Categoría: Opinión

  • ¡No sé tú, pero yo no estoy dispuesta!

    Las mujeres del mundo se debaten entre la explotación laboral o la sumisión al hogar, sin que sus derechos sean respetados - Foto: AV4TArPor: Marta Lucía Fernández Espinosa- enero 17 de 2012

    Ante la situación actual en la que comunitaristas e identitarios pugnan por el control del planeta, en una disputa en que los perdedores siempre seremos los mismos, hay que tener claro lo que se juegan de nuestro cuerpo y nuestra vida como mujeres. En ese caso, es imperdonable que una mujer siga alelada frente al espejo.

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  • Esa cosa de la constituyente universitaria

    La Constituyente Universitaria surgió como propuesta programática en la Universidad del Tolima durantel pasado paro nacional estudiantil - Foto: Salmón Cultural

    Por: Andrés Tafur – enero 3 de 2012

    La primera vez que escuché algo de una tal constituyente universitaria como mecanismo de cohesión y discusión política, de cara a construir por parte de todos y todas una nueva política de educación superior, fue por boca de alguien de la Revista el Salmón Urbano, entonces me trajo buena espina. Ese mismo 27 de septiembre nos reunimos en Asamblea Triestamentaria, en el coliseo de la Universidad del Tolima, y la idea nos gustó: en seguida nos declaramos en Asamblea Constituyente Universitaria. Por medio de la Constituyente, a la vez que peleábamos en el plano nacional en contra de la reforma, nos pensábamos una nueva universidad en el plano local.

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  • Un toque final

    Tanto en Gracia como en Italia, los recortes, las reformas y las imposiciones de la banca alemana y francesa se han acompañado de una fuerte represión a la protesta social - Foto: Odysseas Galinos Paparounis

    Por: Juan Diego García – diciembre 26 de 2011

    El cambio de los gobernantes de Grecia e Italia por funcionarios de la banca internacional aunque formalmente ha sido realizado por los respectivos parlamentos constituye, en la práctica, un golpe de Estado mediante el cual el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Central Europeo (BCE) y los gobiernos de Alemania y Francia someten a su arbitrio unas instituciones nacionales supuestamente autónomas y destinadas a reflejar la voluntad ciudadana.

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  • De dictadores y demócratas

     Si Kim Jong-il hubiera sigo guardián de los intereses de EE.UU., ¿sería considerado dictador o demócrata? - Ilustración: Roberto Rizzato

    Por: Pedro Echeverría V. – enero 14 de 2012

    Gritaría algún tontito con pereza para reflexionar: ‘¡Dictadura es dictadura y democracia es democracia, no hay término medio ni duda alguna!’. Entonces alguien preguntaría: ¿Y se mide por la cantidad de años que una o varias personas ocupan cargos de poder? ¿por la cantidad de tiempo que domina una clase social, un partido, un grupo económico? ¿por la represión que pone en práctica, por las guerras que encabeza, por los asesinatos que se registran en su gobierno? ¿por el desplome económico, por la extensión de la miseria, por el mayor desempleo? ¿No será que la democracia, invento de Occidente, es un engañabobos que cada seis u ocho años lanza el velo para cubrir en EE.UU., Inglaterra, España, México, etc., el dominio absoluto de una clase dominante sobre la inmensa mayoría de la población? ¿Será que las caras que cambian o brincan de un cargo a otro sirven sólo para atontar la mente?

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  • La Celac

    Cumbre de la Celac en Caracas - Foto: Presidencia de Brasil

    Por: Juan Diego García – diciembre 5 de 2011

    La Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac), constituida por los gobiernos del área a inicios de diciembre en Caracas, abre nuevas perspectivas al proceso de integración regional, tiene en sí misma un significado político de no menor importancia y nace, por supuesto, con todas las potencialidades y también con todas las limitaciones que son propias de este tipo de acontecimientos. La comunidad se origina con las fortalezas pero también con las debilidades de sus componentes.

    El acontecimiento tiene variadas lecturas y mientras unos hacen gala de un optimismo sin límites hay por contraste quien considera que la iniciativa nace lastrada por enormes contradicciones y que, en el mejor de los casos, tendrá la existencia formal y vana de la Liga Árabe o la Unión Africana.

