Por: Francesca Minerva*
«La Guajira es una dama reclinada,
bañada por las aguas del Caribe inmenso,
y lleva con orgullo en sus entrañas sus riquezas guardadas,
orgullo pa’ mi pueblo. […]
Viene un heredero a reclamarla, porque hoy sí tiene plata,
porque ahora sí vale. […]
Claro, tiene el gas que es una ganga, la sal de Manaure
y su carbón de piedra,
pa’ los gringos.. pa’ lo yanquis…
pa’ los japoneses… pa’ los europeos…
y los guajiros comiendo mierda «.
Suena así una canción colombiana dedicada a las prósperas tierras del norte de Colombia, apretada entre las mandíbulas de la guerra, del abandono del Estado y de la explotación de las grandes empresas multinacionales.