
Octubre 12 de 2017
La masacre de Tumaco del pasado jueves 5 de octubre demuestra no solo que la Fuerza Pública sigue dispuesta a dar trato de guerra a la protesta social sino la incapacidad del Estado para resolver por un método diferente a la violencia el grave problema de la población que sobrevive gracias a los cultivos de uso ilícito y, así, cumplir con lo acordado en La Habana.
