Categoría: Editorial

  • El Turbión: una Odisea que continúa

    Sin miedo - Foto: Omar Vera

    Febrero 3 de 2012

    Hace ocho años nos embarcamos en una particular Odisea. Emprendimos el camino para ser un medio noticioso que visibilizara las realidades de obreros, trabajadores, mujeres, jóvenes, indígenas, campesinos, afrodescedientes y estudiantes; que reportara las acciones de los movimientos sociales que buscan construir un país del tamaño de sus sueños y que siguiera los acontecimientos del país con una óptica crítica, alejada del discurso dominante en los medios de comunicación y que enfrentara la visión del mundo impartida por las clases dominantes.

    Aunque Ítaca está muy lejos de verse realizada, hemos logrado mantenernos con nuestros propios esfuerzos, narramos la historia presente y mantenemos la ilusión de llegar a puerto junto a una nueva patria, a un nuevo hogar sin censura ni monopolios, sin injusticia ni despojo, sin olvido y sin morbo.

    En la noche del 3 de febrero de 2004 emprendimos el camino que hoy nos lleva a uds., quienes dan vida a El Turbión, para informarles sobre lo que ocurre en Colombia y el mundo, sobre los retos que afrontan nuestros pueblos y sus acciones para transformar la realidad. Gracias a uds. hemos crecido como equipo, hemos mejorado nuestra forma de hacer periodismo y aumentado la información que circula por nuestra página web, así como las temáticas que cubrimos.

    Esperamos seguir contando con uds. en la construcción de este medio independiente. Las voluntarias y voluntarios que han aportado su trabajo durante estos ocho años a El Turbión, colombianos y colombianas que cubren el acontecer desde nuestro país, Cataluña, Egipto, Estados Unidos y Suecia, así como esa creciente comunidad de colaboradores que alimenta nuestra publicación desde distintos rincones del planeta, esperamos seguir realizando un trabajo de su interés, creciendo en información y lectores, leer muchos más comentarios sobre nuestras notas y lograr que el país vuelva a discutir sus principales problemas y a repensar su lugar en el mundo.

    Seguiremos la Odisea de la comunicación alternativa: estos ocho años son sólo el comienzo y con ustedes, muy seguramente, lograremos romper el silencio.

     

  • El año en que retomamos las calles

    Rojo - Foto: Melissa Ortiz

    Enero 12 de 2012

    2011 no fue un año fácil, pero sí muy satisfactorio para los movimientos sociales y populares. Fue el año de la crisis global del capitalismo, de las aventuras bélicas de Estados Unidos y sus aliados por el petróleo en Libia, de la profundización de la intromisión gringa en distintas regiones del mundo y del resquebrajamiento de la Unión Europea. Por otro lado, también fue el de las revueltas en los países árabes, del levantamiento de los indignados, del enfrentamiento de los jóvenes del mundo contra el sistema financiero global, del resurgimiento de la lucha estudiantil en América Latina y de los pequeños triunfos de los movimientos sociales con Colombia, que vieron su mayor logro en el archivo de la reforma universitaria del gobierno de Santos en noviembre.

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  • Unas elecciones sin sorpresas

    30 de mayo de 2010

    Las elecciones presidenciales en Colombia para el periodo 2010 – 2014 terminaron con muy pocas sorpresas, marcadas por el fraude, el triunfo de la maquinaria uribista y por un escenario que, a pesar de las alianzas lectorales, augura escasas novedades en la segunda vuelta. Después de escrutadas 99.71% de las mesas, se definió la primera vuelta a favor de Juan Manuel Santos con 6’758.539 votos, seguido por Antanas Mockus, candidato del Partido Verde, con 3’120.716, quienes se enfrentarán en las urnas el 20 de junio próximo. Los comicios se realizaron bajo hostigamientos de la guerrilla en varias regiones del país y se presentaron denuncias sobre la compra de votos a favor de Santos en las mismas zonas en las se denunciaron fraudes a favor del Partido de la U en las pasadas elecciones parlamentarias. (más…)

  • El fantasma de Osama Bin Laden

    El difunto Osama Bin Laden fue el mayor producto mediático de las últimas décadas, casi una caricatura - Foto: Sage Ross

