños millones de conos neuronales especializados en ver los colores bajo la luz.








