Categoría: Internacional

  • Universitarios brasileros: agitados por la represión y la discusión

    La fuerza de choque de la Policía Militar ocupó la rectoría de la Universidad de Säo Paulo (Brasil) y retuvo arbitrariamente a los estudiantes que se manifestaban allí pacíficamente - Foto: María Mercedes Gamboa

    Por: María Mercedes Gamboa – noviembre 14 de 2011

    El ruido de los helicópteros y los gritos despertó, el pasado 8 de noviembre, a los estudiantes que viven en las residencias universitarias de la Universidad de São Paulo (USP), ubicadas al interior de la ciudad universitaria. El motivo del confuso despertar era la ‘retoma’ que realizaba la Policía Militar del edificio de la rectoría, lugar que estaba ocupado por estudiantes en protesta y que, de repente, afrontó un gigantesco operativo ambientado por un gran show mediático en torno a la probelmática de la universidad más importante de Brasil.

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  • Grecia contra las cuerdas

    Violencia en Grecia - Ilustración: Surian Soosay

    Por: Camila Giraldo – octubre 26 de 2011

    Con el fin de evitar la quiebra de Grecia y la caída de la moneda única europea, el FMI, el Banco Central Europeo y gran parte de los líderes del Viejo Continente siguen ejerciendo presión para que el gobierno de la nación helénica imponga recortes de extrema austeridad impuestas por los organismos multilaterales como condición para continuar con los desembolsos del segundo plan de rescate aprobado en julio pasado por los líderes de la eurozona. El sólo hecho de intentar someter este paquete de medidas a referendo ya le costó el cargo al primer ministro Yorgos Papandreu, luego de ser duramente cuestionado por los gobiernos de Francia y Alemania.

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  • Nada que celebrar

    Por: Sara Wiederkehr·González – octubre 20 de 2011

    El pasado miércoles 12 de octubre, el monumento a Colón que se erige orgulloso en la plaza del Portal de la Pau, frente al puerto de Barcelona, sirvió como soporte para la bandera wiphala, insignia de los pueblos indígenas de América. Cerca de quinientas personas acudieron ese mismo día a la Plaça Universitat en Barcelona para manifestar su rechazo a la celebración del Día de la Hispanidad, conocido en América Latina como Día de la Raza, y para denunciar los procesos de despojo de tierras y de explotación de recursos naturales y humanos que actualmente realizan distintas empresas de capitales europeos en territorio latinoamericano.

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  • La ONU obstaculiza la justicia en Haití

    Por: Ansel Herz – septiembre 21 de 2011

    Cuando la delegación de la Organización de Naciones Unidas (ONU) fue denunciada por la población de Port Salut (Haití) por el posible asalto sexual a ‘Johnny Jean’, de 18 años, por parte de soldados de ocupación de la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (Minustah, por sus siglas en francés), la organización internacional pidió investigar el incidente y llevar a los perpetradores a la justicia. Sin embargo, este no fue el caso el año pasado, cuando esa misma misión se negó a cooperar con la justicia haitiana para investigar la muerte de un niño de 16 años, encontrado ahorcado dentro de otra base de la ONU.

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  • La bandera israelí cae por segunda vez en El Cairo

    Manifestantes egipcios izaron su bandera sobre la embajada de Israel en El Cairo - Foto: Mohamed Adel

    Por: Natalia Margarita Parada – El Cairo, septiembre 9 de 2011

    Alrededor de 20.000 manifestantes egipcios se concentraron el pasado viernes 9 de septiembre frente a la embajada de Israel en El Cairo, durante una jornada caracterizada por multitudinarias concentraciones en las principales ciudades de Egipto, como Alejandría, Suez, Gharbya, Asyout y El Cairo.