    De partida, y no podía ser de otra manera, el distinto peso específico de cada país introduce diferencias en la toma de decisiones, alterando, más allá de la buena voluntad de sus participantes, los alcances reales de la solidaridad regional. No es un secreto para nadie que esta iniciativa constituye una victoria más de la diplomacia de Brasil, la mayor economía de la zona y cuyos intereses como potencia emergente tendrán una influencia decisiva en el devenir de la naciente organización. Las economías menos potentes del área no podrán jugar un papel semejante y se corre el riesgo de reproducir las relaciones de dominación que se buscan superar. Si las diferencias en el grado de desarrollo económico introducen obstáculos internos a los procesos de armonización institucional y política, igual ocurre con la orientación de cada Estado respecto a las relaciones con los países centrales del capitalismo. Pero tales diferencias no significan necesariamente que el proyecto esté condenado al fracaso o a convertirse en una iniciativa sin trascendencia: indican tan sólo que en su funcionamiento efectivo no serán pocas las dificultades que obliguen a temperar un exagerado entusiasmo.

    Si la Celac funciona tan sólo como un reemplazo de la Organización de Estados Americanos (OEA), es decir, como una instancia de resolución pacífica de conflictos entre naciones hermanas, constituye de por si un enorme avance en la medida en que posibilita el ejercicio de la soberanía y debilita la influencia de los Estados Unidos. Si la misma OEA no es ya aquella ‘oficina de colonias yankees’ de otras épocas y la férula de Washington no tiene el efecto determinante de ayer, una Celac que funcione razonablemente puede ir desplazando a la OEA y resolver en la práctica las diferencias actuales entre los gobiernos que desean que la OEA desaparezca, por inútil y perniciosa, y aquellos que prefieren mantener ambos organismos, seguramente por no enemistarse abiertamente con sus amigos estadounidenses.

    Es clara la intención de los gobiernos más proclives a Washington de hacer compatibles estos esfuerzos de unidad continental con los lazos tradicionales que les unen a los Estados Unidos y a Europa. Sin embargo, en defensa de sus intereses económicos, aún los gobiernos menos entusiasmados por los nuevos rumbos regionales no hacen ascos a la búsqueda de otros aliados. Atemorizada por las perspectivas de una gran recesión económica en los mercados tradicionales del Occidente rico, que expone en grado sumo el actual modelo agrominero orientado básicamente a la exportación, la burguesía criolla busca nuevos socios en las llamadas economías emergentes –China e India, en particular– que asegurarían el mantenimiento de las altas tasas de crecimiento de los últimos años en la región.

    Si la Celac se entiende como algo más que una institución para arreglar pacíficamente los conflictos entre socios regionales y se asume como un mecanismo de actuación en el panorama internacional, resulta inevitable que promueva esfuezos mancomunados en todos los órdenes, empezando por el modelo económico y siguiendo por una política exterior de bloque, medidas comunes de defensas de los recursos, promoción de la cultura propia y la misma defensa mancomunada ante cualquier agresión militar que afecte a uno o varios de los Estados miembros.

    Una región que desee mayores grados de autonomía y un desarrollo más equilibrado no puede someterse al juego tramposo de los Tratados de Libre Comercio (TLC), que exponen sus economías a una competencia insostenible y reproducen de hecho las formas clásicas del vínculo colonial tradicional. Economías orientadas a la exportación, carentes de un mercado interno dinámico y que renuncian a un desarrollo industrial y tecnológico propio, convirtiéndose en apéndices menores de las economías metropolitanas, no son precisamente los fundamentos del desarrollo. Los países de la Celac que han firmado este tipo de tratados constituyen un palo atravesado en la rueda del carro del desarrollo regional.

    Siendo rigurosos, no solo sobra la OEA ni los TLC. Tampoco se necesita el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), inoperante tras la guerra de Las Malvinas: una agresión británica a un país miembro del tratado, Argentina; una aventura de claro sabor colonial, frente a la cual los Estados Unidos, violando todos los comprimisos solemnes de la defensa mutua, apoyó abiertamente al Reino Unido. La consecuencia real de la constitución definitiva de la Celac, si se asume rigurosamente el espíritu manifestado en Caracas, debería ser la conformación de un organismo propio de defensa, la declaración de la región como una zona de paz, la exigencia del desmantelamiento inmediato de las bases militares gringas en el área y la suspensión inmediata de la navegación de la IV Flota de los Estados Unidos en el Caribe, una presencia amenazante que ningún país de la región ha solicitado –al menos que se sepa–.

