Categoría: Medio ambiente

  • Energía para la injusticia y la impunidad

    Río Cauca - Andrés Gómez

    Por: Isabel Cristina Zuleta – marzo 12 de 2014

    No bastan las experiencias nefastas que han ocasionado los estrangulamientos de los ríos de Colombia, un nuevo embate a la vida se celebra hoy con bombos y platillos: ¡la desviación del Río Cauca para la construcción de Hidroituango! Esta nueva desviación la celebran los promotores del proyecto como un hito de la ingeniería, y en efecto lo es, pero a la injusticia ambiental y social que desde el Estado se orquesta y que permite que en Colombia los afectados resulten siendo señalados y culpados de la desgracia que les impone el “desarrollo”.

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  • El agua en la localidad de Santa Fe: ¿qué se ha avanzado?

    Puya en el nacimiento del río Fucha - Foto: Gustavo Wilches Chaux

    Abril 29 de 2013

    El Plan de Desarrollo Bogotá Humana ha sido cuestionado por el sector empresarial de grandes proyectos de vivienda y acogido por algunos habitantes de la ciudad y cuenta, como uno de sus ejes, con un asunto primordial para la ciudad: el medio ambiente, punto en el que la Administración Distrital apuesta por el ordenamiento del territorio en torno al agua y a la protección de los ecosistemas afectados por las grandes empresas que  explotan minerales para construcción, buscando lograr un modelo urbanístico más sostenible para todos los habitantes de Bogotá y sus alrededores.

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  • La Jagua: mina que enferma y contamina

    El río Tocuy recibe todas las aguas residuales producidas por la mina de carbón a cielo abierto de La Jagua de Ibirico, la cuarta más grande de su tipo en el mundo - Foto: Omar Vera

    Enero 26 de 2013

    Lumbalgia, silicosis, trastornos del sueño, estrés laboral, hernias discales, hipoacusia, cáncer de piel, dermatomicosis, extinción de especies nativas vegetales y animales, junto con el deterioro de importantes ríos en el norte del departamento del Cesar son los daños progresivos e irreversibles que denuncian los trabajadores de la mina de La Jagua de Ibirico y los 21.000 pobladores que habitan cerca de la cuarta explotación de carbón a cielo abierto más grande del mundo.

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  • La Jagua: a mine that causes illness and pollution

    El río Tocuy recibe todas las aguas residuales producidas por la mina de carbón a cielo abierto de La Jagua de Ibirico, la cuarta más grande de su tipo en el mundo - Foto: Omar Vera
    The Tocuy river receives all wastewater produced by the open-pit coal mine of La Jagua de Ibirico, the fourth largest of its kind in the world – Photo: Omar Vera.

    By: Christian Peñuela – January 26th, 2013

    Lumbago, silicosis, sleep disorders, work stress, spinal discs herniation, hearing loss, skin cancer, ringworm, extinction of native plant and animal species, along with the deterioration of major rivers in the Colombian northern department of Cesar are progressive and irreversible damages denounced by the mine workers of La Jagua de Ibirico and the 21000 people who live near the world’s fourth largest open air coal mine.

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  • En la laguna de Ortices la resistencia también resuena

    La laguna de Ortices en la provincia de García Rovira (Santander) - Foto: Óscar López Aguilar

    Por: Tatiana Roa Avendaño y Jessica Toloza * – noviembre 5 de 2012

    Aunque bajo los indicadores económicos convencionales García Rovira es considerada como la región más pobre del departamento de Santander, sus pobladores saben que su Provincia es una de las más ricas de esa zona del país. Ellos saben que pocos pueden darse el lujo de disfrutar de las cristalinas aguas que descienden desde sus páramos, que pocos tienen tanta riqueza de experiencias agroecológicas que les proveen de ricos y sanos alimentos. Saben que su cultura es fuerte y se enorgullecen de ella.

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  • Aún pueden construir un hotel siete estrellas en el Tayrona

    La trasnacional del turismo Six Senses aún tiene los ojos puestos sobre el parque Tayrona para la construcción de un hotel de siete estrellas, a pesar del desastre ambiental que puede implicar un proyecto de esa magnitud - Foto: Sara y TzunkiPor: Yolima Vargas Garzón – octubre 3 de 2012

    El pasado 23 de agosto, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, en cabeza del exministro Frank Pearl, anunció que luego de la exhaustiva revisión de títulos de propiedad de los predios en el parque nacional natural Tayrona, se han blindado los terrenos, de modo que se hace imposible su compra o venta. Sin embargo, un día después el diario El Espectador hizo referencia al número de predios ‘legales y en orden’ encontrados luego de la revisión: 20 en total. El exministro Pearl advierte que estos predios «gozan de total legalidad, siempre y cuando respeten el régimen jurídico y los usos del área protegida».

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  • “¿Por qué cambiaríamos nuestro único río por regalías?”