    Horas antes, los manifestantes derribaron con martillos los muros de concreto que rodeaban el edificio de la sede diplomática. La bandera israelí fue removida de la embajada cuando manifestantes egipcios escalaron el edificio hasta alcanzar el piso 21 de esas instalaciones, recordando así el heroico acto de un joven egipcio que, en la noche del 27 de agosto, escaló el edificio para cambiar la bandera de Israel por la de Egipto.

    Mientras tanto, las personas que se concentraban en la emblemática Plaza Tahrir fueron desplazándose hacia las instalaciones de la embajada israelí, al canto de “Israel arderá”.

    “La próxima vez, iremos a derribar el muro israelí en Cisjordania”, gritaban los manifestantes egipcios tras derribar los muros de la embajada, en una jornada de protesta que, aseguran los mismos manifestantes, es la más significativa desde las movilizaciones que causaron la dimisión de Hosni Mubarak, el pasado 11 de febrero.

    Las falta de resultados efectivos en el juicio a Mubarak y su gabinete, la ausencia de garantías de seguridad para los familiares de las personas asesinadas durante el levantamiento de este año, y el arresto de varios de ellos, así como la falta de determinación del ejército egipcio para tomar medidas frente a los últimos ataques de las Fuerzas de Defensa de Israel en el Sinaí, que provocaron la muerte de varios soldados egipcios, son algunos de los factores que se suman al ambiente de descontento que motivó las multitudinarias manifestaciones.

    “Esto demuestra que cosas grandes están por venir en Egipto: estamos inconformes porque sabemos que es el mismo régimen de Mubarak el que está gobernando en estos momentos”, afirmaba uno de los manifestantes en Tahrir, mientras otro señalaba que «el ambiente es el mismo del 25 de enero, nos alegra saber que la gente no está dispuesta a dejar morir nuestra revolución”. Se trata de la más grande concentración desde la salida de Mubarak del poder.

  • Palestina: un pueblo que busca su propio Estado

    Miles de personas exigen en el mundo el reconocimiento del Estado palestino - Foto: Montecruz Foto

    Por: Ivonne Cardozo – septiembre 7 de 2011

    El pasado 26 de agosto se celebró el día mundial de Al-Quds, nombre árabe de Jerusalén, celebración que representa el día islámico internacional y que coincide con el último viernes del mes del Ramadán o ayuno de los pueblos musulmanes. Esta jornada mundial, que se celebra hace varios años, se realiza en el mundo árabe como una muestra de solidaridad con los países que padecen la ocupación extranjera o enfrentan las agresiones de Israel y las grandes potencias occidentales. En este día también se condenó la ocupación de Israel a los territorios palestinos y se reivindicó el derecho del pueblo de Palestina a tener un Estado independiente.

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  • Guatemala – Condena de 6.060 años a militares responsables de masacre

    Entrenamiento de los kaibiles actuales en Petén - Foto: Ejército de Guatemala

    Por: Ivonne Cardozo – agosto 2 de 2011

    El pasado martes 2 de agosto, en un fallo sin precedentes en el mundo, fueron condenados cuatro exmilitares del cuerpo de elite del ejército guatemalteco, o kaibiles, a penas de 6.060 años de cárcel cada uno, por ser los responsables de la masacre ocurrida entre el 6 y el 8 de diciembre de 1982 en la comunidad de Dos Erres (departamento de Petén). Según la sentencia, Carlos Antonio Carías, quien para la época tenía el rango de teniente y comandaba la unidad juzgada; y los antiguos soldados Manuel Pop, Reyes Collin y Daniel Martínez asesinaron, violaron y torturaron a 201 hombres, mujeres y niños, para luego enterrarlos en fosas comunes que fueron descubiertas en 1994 y en donde se exhumaron 160 cuerpos.