    Pero, sin ir tan lejos, la molestia apenas disimulada de Washington por el nacimiento de la Celac da una idea de su importancia. Para Cuba significa un golpe más –y muy contundente– al aislamiento al que ha sido sometida por los Estados Unidos desde hace casi medio siglo. Para procesos progresistas como el de Venezuela significa, igualmente, el debilitamiento de los esfuerzos de la derecha y de Occidente por derrocar a Chávez y frustar la Revolución Bolivariana. Las perspectivas serán tan alentadoras como lo determine la correlación social de fuerzas que logre generarse. El desarrollo de la Celac depende, fundamentalmente, de la movilización de las poblaciones laboriosas del continente que asuman el reto de alcanzar, esta vez sí, la independencia política, el desarrollo económico y un puesto digno en el concierto de las naciones, poniendo término a los proyectos del ‘Destino Manifiesto’ y de cualquier otra forma de imperialismo que pretenda someter a estos pueblos a la humillante condición de súbditos.

  • ¡Viva Palestina!

    Mural de Bansky contra el muro de separación construido por Israel en Gaza (Palestina) - Foto: Mohammad A. Hamama

    Por: Juan Diego García – diciembre 12 de 2011

    Ni Obama ni los gobernantes europeos toman las decisiones de fondo. Las líneas maestras de la política de Occidente en el mundo árabe responden a relaciones de poder mucho más complejas que las encarnadas por presidentes de turno a los cuales tan sólo les está permitido matizar y llevar a cabo la escenificación necesaria que impone el sistema real de toma de decisiones.

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  • Sierra Nevada de Santa Marta

    La Ciudad Perdida de los Tayronas - Foto: Sailing Nomad

    Por: Alberto Mendoza Morales – diciembre 12 de 2011

    Emergió pungente, solitaria y soberana de las profundidades del mar Caribe. Constituye un volumen montañoso independiente del sistema andino. Se eleva al occidente de la serranía de Valledupar, pertenece a tres departamentos –Cesar, Magdalena, Guajira– y, junto con la serranía de La Macarena, es la montaña aislada más alta del mundo. Es un hecho notable de la geografía colombiana.

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  • Sobre la educación y la ciencia

    "Se vende universidad" - Foto: Omar Vera

    Por: Juan Diego García – diciembre 1 de 2011

    Tanto en Chile como en Colombia, las recientes protestas estudiantiles tienen en común su enorme preocupación no sólo por la naturaleza democrática o elitista de la educación sino, fundamentalmente, por la función misma del sistema educativo como elemento decisivo en la construcción de un orden social nuevo, moderno, democrático y que permita un ejercicio efectivo de la soberanía como Estados y su existencia real como naciones.

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  • A propósito de la muerte de Alfonso Cano

    Alfonso Cano, durante los diálogos de paz en el Caguán

    Por: Carlos Medina Gallego* – noviembre 6 de 2011

    Con la muerte de Alfonso Cano se llega a la desoladora conclusión de que no sólo nos hemos acostumbrado a la tragedia de la violencia, la guerra y la muerte sino que hemos llegado a extremos increíbles de brutalidad y desprecio por los sentimientos tradicionales de la humanidad. Hay tratados enteros sobre los usos y costumbres de la guerra, que establecen las dignidades humanas en el marco de la tragedia que ella representa, en relación con los muertos, los prisioneros, los heridos y la población civil, en países y zonas en conflicto armado. Pero eso parece haberse perdido. Ya no se reconoce la grandeza del adversario y se construye la victoria sobre el envilecimiento del enemigo. No tiene gran valor reconocerse vencedor frente a un adversario al que sea ha desprovisto de todo mérito.

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  • La octava papeleta

    Por: Carlos Jaime Fajardo – octubre 24 de 2011

    El fin de semana próximo se llevarán a cabo las elecciones regionales para diferentes cargos de elección popular. Lamentablemente, en la mayoría de los casos saldrá como ganador el clientelismo y el continuismo, en medio de la crisis social de los votantes. Sin embargo, a la par de estos comicios, ha surgido una iniciativa nacional popular conocida como la octava papeleta. (más…)