Cuando se habla de participación es importante tener en cuenta a las emisoras comunitarias, aquellos espacios que permiten que los ciudadanos se informen y den sus opiniones sobre temas cotidianos de su total incumbencia, esto como un derecho humano fundamental. Un caso exitoso se encuentra en el municipio de Líbano (Tolima). Allí, la emisora comunitaria Café 93.5 FM Estéreo ha impulsado desde 1997 un proyecto comunicativo significativo y que estuvo en cabeza de un personaje fundamental para la radio de nuestro país: Miguel Marín (1995 – 2009).
Categoría: Cultura
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¿El fin de la privacidad y la libre expresión en Internet?
Por: Christian Peñuela – mayo 14 de 2012
Riseup.net y May First / People Link son colectivos solidarios que, a través de la Internet y de manera autogestionada, ofrecen servicios digitales seguros y de alta calidad a organizaciones sociales, colectivos solidarios y proyectos de activismo político y defensa de los derechos humanos en el mundo. Apoyados en las llamadas leyes antiterroristas de Estados Unidos, el pasado 18 de abril en la ciudad de Nueva York, el FBI incautó uno de los servidores de Riseup.net que proveía servicios a May First / People Link, perjudicando a centenares de agrupaciones que alojaban sus páginas web y correos electrónicos en esta máquina, operada por el más antiguo proveedor independiente de Internet europeo: European Counter Network.
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“Yo no nací para ser lambón”: Vladdo
Por: Nicolás Camargo
Vladimir Flórez o ‘Vladdo’ es un reconocido caricaturista colombiano quien desde hace aproximadamente 25 años, como lo menciona en su página web, “anda haciendo travesuras en la prensa colombiana y ha pasado por los más conocidos diarios y revistas del país”. Asegura que “a pesar de su comportamiento ha recibido varios premios de periodismo como el Premio a la Excelencia de la Sociedad Iberoamericana de Periodistas”.
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Patricia Ariza: “Una sociedad sin arte está incompleta”
Publicado originalmente por Desde Abajo – Marzo 20 de 2012
desdeabajo:- ¿A qué edición llega el Festival Alternativo de Teatro?
Patricia Ariza:- Esta es la novena edición bianual del Festival. Es bueno precisar que el Festival es una continuidad de los festivales de Nuevo Teatro que comenzamos a realizar desde 1975.
da: ¿Cuántos grupos de teatro participarán en este Festival?
Patricia Ariza: Contaremos con 75 grupos, que realizarán cien funciones.
da: -¿De dónde proceden estos grupos?
PA: -Su gran mayoría tienen como sede Bogotá, pero también se contará con grupos procedentes de casi todas las regiones de Colombia, así como de otros diez países, en su mayoría de nuestra región latinoamericana; pero además vienen de Finlandia y de los Estados Unidos.
da: – ¿Cuáles son los objetivos del Festival?
PA: -Estimular la dramaturgia nacional. Visibilizar los grupos con trayectoria, pero al mismo tiempo, abrir los espacios para las nuevas propuestas de grupos jóvenes. Estamos utilizando muchos nuevos espacios no convencionales y nuevas salas. Hay muchas funciones en las localidades, en las universidades, en los colegios. Habrá también foros, encuentros y debates. Nos interesa mucho que se debata sobre la relación del teatro colombiano con el país, con América Latina. También examinar por qué las políticas culturales están tan separadas de la gente.
da: -¿Es equitativo el trato que recibe el Festival Iberoamericano y el Festival Alternativo?
PA: -Creo que podría haber una mayor equidad, no solo por parte de la administración, sino también por parte de los medios de comunicación. Todo se enfoca sobre el Iberoamericano. Yo no tengo nada en contra, me parece importante que exista, lo saludo. Lo que no considero justo es la asimetría. Al Iberoamericano la administración distrital le asigna cerca de tres mil millones, al Alternativo doscientos millones. Y de todas maneras estamos reconocidos porque era menos lo que nos iban a asignar, y las Secretarías de Gobierno y de Cultura incrementaron un poquito. Pero la suma sigue siendo irrisoria, por una parte frente a lo que el Festival representa, y por otra parte porque nos impide tener los grupos todo el tiempo, afectando la posibilidad de un encuentro fértil en debates, iniciativas y propuestas.