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  • Chile – Estudiantes luchan contra crisis de la educación

    Los estudiantes chilenos se movilizan hace más de un mes por su derecho a la educación pública de calidad - Foto: Comunicaciones Partido Igualdad

    Por: Daniela King Reyes – julio 25 de 2011

    En Chile la crisis de la educación no es una novedad. Por el contrario, ha sido denunciada constantemente durante varios años. Antes de septiembre de 1973, tanto la educación básica, como la media y la superior eran estatales, gratuitas, de calidad reconocida y con cobertura a nivel nacional. Luego del golpe y la dictadura militar, comenzó a sufrir una transformación donde pasó de ser un derecho a convertirse en un lucrativo negocio para los grandes empresarios, en el que el Estado se terminó alejando tanto del funcionamiento como del financiamiento de las universidades ‘públicas’.

    Transcurrieron los años, volvió la democracia y, lejos de que los gobiernos de la Concertación realizaran un cambio en el ámbito educativo, estos se esforzaron por profundizar el sistema neoliberal también en las universidades y colegios.

    En Chile, cualquier persona que posea un capital para invertir puede instalar una universidad, instituto de formación técnica o colegio, con el beneplácito del Estado, careciendo de un sistema de fiscalización que garantice la calidad, tanto en la enseñanza como en la infraestructura de los establecimientos.

    Específicamente, la Ley indica que ninguna institución educativa puede lucrarse por los servicios prestados. Sin embargo, se pasa por alto esta disposición en la práctica, pues se han creado diversos artilugios para evadir la nula fiscalización en este aspecto y convertir a las entidades encargadas de impartir la educación en Chile en rentables negocios privados. Éste es el punto que ha colmado la paciencia de miles de estudiantes universitarios y secundarios, que ven que para poder estudiar una carrera universitaria deben pagar al contado una suma no menor a los 2.000 dólares por año –una carrera profesional, con duración de cinco años, cuesta por lo menos unos 11.000 dólares, sin incluir gastos de matrícula y titulación– y si desean optar por un crédito para financiar sus estudios esta cifra se multiplica cuatro o cinco veces.

    El fin de este lucro indiscriminado en la educación superior es uno de los puntos comunes que escolares y universitarios exigen en un petitorio que han elaborado en forma separada, puesto que las demandas en otros aspectos son bastante distintas. Mientras que los universitarios exigen el fin al lucro, más aporte fiscal directo a las universidades estatales, centros de formación técnica estatales y créditos con un fondo solidario que no aplique las tasas de interés de la banca privada, entre otros varios puntos; los secundarios exigen la desmunicipalización de los colegios y su respectiva estatización, una tarjeta de locomoción gratuita para los 365 días del año y una efectiva reconstrucción de los establecimientos, luego de los daños que sufrieron en el terremoto de febrero de 2010.

    Los estudiantes llevan movilizados más de un mes, en un cese de actividades en el que ocupan las instalaciones de los colegios y universidades, y en el que han ido ganándose poco a poco la validación de la sociedad en general: para los chilenos, la educación de calidad es algo a lo que aspiran todas las familias, que ven en el futuro de sus hijos e hijas la posibilidad de mejorar su calidad de vida.

    El jueves 14 de julio se realizó la última gran marcha de este movimiento. A pesar de no haber sido tan masiva como las anteriores, puesto que la autoridad regional prohibió que se marchara sobre la Alameda Bernardo O’ Higgins –principal calle de Santiago–, cerca de cien mil personas llegaron a manifestarse a dicha avenida, sobrepasando la capacidad de los Carabineros de la Policía.

    Las marchas, multiplicadas por todas las regiones y ciudades del país, ya no están conformadas sólo por estudiantes sino por todo tipo de sectores sociales que sienten sus demandas como propias. Sólo en la movilización del 30 de junio, según los organizadores, participaron más de 300.000 personas a nivel nacional y hasta los grandes medios de comunicación afirman que desde las marchas que se efectuaron a principios de los años ochenta en rechazo a la dictadura no se habían congregado tantas personas en las calles.

