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  • De dictadores y demócratas

     Si Kim Jong-il hubiera sigo guardián de los intereses de EE.UU., ¿sería considerado dictador o demócrata? - Ilustración: Roberto Rizzato

    Por: Pedro Echeverría V. – enero 14 de 2012

    Gritaría algún tontito con pereza para reflexionar: ‘¡Dictadura es dictadura y democracia es democracia, no hay término medio ni duda alguna!’. Entonces alguien preguntaría: ¿Y se mide por la cantidad de años que una o varias personas ocupan cargos de poder? ¿por la cantidad de tiempo que domina una clase social, un partido, un grupo económico? ¿por la represión que pone en práctica, por las guerras que encabeza, por los asesinatos que se registran en su gobierno? ¿por el desplome económico, por la extensión de la miseria, por el mayor desempleo? ¿No será que la democracia, invento de Occidente, es un engañabobos que cada seis u ocho años lanza el velo para cubrir en EE.UU., Inglaterra, España, México, etc., el dominio absoluto de una clase dominante sobre la inmensa mayoría de la población? ¿Será que las caras que cambian o brincan de un cargo a otro sirven sólo para atontar la mente?

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  • El Salvador: abatido por la guerra social a 20 años de la firma de la paz

    A veinte años del proceso de paz en El Salvador, la situación social y la suborinación a los Estados Unidos no se ha solucionado, originando nuevas formas de conflicto - Foto: Archivo del FMLN

    Por: Geovani Montalvo – enero 17 de 2011

    La conmemoración de los veinte años de la firma de los acuerdos de paz de El Salvador, tras casi dos décadas de conflicto armado interno, evoca las ausentes y lejanas promesas de una auténtica paz y justicia social. Los acuerdos de paz, firmados el 16 de enero de 1992, desmontaron la guerra civil pero no abarcaron cambios de fondo o estructurales en la áreas económica y social. Esta lucha revolucionaria aún está pendiente.

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  • Ahmadinejad visita Latinoamérica mientras Irán enfrenta a Occidente

    Bienvenida al presidente iraní, Mahmoud Ahmadineyad, por su par venezolano, Hugo Chávez - Foto: @chavezcandanga

    Por: John C. Arias Calvo – enero 17 de 2011

    El presidente iraní realizó una nueva visita a Venezuela en el marco de una gira que comprendió cuatro países miembros del ALBA: Venezuela, Cuba, Nicaragua y Ecuador, exceptuando a su más grande aliado en la región: Brasil, ante un sorpresivo distanciamiento tras la llegada al poder de Dilma Rousseff. Esta visita estuvo rodeada de una sumatoria de calumnias y suposiciones anticipadas del poderío mediático de Occidente, que reavivó el inminente conflicto del Golfo Pérsico arguyendo todo tipo de amenazas contra Estados Unidos y sus aliados.

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  • La vida digna bailó por las calles de Ciudad Bolívar

    "Vida digna es soberanía alimentaria" - Foto: Christian Peñuela

    Por: Christian Peñuela – diciembre 26 de 2011

    El pasado domingo 13 de noviembre, distintas organizaciones sociales se dieron cita en la localidad de Ciudad Bolívar de Bogotá para manifestar su rechazo al abandono por parte del Estado hacia los habitantes de los barrios populares de la ciudad, quienes padecen la violación sistemática de derechos fundamentales en medio de una creciente pobreza. En el carnavalito, jornada convocada por el Movimiento por la Defensa de los Derechos del Pueblo (Modep), participaron jóvenes, habitantes de la localidad, estudiantes, mujeres, artistas y defensores de derechos humanos, quienes usaron la expresiones artísticas para denunciar la desigualdad y decirle a la comunidad que sí es posible lograr una vida digna.

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  • El año en que retomamos las calles

    Rojo - Foto: Melissa Ortiz

    Enero 12 de 2012

    2011 no fue un año fácil, pero sí muy satisfactorio para los movimientos sociales y populares. Fue el año de la crisis global del capitalismo, de las aventuras bélicas de Estados Unidos y sus aliados por el petróleo en Libia, de la profundización de la intromisión gringa en distintas regiones del mundo y del resquebrajamiento de la Unión Europea. Por otro lado, también fue el de las revueltas en los países árabes, del levantamiento de los indignados, del enfrentamiento de los jóvenes del mundo contra el sistema financiero global, del resurgimiento de la lucha estudiantil en América Latina y de los pequeños triunfos de los movimientos sociales con Colombia, que vieron su mayor logro en el archivo de la reforma universitaria del gobierno de Santos en noviembre.