    El río Ranchería, principal fuente de agua para los wayúu en La Guajira - Foto: http://www.wayuunaiki.org.vePor: Vicenta Siosi Pino* – junio 10 de 2012

    El pasado 4 de abril, Vicenta Siosi Pino, indígena wayuú del clan Apshana, escribió una carta a Juan Manuel Santos en la que le solicita que “ayude a los wayuú”. El río Ranchería, único río que no seca su cauce en el desértico departamento de La Guajira, podría ser desviado por Carbones del Cerrejón Ltd., empresa que pretende explotar la riqueza mineral que hay bajo su lecho desviándolo 26 kilómetros de su cauce. Las consecuencias para los pueblos originarios, las ciudades y el frágil ecosistema de la región serían incalculables.

    Doctor Juan Manuel Santos, presidente de la República de Colombia. Respetuoso saludo.

    Le escribo desde Pancho, una aldea wayuú con casas de barro, techo de zinc y que se levanta en la margen derecha del río Ranchería, el único río de la media y alta Guajira. Decenas de rancherías circundan Pancho porque los wayuú vivimos diseminados por este desierto que Dios nos dio. Las gentes por aquí viven de pescar en el río con atarrayas artesanales. Aún los niños pescan y lizas, bagres, bocachicos y camarones son nuestro alimento. Las mujeres recogen cerezas, iguarayas, mamoncillos cotoprix, coas silvestres y las venden por las calles de Riohacha. Un poco más arriba, en la vega del río, uno consigue aceitunas, jamanar, ciruela jova.

    El otoño, con sus truenos escandalosos, nos avisa de las lluvias y entonces se preparan las huertas para el frijol, la patilla, auyama, maíz. Recoger la cosecha es un gozo indescriptible.

    Algunos wayuú tienen rozas permanentes junto al río. Con gran esfuerzo, cargan el agua con baldes y riegan mata por mata. Son indígenas de vocación agrícola y gozan de buen alimento en su casa.

    Otros wayuú toman barro y con agua del río amasan y forman unos bloques que queman en hornos. Fabrican ladrillos para construcción de viviendas citadinas.

    Como en la orilla del río hay espesa vegetación. Un grupo corta las ramas de los árboles de trupillo, que siempre crecen rápido, y hace carbón de madera. Es una fuente de ingreso porque el carbón se vende en los restaurantes de los arijuna–personas que no pertenecen a la etnia wayuú–.

    Del bosquecillo del río también tomamos la leña para cocinar. Nosotros no tenemos gas domiciliario ni estufas eléctricas.

    Algunos hombres van a la ribera del Ranchería y cazan cangrejos azules. Le sacan las muelas y los vuelven a depositar en sus cuevas. Las muelas se comercian.

    La mayoría de los Wayuú criamos chivos. Los rebaños, numerosos o escasos, van al río a tomar agua. Algunos tienen vacas y caballos. Aquí en Pancho miramos pasar las reses y mulas de los indígenas de Chispana y Buenavista.

    Nunca dejará de sorprendernos ver acampar cerca del río los grandes rebaños de cabras de los wayuú de la alta Guajira. Cuando el verano es fuerte, arrean su ganado decenas de kilómetros, se alojan en chozas improvisadas cerca del agua y permanecen allí hasta que disminuye la temporada seca. Luego se marchan.

    El Ranchería es el único río de los wayuú, la única corriente de agua que atraviesa este territorio ancestral dando vida a nuestra vida. Al río vamos a bañarnos. Es una diversión exultante. Allí se encuentran los jóvenes, se enamoran, fundan lazos de amistad. Las mamás lavan ropa y los pequeñitos aprenden a nadar. Existe entre los wayuú una gran colección de juegos en el agua. Con el barro blando de las orillas las niñas fabrican sus juguetes: muñecas, tacitas, platicos que secan al sol.

    Los wayuú no tenemos teatro, salas de cine, rueda de Chicago, montaña rusa ni parque interactivo. Sólo tenemos el río Ranchería preñado de mitos, leyendas, relatos y encantos.

    Miles de aves cantan en la aurora de La Guajira. Es la música más hermosa del mundo. Los pájaros van al río a saciar su sed, así como los burros, cerdos, monos, zorros chuchos, mapuritos y todos los animales que nos acompañan en este viaje por la vida.

    El río Ranchería no se seca. Cuando arrecia el verano disminuye su caudal. El mar de leva entra a la corriente y trae como ofrenda pescados del océano para alimentarnos. Entonces subimos un kilómetro río arriba y allí encontramos agua dulce.

    Pero el panorama no es alentador. En un libro del Cerrejón titulado “Resumen del proyecto de expansión para grupos de interés”, en su página 60, dice que el cambio climático global nos afectaría porque “el clima en La Guajira podría tornarse más cálido y seco, con una disminución en la pluviometría de 5-10 por ciento […] Los glaciales de la Sierra Nevada de Santa Marta podrían desaparecer hacia el año 2050, lo que afectaría la disponibilidad de fuentes de agua en la región”.

    ¿Cómo será la vida del Wayuú sin el río Ranchería?

    A Pancho llegaron, el día 28 de marzo de 2012, funcionarios del Cerrejón e informaron a la comunidad que tienen proyectado desviar el río Ranchería 26 kilómetros a la altura de la mina de carbón. Advirtieron que el río se va a secar en verano. Pero si nosotros pasamos casi todo el año en verano, ¿cómo vamos a sufrir esto?