    En esta coyuntura, el gobierno de Sebastián Piñera, de clara tendencia neoliberal, aduce que los puntos del petitorio son casi imposibles de cumplir y ha propuesto sólo soluciones de maquillaje, aumentando un poco el fondo en las becas universitarias y comprometiéndose a analizar los puntos de las demandas de los secundarios.

    Adicionalmente, Piñera ha planteado que no dialogará con quienes se encuentren movilizados y, sobre todo, ha logrado que, en un pacto tácito con ciertos medios de comunicación, se exageren los enfrentamientos con la Policía en las marchas, otorgando mayor importancia a estos hechos que a la masiva participación vista en las últimas semanas. Por ejemplo, en una de las manifestaciones hubo 140 detenidos en Santiago, de 140.000 manifestantes, es decir, el 0,1%. A través de los medios, el gobierno está constantemente deslegitimando al movimiento estudiantil, que en estos momentos está adquiriendo las características de un movimiento social que se plantea en contra de las privatizaciones, tanto en la educación como en la salud y en el transporte, y que se define opuesto a las políticas neoliberales que han traído la flexibilización laboral, la venta de los recursos naturales, el saqueo del cobre, etc.

    Buscando un amaine del descontento social, el lunes 18 de julio, el gobierno realizó un cambio de gabinete que terminó siendo un ‘enroque’ entre titulares de varios ministerios. Entre los cambios, el ministro de Educación, Joaquín Lavín, fue removido a la cartera de Planificación y Felipe Bulnes, quien abandonó el ministerio de Justicia, asumió la tarea de comandar en Educación. De este cambio todavía no se sabe mucho, pues en sus primeras semanas Bulnes no ha tenido mucha presencia mediática ni ha anunciado nada diferente a lo que hacía su antecesor. Pese a esto, y con todo lo que han significado estas movilizaciones, se prevé que luego se hagan anuncios más fuertes.

    Por su parte, Sebastián Piñera anunció que impulsaría un Gran Acuerdo Nacional de Educación (GANE), que consiste en inyectar cuatro mil millones de dólares por una única vez al sistema educacional, ‘discutir’ el tema del lucro en las universidades y crear una superintendencia de Educación. Como se deduce, ninguna de estas medidas ataca directamente los problemas de fondo que plantean los estudiantes, por lo que estos se mostraron insatisfechos con dichas soluciones y decidieron mantener las movilizaciones.

    La sociedad chilena se comienza a indignar y a exigir su derecho fundamental a la educación pública y de calidad. Ojalá este movimiento cumpla sus objetivos y no decaiga en los vicios que muchas veces perjudican a la construcción del poder popular. Esperemos que ésta sea la primera de muchas victorias para el pueblo chileno.

  • La Marcha de las Putas dice por el mundo: ¡No es no!

    La Marcha de las Putas en Manchester (Inglaterra) - Foto: Phil King 'Man Alive'

    Por: Christian Peñuela – julio 11 de 2011

    La Slut Walk de Canadá, Australia, Estados Unidos e Inglaterra; la Marcha das Vagabundas en Brasil y la Marcha de las Putas en Honduras, México, El Salvador, España y Venezuela, entre otros países, ha sido una acción colectiva a nivel global que protesta contra la violencia sexual hacia las mujeres. Madres, padres, hermanos, ‘putas y putos’, miembros de la comunidad LGBTI, así como niños y niñas salieron a las calles para reivindicar la dignidad de las mujeres.

    Al grito “No es no”, los participantes en esta particular forma de protesta rechazan la utilización de las mujeres como objetos sexuales, así como el acoso y la violencia cometida contra ellas en los ámbitos públicos y privados. El interés en la palabra ‘puta’ se debe a la carga emocional que contiene y a la forma en que socialmente se impone a las mujeres una forma ‘válida’ de vestir, de actuar y de valorar su cuerpo y su feminidad. Sin embargo, estas movilizaciones poco tienen que ver con el trabajo sexual ni están compuestas por quienes ejercen esa labor, por el contrario, integran a mujeres y hombres de todas las edades y condiciones sociales que rechazan la discriminación y las agresiones hacia la población femenina.