    Mayo 5 de 2011

    Desde que, el domingo 1 de mayo, el gobierno de los Estados Unidos anunciara que sus tropas habían asesinado a Osama bin Laden, el impacto de la noticia ha sido tal que se ha convertido en el tema más mencionado por las mayores agencias de noticias y medios de comunicación del mundo. Los grandes monopolios de la información, en su mayoría, enaltecen a Obama y destacan su logro ‘heroico’, mientras continúa la invasión militar estadounidense a Irak y Afganistán, a pesar de las promesas de retiro de tropas que lo llevaron a la presidencia de la mayor potencia imperialista del mundo.

    Como un héroe de Hollywood, el gobernante aprovecha este éxito militar y se autoproclama como el mayor defensor de los valores de su país y el llamado a “hacer del mundo un lugar más seguro”, según afirmó al anunciar la muerte del líder de Al-Qaeda. Sin embargo, no puede negarse que a través de la historia los EE.UU. han defendido su seguridad sacrificando y sometiendo pueblos con el único fin de adueñarse de los principales focos de riqueza sobre la faz de la Tierra, pues son los intereses económicos de sus clases dominantes los que determinan y determinarán el rumbo de su gobierno y, muy seguramente, la muerte del hombre más buscado sólo servirá para que el modelo de intervencionismo militar sobre el que esa nación ha basado sus relaciones internacionales se perfeccione.

    De héroes y villanos

    No se puede dejar de considerar que los fantasmas de Bin Laden y Al-Qaeda, surgidos luego de los atentados del 11 de septiembre de 2001, han sido uno de los mayores logros de la propaganda de guerra de EE.UU.: gracias a las alianzas del Pentágono con los principales monopolios de medios del mundo, especialmente el dirigido por el oscuro magnate Rupert Murdoch, el peligroso saudí pasó de ser héroe a villano para Occidente y su figura se clavó en el inconsciente colectivo globalizado como representación misma del mal.

    La gloria de Osama nació con la guerra de los muyahidines en Afganistán contra las tropas de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, ocurrida entre 1979 y 1989. Durante este tiempo, EE.UU. apoyó a estas guerrillas islámicas para detener el avance soviético en plena Guerra Fría. Como dato curioso, uno de los íconos del cine taquillero de Hollywood, el imbatible mercenario John Rambo, acompañaba a estos pintorescos patriotas en sus correrías contra los rusos por pedido del gobierno estadounidense, en la tercera cinta de la saga de acción, que recaudó por sí sola U$180 millones y que se estrenó justo diez días después del inicio de la retirada de las tropas ordenada desde Moscú.

    El temible villano fue un valioso aliado para Estados Unidos durante los gobiernos de Ronald Reagan y George Bush padre –ambos reconocidos por sus políticas anticomunistas en África, América Latina, Asia y Medio Oriente–, y fueron estos quienes incondicionalmente le proporcionaron armamento y entrenamiento a Osama y a su organización, a través de la CIA.

    Finalizada la Guerra Fría, con la caída de la URSS, la historia de estas alianzas terminó. Oriente Medio se caldeaba entre la el final de la primera Intifada en Palestina y el inicio de la primera Guerra del Golfo, con la que Bush padre atacaba al Irak de Saddam Hussein, y se iniciaba una nueva época de conflictos en los que los que la lucha por el petróleo iba a ser protagonista en un región en la que se multiplicaron tanto las luchas antiimperialistas como los radicalismos religiosos.

    Todo cambió para Osama y el mundo durante la Guerra del Golfo Pérsico. Bin Laden fue expulsado de Arabia Saudita por oponerse a la presencia de las tropas estadounidenses en su suelo, mientras el rey Fahd, fiel aliado de EE.UU. reconocido por su brutalidad, se sostenía gracias a la represión y se lucraba de las rentas petroleras. Bin Laden salió del país para proclamar la guerra santa desde el exilio. Con el tiempo, la organización armada que fundó al finalizar la guerra contra la URSS ya había botado raíces por numerosos países y encontraría, entre Afganistán y en Pakistán, el refugio adecuado para sus operaciones y los aliados más indicados para su fanatismo religioso.

