Categoría: Letras

  • El mirón y el pozo séptico de su deseo

    "Voyeur" - Ilustración: H.Koppdelaney

    Por: Marta Lucía Fernández Espinosa – octubre 14 de 2013

    Todo su cuerpo en tensión, contribuyendo con la filigrana de su fuerza de violín a afinar el cristalino. La luz ingresa por la córnea y en la retina la espirituosa presencia sanguínea y la sublimación celular especializa a muchos más millones de bastones neuronales para ver en la oscuridad y traducir al blanco y negro, que los pequeños millones de conos neuronales especializados en ver los colores bajo la luz.

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  • Ernesto Cardenal recibe el Reina Sofía

    Ernesto Cardenal - Foto: Adri LagunesPor: Harold Alvarado Tenorio – junio 12 de 2012

    Ernesto Cardenal nació en Granada (Nicaragua) en 1925. Fue uno de los líderes de la llamada «Generación de 1940», que recoge las experiencias del grupo de vanguardia y a la que pertenecen otros grandes poetas como Carlos Martínez Rivas y Ernesto Mejía Sánchez –a quienes tanto calcaría Álvaro Mutis–. La poesía de Cardenal representó, desde sus inicios, una reacción contra las tradiciones literarias nicaragüenses. Aun cuando escribiera poemas amorosos o luchara contra la dictadura de Somoza, quería siempre una poesía lúcida y objetiva, que pudiera y que debiera caracterizarse por su interés en la realidad de la vida cotidiana de Centroamérica.

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  • Ernesto Cardenal: poesía, sacerdocio y revolución

    Ernesto Cardenal - Foto: Jorge Mejía

    Por: Sara Wiederkehr – 31 de enero de 2012

    Parece coincidencia, pero podría no serlo: en julio de 2009, a 30 años del triunfo de la revolución sandinista, la expresidenta de Chile, Michelle Bachelet, le entregó el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda al poeta nicaragüense, teólogo de la liberación y el primer ministro de Cultura del gobierno sandinista, Ernesto Cardenal. Esta distinción se convirtió en un hecho importante para la obra de Cardenal, que acaba de cumplir 87 años, y para la vida del revolucionario que en sus versos delineó con fuerza la vida que se iba transformando desde la caída del dictador Somoza hasta el gobierno del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) de la época, para el cual también cabría ese homenaje.

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  • Abu Mazen visita Colombia

    Por: Harold Alvarado Tenorio – octubre 1 de 2011

    Bienvenido Abu Mazen.
    Porque vienes en nombre de Abú Amar,
    nuestro hermano en el sufrimiento. (más…)

  • Fahrenheit 451

    La novela gráfica "Farenheit 451" de Tim Hamilton es una nueva exploración a la obra de Ray Bradbury y a la creciente distopía social

    Por: Jairo Galvis Henao – 28 de marzo de 2011

    En 1953, Ray Bradbury publicó Farenheit 451, una novela que al año siguiente apareció por entregas en la recien creada revista Playboy. En 2004, se le hizo un reconocimiento ‘retro’ en la entrega de los Premios Hugo como mejor novela de 1954. En 2010, Ediciones de la Flor publicó la primera edición en castellano de la adaptación gráfica aprobada por el mismo Bradbury, quien además hace el prólogo. Las ilustraciones estuvieron a cargo de Tim Hamilton,célebre por sus trabajos en la serie “Dominion”, en las novela gráfica “Fall of Cthulu” y la reciente adaptación al cómic de La isla del tesoro de Robert Louis Stevenson. La adaptación de la historia está muy bien lograda y nada esencial de la obra original se le escapa a esta novela gráfica.

     

    Tuve la buena fortuna de encontrar un ejemplar de esta edición en la librería de un amigo que suele conseguir buenos libros y venderlos a muy buen precio. Un par de horas fueron suficientes para las 159 páginas que narran la historia de Guy Montag, un bombero que no apaga incendios sino que se encarga de incinerar libros en medio de una sociedad distópica en la que el autoritarismo ha buscado arrebatarle la esperanza y todo tipo de libertad a hombres y mujeres.

    Leer, dice la ley y los bomberos que la ejecutan, niega la felicidad de los hombres, los llena de angustia y así los hace diferentes. La angustia nace de la idea de no estar en el mejor mundo posible y la diferencia en la idea de un mundo mejor que se deriva de aquello. De ahí que la lectura sea uno de los principales enemigos de aquel régimen que busca hacer de sus habitantes seres humanos felices.

    Pero, como dice el refrán de las abuelas, “la curiosidad mató al gato” y a Guy Montag lo liberó. El contacto con su joven vecina, Clarice McClellan, hace que el bombero se cuestione sobre aquello que en esta sociedad pareciera imposible: su felicidad. Esto lo lleva a tomar uno de los libros de una mujer que prefirió ser quemada junto a su biblioteca antes de vivir sin ella.

    La felicidad no es posible si la imaginación está prohibida, si el derecho a soñar se elimina no se asegura felicidad sino esclavitud. Montag, más que saber esto, lo sintió y eso hizo que se dedicara a romper la ley, leyendo los pocos libros que lograba salvar de la hoguera de la censura.

    No deja de causarme un poco de escozor ese mundo en el que los libros están prohibidos, no puede ser menos que desolador un sistema en el que no existe una realidad distinta a esa en la que se encuentran rutinariamente confinados sus habitantes. Es aterrador pensar en una sociedad que no puede mirar más allá de la realidad impuesta, de aquella que tiene como único objetivo perpetuarse para satisfacer el amor al poder de unos cuantos. Negar la oportunidad de soñar es un acto demasiado infame, pero al mismo tiempo ingenuo.