Desde hace tiempo los grupos de teatro han sido relegados a la condición de andar cada uno con su proyecto bajo el brazo, buscando financiación, con lo que se impide la posibilidad de debatir, y construir un escenario conjunto, digno. Un espacio de trabajo artístico que permita brindar todo lo que puede brindar el teatro a una sociedad. Es necesario crear las condiciones para que esa participación amplia, genuina, y ese debate puedan tener lugar.
da: -¿Qué puede brindar el teatro a una sociedad como la nuestra?
PA: -Mirar la realidad desde otros ángulos. Desde otros lugares distintos al discurso político, sociológico o antropológico. El teatro la mira desde la intuición, desde el sueño, desde el sentimiento, desde otra sensibilidad. Una sociedad sin arte está incompleta. En la recreación de lo real el arte es imprescindible. Mucho más en un país como Colombia que tiene tantos dolores que curar. Por eso es doloroso ver que en los discursos políticos el arte y la cultura han estado ausentes. Hay que lograr que los artistas hablen de política y los políticos hablen de arte.
da: -¿Que han aprendido en cuarenta años de organización de festivales de teatro?
PA: – El teatro colombiano ha sido muy importante en América Latina. Pero sobre él se han ejercido muchas incomprensiones y agresiones. En los festivales hemos aprendido que para que exista un movimiento, ese movimiento necesita encontrase en la diversidad y en la diferencia.
Por eso se necesita un Festival que también sea un centro de debate. El debate ha sido reemplazado con los proyectos, la gente está tan ocupada con los proyectos y con los informes, que entonces el tiempo de la creación y de la organización lo absorben los proyectos y los informes. Hay que recuperar ese tiempo para debatir sobre el teatro, sobre el contexto, sobre la situación cultural, sobre nuestro destino colectivo, sobre el papel del arte, sobre las circunstancias de los artistas.
da: -Alguien decía que los artistas ganan menos que un obrero, trabajan más que un obrero y viven mejor que un obrero.
PA: – Vivimos bien porque tenemos el privilegio de hacer lo que nos gusta. Eso es un privilegio que uno no tiene con que pagarlo en la vida. Pero económicamente es muy difícil, todos tenemos que conseguir el dinero en otros lugares porque del teatro no se vive, ¡es imposible! Se vive para el teatro, pero no se vive del teatro. Obreros y artistas deberían tener mejores condiciones para su vida. Los obreros deberían poder venir al teatro, descubrir y hacer los que les gusta. En algún momento tuvimos convenios orgánicos con las centrales obreras, eso habría que recuperarlo.
da: -¿El Maestro Santiago García participará en el Festival?
PA: -El 27 de marzo, Día Internacional del Teatro, recibirá nuestro homenaje. Nos hemos unido el Ministerio de Cultura, la Secretaría de Cultura, el Festival Iberoamericano y el Festival Alternativo para hacer ese homenaje, más que merecido. El Instituto Internacional de Teatro ha nombrado a Santiago Embajador de Teatro ante el organismo de Naciones Unidas encargado de la educación y la cultura. Por su parte, la Unesco le ha encargado al Maestro el discurso que se lee cada año con motivo del Día Internacional del Teatro.
da: -Se acerca el seminario ideológico del PDA, como militante de esta formación de izquierda, ¿cómo contempla el lugar de la cultura en el partido?
PA: -Creo que hay una fase muy dolorosa en toda, toda la izquierda, y también en los nuevos partidos, que consiste en mirar la cultura de manera muy residual. No se considera la posibilidad de que la cultura sea un lente excepcional para mirar el país. Creo que el PDA es un partido en formación, creo que es necesario trabajar y mejorar mucho para corregir errores y alcanzar una organización y un modo de funcionamiento ejemplar.
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“La fotografía era casi una obsesión”: Margareth Bonilla
Por: Nicolás Camargo – marzo 3 de 2011
María Margareth Bonilla, fotógrafa, gestora cultural, catedrática universitaria y directora del Museo de Arte del Tolima, abrió el lente de su vida y nos contó cómo fue su proceso de formación profesional y artística, el cual le ha permitido posesionarse como una reconocida artista plástica y fotógrafa en el ámbito regional y nacional.