    Los talibanes, o ‘estudiantes’, que hicieron parte de las guerrillas islámicas de Afganistán durante la Guerra Fría y que fueron apoyados por EE.UU. y Arabia Saudita, sometieron a ese país a una interpretación absolutamente retrógrada de la Sharia, la Ley Islámica, que condenaba a su población a un atraso y a una pobreza enorme. De las mismas tensiones étnicas que los EE.UU. se aprovecharon en los años 80 para fortalecer el movimiento armado financiado por la CIA, con más de U$3.000 millones, fueron de las que se beneficiaron los talibanes para subir al poder en 1996 e imponer su régimen patriarcal, represivo y de fanatismo religioso, y de las que hoy se alimentan los grupos de ultraderecha que integran a Al-Qaeda.

    La muerte del mito

    Ya son diez años de la invasión a Afaganistán y ocho años de la de Irak, ambas con resultados catastróficos para la población civil y de grandes costos humanos para criminal maquina de guerra del Pentágono, ambas enfocadas al control de las gigantescas reservas de gas y petróleo de la región –una cuarta parte del total mundial–, y ambas justificadas por el fantasma de la amenaza terrorista de Bin Laden y Al-Qaeda.

    Sin embargo, la muerte de Bin Laden no acerca el fin ni de Al-Qaeda ni del militarismo gringo, del que Obama ha demostrado ser un digno continuador. Hay que considerar que, para Washington, declarar guerras a otras naciones es parte esencial de su economía: los intereses de las petroleras en EE.UU. y la incapacidad para el recambio de sus fuentes energéticas, así como la enorme porción de la economía que ocupa la industria militar –tanto armamentística como de mercenarios–, ofrecen el combustible necesario para que, a través de nuevas alianzas internacionales, se dé continuidad al sistema belicoso que la potencia del norte ha impuesto al mundo y a estas guerras sin fin, que siguen alimentando a la ultraderecha religiosa a la que han enarbolado como máxima enemiga contemporánea.

    Sumado a esto, la muerte del hombre más buscado del mundo transformó la deslucida credibilidad del presidente estadounidense en una popularidad altísima que le garantizará, muy probablemente, la reelección en los comicios del 6 de noviembre del próximo año. Dado que Obama necesita consolidar su imagen positiva de hombre fuerte y atraer el apoyo de los grandes monopolios financieros y petroleros, cabe preguntarse cuál será el próximo blanco de Estados Unidos, pues las necesidades de un enemigo externo no sólo alimentan los negocios del país más rico del mundo sino que mantienen a su opinión pública en condiciones favorables para la manipulación mediática y para el reclutamiento sistemático de sus jóvenes en las aventuras militares que esa nación desarrolla por el mundo.

    Sin un enemigo que represente, en el imaginario colectivo, a todo el mal existente en el mundo, los EE.UU. no tienen razón de ser: ésta es la esencia de su cultura política y lo que sustenta actualmente su sistema. Falta ver qué nuevos villanos nos trae a la vista el entramado de propaganda que los monopolios de medios de ese país. De su capacidad y creatividad para construir nuevos enemigos dependerá la subsistencia del sistema que los tiene actualmente en la cima del poder global, pues con Osama Bin Laden ha muerto la máxima de sus creaciones.

  • La invisible inconformidad

    Aunque ivisibilizadas, decenas de luchas sociales sacuden al país -  Foto: Omar Vera

    abril 29 de 2011

    Aunque el gobierno de Santos intenta minimizar el descontento ciudadano, distintos tipos de movilizaciones se vienen multiplicando por todo el país. No han valido promesas ni las sorprendentes volteretas del gobierno por evitar que se visibilicen ciertas crisis sociales producidas por las políticas que los últimos gobiernos han implementado, por la emergencia invernal y por los proyectos con los que se pretenden beneficiar los intereses de las multinacionales extranjeras en el país. A pesar de eso, decenas de pequeños estallidos han venido sacudiendo las calles colombianas y, a pesar de su dispersión y debilidad actual, son la manifestación viva de una oposición que sigue de pie en la pelea. (más…)

  • El ajedrez libio

    "No son aviones, son buitres los que sobrevuelan Libia" - Ilustración: Sergio Serrano