    Todo comenzó el pasado 24 de enero, por un comentario discriminatorio realizado por el policía canadiense Michael Sanguinetti durante un evento sobre seguridad civil en la Universidad de Nueva York. El uniformado afirmó que “las mujeres deben evitar vestirse como putas para no ser víctimas de la violencia sexual”. Esta frase indignó al movimiento femenino de la ciudad de Toronto (Canadá), que no tardó en emprender una lucha por la transformación de los imaginarios sociales que las estigmatizan como responsables de la violencia en su contra y organizó, el pasado 3 de abril, una gran manifestación en la que miles de mujeres, con el apoyo de la comunidad LGBTI y diferentes organizaciones sociales, se movilizaron vistiendo tacones, mallas, pronunciados escotes, ligueros y hasta desnudos para reclamar respeto por el derecho al cuerpo y a una vida libre de violencias.

    Esto ha motivado la realización de quince movilizaciones similares alrededor del mundo y la preparación de decenas más, encabezadas por organizaciones de mujeres que han incluido las problemáticas de cada país entre las razones de la protesta: en México, contra los feminicidios; en Honduras, contra la violencia sexual agudizada sin precedentes desde el golpe de Estado; y en Argentina, por el registro de violadores, son algunas de las razones que han alimentado esta acción colectiva en América Latina.

    En Colombia, existen muchas experiencias de movilizaciones contra la violencia hacia las mujeres. Desde las multitudinarias manifestaciones que, el 8 de marzo y el 25 de noviembre, se toman las calles de las principales ciudades del país hasta decenas de actos simbólicos en distintos lugares de la geografía nacional han servido para denunciar la delicada situación en materia de derechos que se vive en nuestro país.

    Dos de estos esfuerzos por sensibilizar a la ciudadanía y transformar la realidad de violencia contra la mujer que se vive en el país se dan en extremos distintos de Bogotá, tanto por su ubicación geográfica como por su situación social y económica. Uno de ellos ha tenido lugar en el Parque Fundacional de Usaquen, donde la campaña Mujeres por la ciudad ubicó siluetas de mujeres tipo monumento y a escala humana para conocer el comportamiento que las personas tienen en su relación con aquellas. De igual forma, desde 2007, organizaciones de mujeres de la localidad de Bosa vienen vienen realizando plantones el primer viernes de cada mes para denunciar los casos de violencia sexual, bajo el lema: “Ni una niña, ni un niño, ni una mujer más violada en Bosa”.

    Según el “Informe sobre violencia sexual y feminicidios en Colombia”, presentado en 2008 a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por las organizaciones Corporación Casa de la Mujer, Mujeres que Crean, Ruta Pacífica de las Mujeres y Vamos Mujer, la situación en Colombia es preocupante por el tipo de agresión y el perfil de las víctimas: “una de cada tres víctimas de violencia está en el rango de edad de 10 a 14 años” y “una de cada cinco víctimas está en la edad de cinco a nueve años […] las niñas son las más agredidas sexualmente”, señala el documento.

    Adicionalmente, tanto el informe citado como otros diagnósticos sobre derechos de la mujer señalan que la violencia sexual y el homicidio hacia las mujeres han sido mecanismos de control territorial en la guerra que se vive en Colombia. El informe “La Violencia Sexual en Colombia: Un arma de guerra”, elaborado por Oxfam Internacional en 2009, afirma que “la existencia generalizada y sistemática de la violencia sexual contra las mujeres, empleada por todos los grupos armados como arma de guerra y componente de una estrategia de terror más amplia contra la población civil, puede ser una de las claves para que este delito sea presentado como crimen de lesa humanidad. Esta realidad contrasta con la impunidad y la invisibilización que han silenciado y perpetrado estos crímenes”.