    Añadieron que, posiblemente, construyan un embalse en el río Palomino (Barrancas) para surtirnos en verano. Pero, en su libro escrito está en la página 48 que esta fuente de agua desaparece durante la temporada seca. ¿Cómo nos proveerá un arroyo seco?

    Anunciaron que los 500 millones de toneladas de carbón bajo el río generarían regalías. En 30 años de explotación del mineral las regalías a La Guajira le han servido para nada. Todavía ninguna población del departamento tiene un acueducto eficiente. En Riohacha, la capital, el agua llega en el barrio Centro tres días a la semana, sin alcanzar a subir a las regaderas, y en las zonas periféricas el líquido se recoge sólo un día.

    Los hospitales permanecen en paro porque no cancelan los sueldos en meses y el atraso tecnológico es abrumador. La educación ocupa el último lugar del país. Según una investigación del Banco de la República, el 50% de los niños wayuú padecen desnutrición. Este año, el DNP, el Dane, el Banco Mundial y la Cepal informaron que el departamento de La Guajira ostenta el más alto nivel de pobreza e indigencia en Colombia, con un 64%. Veo que las regalías no han ayudado en lo fundamental. ¿Por qué cambiaríamos nuestro único río por regalías?

    Al final de la reunión concluyeron que sería una gran obra de ingeniería y que las cosas seguirían igual. A lo que una jovencita de la comunidad preguntó: “Si todo permanecerá igual, ¿por qué nos quieren compensar?”. Nuestro transcurrir en la península de La Guajira gira alrededor del río, éste es la gracia y la vida aquí. Por favor, no permita que la empresa extranjera Cerrejón destruya el acuífero que mantiene el Ranchería y seque la única fuente de agua que poseemos.

    Si se licencia el traslado y empezamos a padecer los perjuicios, no podremos volver atrás, el daño es irreversible.

    Por favor, ayude a los Wayuú.

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    * Wayuú del clan Apshana, periodista y escritora.

  • Licencia ambiental amenaza la Sierra Nevada de Santa Marta

    Indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta - Foto: Nick Leonard

    Por: Elis Zapata Alfonso – abril 21 de 2012

    El proyecto de construcción de un hotel siete estrellas en el parque Tayrona se viene fraguando desde hace dos años, pese a que el día de su posesión Juan Manuel Santos se comprometió con los cuatro pueblos indígenas que habitan la Sierra Nevada de Santa Marta a no permitir que nada ni nadie perturbase su memoria, su paz, su naturaleza, su cultura, su hogar, ni su templo. Sin embargo, los pormenores de este proyecto no eran un asunto desconocido para Santos, su gobierno, ni los habitantes de Santa Marta. En palabras del mandatario: “éste es un proyecto que traerá progreso a la región”.

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  • En El Quimbo, primero la obra y después la licencia

    Planos de la represa de El Quimbo (Huila) - Caricatura: Don Átomo

    Por: Carlos Valbuena* – febrero 22 de 2012

    Amor al río. Cientos de huilenses que creyeron en los anuncios gubernamentales al aceptar la instalación de diversas mesas de trabajo para ‘discutir’ la problemática desprendida del proyecto hidroeléctrico El Quimbo, una vez burlados en su confianza y dignidad, de nuevo se movilizaron ante el anuncio que confirmaba el desvío del río Magdalena para el pasado 14 de febrero. Sin pensarlo dos veces, con todo ahinco, reiniciaron el Paro Regional por la Defensa del Territorio.

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  • Cumbre climática de Durbán: la broma de los países industrializados

    Los países más poderosos de la Tierra son los causantes del actual desastre ambiental y opositores a la reducción de las emisiones de gases de invernadero - Foto: Dawn Ellner

    Por: Ómar Alejandro Gutiérrez* – enero 31 de 2012

    El prolífico escritor Uruguayo Eduardo Galeano, en uno de los apartes finales de su libro «Patas arriba: la escuela del mundo al revés», nos induce a imaginarnos un escenario hipotético donde la Iglesia dictará un nuevo mandamiento –que, por cierto, se le había olvidado a Dios–: «Amarás a la naturaleza, de la que formas parte». Pensándolo bien, esta idea no estaría del todo mal, sobre todo si de esta forma entran en razón quienes destruyen a la Madre Naturaleza, Gaia, Pachamama o como bien se la quiera llamar, con el fin de aumentar la relación costo beneficio de sus lucrativos negocios e inversiones. Sin embargo, no creo que a los testaferros de Dios en la tierra les interese pronunciarse al respecto y menos en un escenario como el planteado el pasado diciembre en la COP17 ó XVII Conferencia del Cambio Climático, realizada en la cuidad de Durbán (Sudáfrica). Las grandes potencias no aceptaron que se pusiera sobre la mesa una nueva discusión frente al efecto que produce el gas metano, el cual es veinte veces más contaminante y genera un efecto invernadero más fuerte que otras sustancias de procedencia y características similares.

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