    25 de marzo de 2011

    Nada justifica que Gadafi bombardee y reprima salvajemente a su propio pueblo. Tampoco nada justifica que las potencias bombardeen Libia para adueñarse de sus gigantescas reservas petroleras. La ayuda humanitaria llega hoy a Libia cargada de explosivos, a toda velocidad, en aviones de Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Dinamarca, España y otros países del primer mundo que, demostrando la superioridad de la democracia occidental, ya dejan a más de cien civiles muertos en las principales ciudades de este país del norte de África. (más…)

  • Una difícil decisión para el Polo

    La crisis de la alcaldía de Samuel Moreno plantea grandes retos para el Polo - Foto: César Sierra

    Octubre 27 de 2010

    Al borde de la debacle se encontraría la alcaldía de Samuel Moreno en Bogotá, a juzgar por el reciente escándalo que lo relacionaría a él y a su familia en prácticas non sanctas en la contratación del Distrito Capital. Difícilmente, el Polo Democrático Alternativo (PDA) podrá ganar las elecciones del año entrante y la tensa calma que se había mantenido al interior de la colectividad ha llegado a su fin. Para el Polo es momento de decisiones difíciles, de fortalecer una posición más clara frente al país y de depurar los elementos que más daño le han hecho, si es que realmente se quiere mantener como opción de poder. No es justificable que el partido de izquierda se debata entre dos posturas de derecha, que se escudan tras argumentos aparentemente justos para defender sus propios intereses, a costa de la propia colectividad y de los sueños de cambio de quienes han apoyado este proyecto durante sus cinco años de existencia.

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  • Destitución de Piedad Córdoba busca legitimar persecución a la oposición

    Piedad Córdoba ha sido la gestora de importantes procesos de liberación de secuestrados - Foto: Cortesía

    29 de septiembre de 2010

    La senadora Piedad Córdoba fue absuelta por la Corte Suprema de Justicia meses atrás: el alto tribunal no encontró mérito en los cargos que se le formulaban por traición a la patria y colaboración con las FARC, desestimando las pruebas presentadas contra ella. Hoy sorprende que el Procurador General de la Nación, Alejandro Ordóñez, encuentre que las mismas evidencias que la justicia penal desechó por su incoherencia sirvan de soporte a la destitución e inhabilidad por 18 años contra la senadora, acusándola por delitos de lesa humanidad, justo después de que Córdoba acusara a Ordóñez por prevaricato, luego de que el funcionario absolviera al exministro Sabas Pretelt en el polémico caso de la yidispolítica. (más…)

  • Muerte del ‘Mono Jojoy’ en el corazón del Plan Colombia

    Septiembre 23 de 2010

    La muerte de ‘Jorge Briceño’, más conocido como el ‘Mono Jojoy’, se da en el centro de la ayuda militar de Estados Unidos a Colombia. La Serranía de La Macarena tiene un altísimo valor para las partes en confrontación y representa un valioso trofeo económico y militar que, bajo las actuales condiciones, determinará el rumbo del oriente del país hacia el futuro. Ante el espectáculo lamentable de celebración de la muerte que se apropia morbosamente del país, cabe preguntarse: ¿qué rumbo tomarán tanto gobierno como guerrilla ante un suceso de tal importancia? (más…)

  • Santos y Chávez: en ‘calma chicha’

    Encuentro entre Chávez y Santos - Foto: Presidencia

    12 de agosto de 2010

    El encuentro entre los presidentes de Colombia, Juan Manuel Santos, y de Venezuela, Hugo Chávez, se ha presentado en uno de los momentos más críticos en la historia de las relaciones entre los dos países y ha culminado con el restablecimiento de las relaciones bilaterales a través de una serie de pactos que, de momento, conjuran las posibilidades de una guerra entre las naciones hermanas. Sin embargo, las presiones de ciertos sectores de las clases dominantes, fundamentalmente del lado colombiano, y los intereses de potencias como Estados Unidos en la región, hacen previsibles nuevas tensiones. ¿Cuánto durará la ‘calma chicha’ entre dos modelos sociales y políticos de concepciones opuestas? (más…)