Patrulla militar estadounidense en Afganistán. Foto: Matthew Freire.
Por: Ana Esther Ceceña – octubre 13 de 2017
La relación con el territorio es tan vieja como la historia de la humanidad, pero por primera vez, con el capitalismo del siglo XXI, el territorio adquiere signos de finitud. No sólo tiene carácter de objeto, y es tratado como tal, sino que se ha convertido en un objeto escaso.
A finales de 2015, cuando el precandidato republicano Donald Trump dominaba las encuestas dentro de su partido, un amigo que vive en Buenos Aires me escribió entusiasmado con el posible triunfo del millonario. “Muchas cosas van a cambiar -dijo-, entre ellas las tonterías de lo políticamente correcto”.
La cuestión de la memoria histórica es de suma importancia y no solo porque Colombia se encuentra en medio de un proceso de paz donde tenemos que hablar del conflicto y se plantean confesiones en el marco de la Jurisdicción Especial para la Paz sino porque es importante en sí misma para el movimiento popular.
«Mantener una tradición no significa tener la razón». Foto: Andrés Monroy Gómez.
Por: Carlos A. Crespo C. – septiembre 6 de 2017
En mayo de 2016 se dio un escándalo en Colombia cuando se supo de los actos de violencia doméstica del futbolista Pablo Armero contra su esposa. El país se dividió entre quienes consideraban que no se debía juzgar ni entrar en la vida privada del jugador y quienes consideraban que el acto debía ser rechazado, inclusive al punto de que no fuera convocado a la selección de fútbol de Colombia.
Como una peste, la corrupción permea todo el orden social en el mundo y son excepcionales los países que pueden ufanarse de no padecer este mal que amenaza con derruir todo el sistema, con independencia de los esfuerzos de la clase dominante por adecuar el funcionamiento de las leyes vigentes a sus propósitos, es decir, asegurarse la impunidad total o al menos alguna de sus formas: penas de prisión puramente nominales, casa por cárcel, oportuna huida a algún paraíso penal -Estados Unidos, por ejemplo-, ninguna obligación de devolver lo robado y, lo que es más común, cortas penas de prisión tras las cuales el culpable tiene asegurado un retiro lleno de comodidades en algún lugar del Caribe.
El acoso sistemático contra el gobierno de Maduro no es más que la prolongación de la misma estrategia emprendida contra Chávez en su día. Y los motivos son los mismos: en lo interno, impedir que nuevas políticas sociales afecten los intereses de una minoría oligárquica, parasitaria e incompetente que ha usufructuado sin medida la riqueza de aquella “Venezuela la rica, Venezuela la grande” del poeta Neruda; y en lo internacional, destruir una política exterior que promueve la integración regional y la búsqueda de nuevos socios comerciales en armonía con el nuevo orden mundial, tal como lo hacen otros muchos países del área, incluyendo a México, el aliado más cercano de los Estados Unidos. Todo ello despertó de inmediato las alarmas en Washington, que ya ha visto muy disminuida su hegemonía en el hemisferio. No debe, entonces, sorprender la unidad entre las clases dominantes criollas y el gobierno de los Estados Unidos y sus aliados.
El paro del magisterio, liderado por Fecode, completa más de un mes exigiendo recursos para la educación de más de 8 millones de niños. Foto: Camila Ramirez.
Por: Juan Carlos Jaime Fajardo – junio 16 de 2017
Fue nula la respuesta del Gobierno Nacional a los pliegos de peticiones presentados por parte de las centrales obreras y la Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación (Fecode) el pasado 28 de febrero. Por ese motivo, después de dos meses de espera, el magisterio decidió iniciar un paro indefinido el 11 de mayo que ya completa más de un mes.