    La libertad es parte de la naturaleza humana y, por más que se intente borrar de la conciencia de los hombres, ésta siempre encuentra la forma de darle la pelea al miedo y a la resignación. Es por eso que tampoco dejará de gustarme la forma en que resisten algunos de los personajes de la novela.

    Fahrenheit 451 nació como denuncia a la censura que los nazis en Alemania y los ultraconservadores en Estados Unidos impusieron a los libros en 1933 y durante el macarthismo, respectivamente, así como a la tragedia nuclear en Hiroshima y Nagasaki. Aunque pareciera que el mundo ha cambiado y problemas como estos han quedado fuera de la agenda, los buenos libros siempre estarán ahí para que uno los tome y siga ejerciendo su derecho a imaginar.

  • Vivir sin los otros

    Por: Victoria Argoty – 26 de enero de 2011

    Entre el 5 y el 7 de noviembre de 1985, el país vio con asombro la destrucción de la sede de la Corte Suprema de Justicia por parte del Ejército Nacional, en medio de la operación de retoma ante la acción que el M-19 protagonizó para pedir un juicio político al entonces presidente, Belisario Betancur. Estos hechos no sólo dejaron el dolor de las víctimas sino a una sociedad que, en su conjunto, quedó conmocionada y que sólo hasta hoy, veinticinco años después, empieza a obtener respuestas sobre la verdad del Palacio de Justicia.

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  • Las perlas uribistas

    Por: Ivonne Cardozo – 7 de abril de 2010

    El libro “Las perlas uribistas”, redactado por doce analistas, abogados, críticos y periodistas colombianos, revela alarmantes y sórdidos hechos políticos que han afectado al país desde hace ocho años, cuando Álvaro Uribe subió al poder. La radiografía elaborada sobre este gobierno describe de forma precisa, en 198 páginas, lo que ha sido la era uribista, sus desmanes políticos y el país que deja no sólo para el próximo gobierno de turno sino para el pueblo colombiano.

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  • Lo que dicen los que leen a Fals Borda

    Por: Luz Edith Cometa L. – julio 27 de 2008

    Con una nutrida asistencia que llenó el auditorio Jorge Enrique Molina de la Universidad Central en Bogotá, el pasado miércoles 23 de julio se hizo el lanzamiento del libro “La subversión en Colombia: el cambio social en la historia”, del maestro Orlando Fals Borda. El evento, coordinado por el Centro Estratégico de Pensamiento Alternativo (CEPA) y la Fundación para la Investigación y la Cultura (FICA), contó con la intervención de la senadora Piedad Córdoba, el presidente del Polo Democrático Alternativo (PDA), Carlos Gaviria Díaz, y el profesor de la Universidad Nacional Ricardo Sánchez.

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  • UNO DE MAYO

    Por: Elisena

    Una enorme fuerza mueve al mundo
    a la construcción y la destrucción,
    al amor y al odio.

    Recorremos laberintos oscuros,
    recónditos, luminosos;
    con llantos, con risas.
    Este mundo se limita a un ¿cuánto vale?
    ¿Cuánto cuesta? ¿Cuál es el precio?
    De esto y aquello de ti, de mí.
    La necesidad limita la libertad,
    obligándonos a succionar
    una miserable teta marchita…
    llamada trabajo.
    ¡Tal como es hoy!
    Traba-bajo,
    traba que adoro
    en mi universo bajo.
    Y me enmugro y me limpio,
    niego, me afirmo,
    pierdo, encuentro,
    muelo, pico, macero, golpeo,
    selecciono, sirvo, miento, aguanto,
    craneo olvido, odio, rechazo, fatigo…
    oigo la voz del patrón, tan humano,
    que me pide, por favor,
    tan miserable que me obliga por la fuerza
    que me explota por la ley
    y en el trabajo, bajo,
    me reclaman y reclamo,
    más bajo que alto,
    tan alto hasta cerca de morir,
    cuanto más alto clamo
    y convincente reclamo
    no sólo por mí, sino por miles
    que con militancia
    me hacen revivir, volver a reclamar,
    a pesar del miedo y que me
    convencieron de no rezongar
    porque la culpa es mía.
    Pienso una vez más, un siglo más:
    ¿y si él no existiera
    si el patrón no robara
    lo que de mi bajo trabajo queda
    y pudiera ser libre?
    En este tiempo, en este universo.

  • AHORA QUE SIENTO TANTO FRÍO

    Por: Elisena

    Ahora que siento tanto frío,
    que mis huesos cala,
    pienso en que sufrimos
    dolores y miseria.
    A aquellos que lo causan
    veo pasar.

    También, perezoso del tiempo,
    generación tras generación,
    su cosecha y su incendio.
    ¿Cuándo será el nuestro?
    Tanto crujir de huesos,
    muerte y desolación.
    Basta ya de llantos sordos:
    que la furia invada el viento.
    Oigo gritos de contienda,
    preparativos para la faena.
    No más esperas inútiles,
    ni silencios eternos:
    lo que no es justo
    no lo es.
    A nadie deben obligar más
    a morir cerca de la fuente.
    Con paciencia se construye
    el contendor.
    Pronto fiera, bestia,
    verás a tu oponente.
    La ignominia se vengará,
    como un gigante se alzará,
    desde los confines
    de la pequeñez,
    barrerá tu hediondez.