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  • EEUU: De carceleros e inmigrantes

    "Por un mundo sin muros" - Foto: Juan F. TorresPor: Cristina Baccin* – enero 3 de 2012

    Rubén y Neida fueron novios durante tres años y finalmente decidieron casarse. Ambos vivían en New Jersey (Estados Unidos). Rubén Quinteros llegó a EE.UU. hace diez años y trabajaba como mecánico. Cuando se preparaba con mucho entusiasmo para su boda con Neida Lavayén, una semana antes de la ceremonia fue detenido y apresado por los agentes del Servicio de Inmigración en el taller donde trabajaba. ¿Su delito? Permanecer en el país sin visa.

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  • Desbrozando la esperanza

    Huerta comunitaria - Foto: Comunidad de Paz de San José de Apartadó

    Por: Sean Martin Cranley – enero 4 de 2011

    La conmoción empezaba antes del primer canto del gallo campestre. Desde temprano, los campesinos se amontonaban debajo de los patios cercanos al kiosco central de la Unión, una vereda retirada de la serranía antioqueña. Entre saludos afectuosos y carcajadas espontáneas, los vecinos reflejaban la confianza forjada por años de convivencia y el calor humano que se generaba en este espacio al aire libre reemplazaba el sol ausente. Paulatinamente, llegaban hombres, mujeres y adolescentes con los pantalones metidos en las botas de caucho y con la rula, como se le dice al machete, en la mano. En realidad, todos los labradores esperaban que escampara para laborar juntos el día de trabajo comunitario de la Comunidad de Paz de San José de Apartadó.

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  • El aborto: cuestión de salud pública y de derechos

    Los movimientos de mujeres exigen aborto legal y seguro como derecho - Foto: Omar Vera

    Por: Camila Giraldo – enero 3 de 2012

    A pesar de las altas cifras de maltrato contra las mujeres en el país, pocas situaciones ponen en peligro la vida de las mujeres como los abortos clandestinos. Hasta 2006, Colombia todavía formaba parte de reducido grupo de países en el que el aborto estaba considerado como delito penal absoluto, pero con la decisión de la Corte Constitucional de permitir la interrupción voluntaria del embarazo bajo tres casos excepcionales –cuando, bajo certificación médica, el embarazo constituya peligro para la vida o salud de la mujer, por graves malformaciones fetales que hagan imposible la vida fuera del útero y en caso de un embarazo resultado de una violación–, Colombia se situó a la vanguardia en materia de legislación frente a otros países de América Latina y a la cabeza de Suramérica.

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  • La idea Juche coreana y la muerte de Kim Jong-il

    Estrella de la RPDC en el Museo de la Guerra de Liberación de Pyonyang - Foto: John Pavelka

    Por: Pedro Miguel Tapia – diciembre 27 de 2011

    Kim Jong-il, máximo dirigente de la República Democrática Popular de Corea (RPDC), murió el 17 de diciembre, a los 69 años de edad, según parece, de una enfermedad coronaria. Fue conocido por la defensa inflexible de la idea Juche para salvaguardar la independencia y autodeterminación de su país, y por llamar a las naciones a aplicarla en la lucha contra los imperialistas. En este sentido, fue un consecuente antiimperialista, que enfrentó con éxito el bloqueo económico y los intentos de agresión militar por parte de los Estados Unidos.

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  • La Celac

    Cumbre de la Celac en Caracas - Foto: Presidencia de Brasil

    Por: Juan Diego García – diciembre 5 de 2011

    La Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac), constituida por los gobiernos del área a inicios de diciembre en Caracas, abre nuevas perspectivas al proceso de integración regional, tiene en sí misma un significado político de no menor importancia y nace, por supuesto, con todas las potencialidades y también con todas las limitaciones que son propias de este tipo de acontecimientos. La comunidad se origina con las fortalezas pero también con las debilidades de sus componentes.

    El acontecimiento tiene variadas lecturas y mientras unos hacen gala de un optimismo sin límites hay por contraste quien considera que la iniciativa nace lastrada por enormes contradicciones y que, en el mejor de los casos, tendrá la existencia formal y vana de la Liga Árabe o la Unión Africana.

    De partida, y no podía ser de otra manera, el distinto peso específico de cada país introduce diferencias en la toma de decisiones, alterando, más allá de la buena voluntad de sus participantes, los alcances reales de la solidaridad regional. No es un secreto para nadie que esta iniciativa constituye una victoria más de la diplomacia de Brasil, la mayor economía de la zona y cuyos intereses como potencia emergente tendrán una influencia decisiva en el devenir de la naciente organización. Las economías menos potentes del área no podrán jugar un papel semejante y se corre el riesgo de reproducir las relaciones de dominación que se buscan superar. Si las diferencias en el grado de desarrollo económico introducen obstáculos internos a los procesos de armonización institucional y política, igual ocurre con la orientación de cada Estado respecto a las relaciones con los países centrales del capitalismo. Pero tales diferencias no significan necesariamente que el proyecto esté condenado al fracaso o a convertirse en una iniciativa sin trascendencia: indican tan sólo que en su funcionamiento efectivo no serán pocas las dificultades que obliguen a temperar un exagerado entusiasmo.