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Ernesto Cardenal: poesía, sacerdocio y revolución
Por: Sara Wiederkehr – 31 de enero de 2012
Parece coincidencia, pero podría no serlo: en julio de 2009, a 30 años del triunfo de la revolución sandinista, la expresidenta de Chile, Michelle Bachelet, le entregó el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda al poeta nicaragüense, teólogo de la liberación y el primer ministro de Cultura del gobierno sandinista, Ernesto Cardenal. Esta distinción se convirtió en un hecho importante para la obra de Cardenal, que acaba de cumplir 87 años, y para la vida del revolucionario que en sus versos delineó con fuerza la vida que se iba transformando desde la caída del dictador Somoza hasta el gobierno del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) de la época, para el cual también cabría ese homenaje.
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Abu Mazen visita Colombia
Por: Harold Alvarado Tenorio – octubre 1 de 2011
Bienvenido Abu Mazen.
Porque vienes en nombre de Abú Amar,
nuestro hermano en el sufrimiento. (más…) -
Impunity

Por: Ivonne Cardozo – junio 17 de 2011
Una película de Hollywood en noventa minutos hace estremecer al público por sus impresionantes escenas de ficción, donde el prototipo de héroe creado por los grandes monopolios cinematográficos salva al mundo de una catástrofe o mata estratégicamente narcotraficantes colombianos o a quien ocupe el papel del villano de turno. “Impunity”, la impresionante película de Hollman Morris y Juan José Lozano hará que el auditorio permanezca en silencio hasta el final, dando un vuelco a su sentir sobre Colombia durante esos mismos noventa minutos.
Fuera de quimeras y de falsos efectos para impresionar, el relato de este documental se articula alrededor de las voces reales de las víctimas del fenómeno paramilitar, de imágenes inéditas de la masacre de El Salado y de acciones del paramilitarismo en Casanare, así como de las declaraciones en las que los grandes líderes de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) reconocen con frialdad los crímenes de lesa humanidad más aterradores de la historia de Colombia. En su coherencia y en su capacidad de explicar otra mirada del conflicto colombiano radican los principales logros de la película Impunity y de los dos colombianos que consiguieron llevar a la pantalla grande un tema que aún sigue sin debatirse a fondo por la sociedad colombiana.
Preguntas, escalofríos y tristeza, entre un ir y venir de sensaciones de impotencia y rabia, se viven en cada minuto de esta película. Sus protagonistas caminan por las calles, son seres humanos como cualquiera de nosotros, habitando el mundo cotidiano de esta Colombia que los mantiene en el anonimato: son las víctimas, que se niegan a ser mantenidas en silencio, que han sido maltratadas por todo el rigor de la guerra y que reflejan en sus rostros un gran sufrimiento al tener que escuchar a sus victimarios.
Así, construyendo un relato que estremece a cada momento al espectador, quien se halla frente a las voces de miles de víctimas que perdieron a sus seres queridos asesinados, torturados y desaparecidos, Impunity se convierte en un excepcional trabajo de investigación sobre la cuestionada Ley de Justicia y Paz, tal vez una de las facetas más reprochables en la historia de la justicia colombiana.
Más de cinco años de investigación y rodaje, junto a 600 horas de archivo audiovisual, se necesitaron para lograr que esta ‘incómoda’ película se estrene en nuestro país. Sus directores, han enfrentado con valor las amenazas, las persecuciones y los robos de su material de rodaje para entregar al país y, en especial, a las víctimas este testimonio de la violencia paramilitar, amparada por el Estado y al servicio de los grandes intereses económicos.
Para Hollman Morris, reconocido periodista colombiano que dirige el programa Contravía, quien recorrió este largo camino junto al documentalista colombo suizo Juan José Lozano, esta película es un regalo para la sociedad colombiana que ha desconocido a las víctimas y un aporte a la reconstrucción de la memoria de lo sucedido en Colombia. Por esto, sus realizadores no desean obtener dinero con esta película, premiada por la Organización Mundial contra la Tortura (OMCT), ganadora del premio Camera Justitia en el Festival de La Haya y del premio a mejor documental en el Festival de Cine de Toulouse, sino que esperan poder exhibirla por todo el país, en la televisión nacional y hasta el último barrio del último municipio colombiano.
«Impunity», sin duda, impactará al gran público, generará cuestionamientos y más de un sinsabor. Una pieza clave para que millones de colombianos comprendan el valor real de la justicia en un país en el que sólo hace ley la impunidad.