  • The Slutwalk tells the world: no means no!

    Slutwalk in Manchester, England - Photo: Phil King 'Man Alive'

    By: Christian Peñuela – July 11th, 2011

    The Slutwalk in Canada, Australia, USA and England, the Marcha das Vagabundas in Brazil and the Marcha de las Putas in Honduras, Mexico, El Salvador, Spain and Venezuela, among others, has become a collective international action to protest against sexual violence towards women. Mothers, fathers, brothers, ‘whores and sluts’, members of the LGBTI community and children have taken the streets to reclaim the dignity of women.

    Shouting “No means no”, those who participate in this particular form of protest reject the use of women as sex objects, as well as harassment and violence committed against them in public and private spheres. The interest in the word ‘slut’ comes from the emotional burden it carries and from the way society imposes a ‘valid’ way of dressing, acting and valuing their body and femininity on women. However, these demonstrations have little to do with sex work and sex workers do not make part of them; quite the contrary, they gather women and men of all ages and social backgrounds that reject discrimination and aggression towards the female population.

    It all started last January 24th, when a Canadian policeman, Michael Sanguinetti, made some discriminatory comments during a civil security event held at the University of New York. The officer declared that “women should avoid dressing like sluts in order not to be victimized”. This statement aroused the women’s movement in the city of Toronto (Canada) to a state of indignation and they soon began a fight for the transformation of the social imaginary that stigmatizes women as responsible for the violence against them. On April 3rd, the movement staged a large protest where thousands of women, with the support of the LGBTI community and various social organizations, marched wearing heels, tights, pronounced cleavage, garters and even naked to demand respect for the right to body and a to a life free of violence.

    Inspired by this first protest, fifteen similar demonstrations have been carried out around the world and many more are being planned by women’s organizations, which have included particular issues of each country among the reasons that have fueled this collective action in Latin America: in Mexico against femicide; in Honduras against the unprecedented increase of sexual violence since the coup d’état; and in Argentina in favor of the registration of sex offenders.

    In Colombia, there have been many experiences of mobilization against violence towards women. From the massive demonstrations that took the streets of major cities on March 8th and November 25th to tens of symbolic acts in different parts of the national territory, which have served to expose the critical situation regarding human rights in this country.

    Two of these efforts to raise public awareness and transform the reality of violence against women in the country occur in different ends of Bogota, both for their location as for their social and economic situation. One of them took place in the Parque Fundacional de Usaquén, where the campaign Women in the city placed human-scale silhouettes of women to understand the behavior that people have in relation to them. Similarly, since 2007 several women’s organizations of the District of Bosa participate in sit-ins on the first Friday of each month to report cases of sexual violence under the slogan: “No more girls, boys or women raped in Bosa”.

    According to the «Report on sexual violence and femicide in Colombia,» presented in 2008 to the Inter-American Commission on Human Rights by the organizations Corporación Casa de la Mujer, Mujeres que Crean, Ruta Pacífica de las Mujeres y Vamos Mujer, the situation in Colombia is worrisome for the types of aggression and the profile of the victims: “one in every three victims of violence is in the age range of 10 to 14 years” and “one in every five victims is in the age range of 5 to 9 years […] girls are the most sexually assaulted”, the report says.

    Additionally, both the aforementioned report and other diagnostic reports on women’s rights say homicide and sexual violence against women have been territorial control mechanisms used in the war that takes place in Colombia. The report “Sexual Violence in Colombia: A Weapon of War” prepared by Oxfam International in 2009 states that “widespread and systematic sexual violence against women, used by all armed groups as a weapon of war and as part of a broader strategy of terror against the civilian population, may be one of the key factors to consider this offense as a crime against humanity. This reality contrasts with the impunity and invisibility that have silenced and perpetrated these crimes».

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    Translated to English by Lorena Elejalde.