    Si la Celac funciona tan sólo como un reemplazo de la Organización de Estados Americanos (OEA), es decir, como una instancia de resolución pacífica de conflictos entre naciones hermanas, constituye de por si un enorme avance en la medida en que posibilita el ejercicio de la soberanía y debilita la influencia de los Estados Unidos. Si la misma OEA no es ya aquella ‘oficina de colonias yankees’ de otras épocas y la férula de Washington no tiene el efecto determinante de ayer, una Celac que funcione razonablemente puede ir desplazando a la OEA y resolver en la práctica las diferencias actuales entre los gobiernos que desean que la OEA desaparezca, por inútil y perniciosa, y aquellos que prefieren mantener ambos organismos, seguramente por no enemistarse abiertamente con sus amigos estadounidenses.

    Es clara la intención de los gobiernos más proclives a Washington de hacer compatibles estos esfuerzos de unidad continental con los lazos tradicionales que les unen a los Estados Unidos y a Europa. Sin embargo, en defensa de sus intereses económicos, aún los gobiernos menos entusiasmados por los nuevos rumbos regionales no hacen ascos a la búsqueda de otros aliados. Atemorizada por las perspectivas de una gran recesión económica en los mercados tradicionales del Occidente rico, que expone en grado sumo el actual modelo agrominero orientado básicamente a la exportación, la burguesía criolla busca nuevos socios en las llamadas economías emergentes –China e India, en particular– que asegurarían el mantenimiento de las altas tasas de crecimiento de los últimos años en la región.

    Si la Celac se entiende como algo más que una institución para arreglar pacíficamente los conflictos entre socios regionales y se asume como un mecanismo de actuación en el panorama internacional, resulta inevitable que promueva esfuezos mancomunados en todos los órdenes, empezando por el modelo económico y siguiendo por una política exterior de bloque, medidas comunes de defensas de los recursos, promoción de la cultura propia y la misma defensa mancomunada ante cualquier agresión militar que afecte a uno o varios de los Estados miembros.

    Una región que desee mayores grados de autonomía y un desarrollo más equilibrado no puede someterse al juego tramposo de los Tratados de Libre Comercio (TLC), que exponen sus economías a una competencia insostenible y reproducen de hecho las formas clásicas del vínculo colonial tradicional. Economías orientadas a la exportación, carentes de un mercado interno dinámico y que renuncian a un desarrollo industrial y tecnológico propio, convirtiéndose en apéndices menores de las economías metropolitanas, no son precisamente los fundamentos del desarrollo. Los países de la Celac que han firmado este tipo de tratados constituyen un palo atravesado en la rueda del carro del desarrollo regional.

    Siendo rigurosos, no solo sobra la OEA ni los TLC. Tampoco se necesita el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), inoperante tras la guerra de Las Malvinas: una agresión británica a un país miembro del tratado, Argentina; una aventura de claro sabor colonial, frente a la cual los Estados Unidos, violando todos los comprimisos solemnes de la defensa mutua, apoyó abiertamente al Reino Unido. La consecuencia real de la constitución definitiva de la Celac, si se asume rigurosamente el espíritu manifestado en Caracas, debería ser la conformación de un organismo propio de defensa, la declaración de la región como una zona de paz, la exigencia del desmantelamiento inmediato de las bases militares gringas en el área y la suspensión inmediata de la navegación de la IV Flota de los Estados Unidos en el Caribe, una presencia amenazante que ningún país de la región ha solicitado –al menos que se sepa–.

    Pero, sin ir tan lejos, la molestia apenas disimulada de Washington por el nacimiento de la Celac da una idea de su importancia. Para Cuba significa un golpe más –y muy contundente– al aislamiento al que ha sido sometida por los Estados Unidos desde hace casi medio siglo. Para procesos progresistas como el de Venezuela significa, igualmente, el debilitamiento de los esfuerzos de la derecha y de Occidente por derrocar a Chávez y frustar la Revolución Bolivariana. Las perspectivas serán tan alentadoras como lo determine la correlación social de fuerzas que logre generarse. El desarrollo de la Celac depende, fundamentalmente, de la movilización de las poblaciones laboriosas del continente que asuman el reto de alcanzar, esta vez sí, la independencia política, el desarrollo económico y un puesto digno en el concierto de las naciones, poniendo término a los proyectos del ‘Destino Manifiesto’ y de cualquier otra forma de imperialismo que pretenda someter a estos pueblos a la humillante condición de súbditos.