Etiqueta: parapolítica

  • De nuevo se frusta salida de la cárcel de parapolíticos

    Noviembre 27 de 2007

    Después de que fue revelada la existencia del llamado ‘Pacto de Ralito’, firmado para “re fundar la patria” entre varios congresistas, dirigentes políticos locales y empresarios con los jefes de las AUC el 23 de julio de 2001, la Fiscalía y la Corte Suprema de Justicia ordenaron la captura de 28 funcionarios que participaron de su firma, acusándolos del delito de concierto para delinquir agravado.

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  • Elecciones regionales y locales del 28 de octubre: ¿quién ganó y quién perdió?

    Por: Simone Bruno – noviembre 10 de 2007

    La elección de Samuel Moreno a la Alcaldía de Bogotá, segundo cargo electivo de importancia en el país, demuestra que el Polo Democrático hizo un buen trabajo como partido, logrando, por segunda vez consecutiva, el triunfo de su candidato en la capital. El Polo logra imponerse como partido en una ciudad que había borrado del mapa a los partidos tradicionales, eligiendo a independientes como alcaldes. El Polo Democrático y Cambio Radical (CR) son las únicas fuerzas políticas con una fuerte base electoral en la capital que podría permitir postular candidatos a las presidenciales de 2010. Los otros partidos, incluyendo a los históricos Liberal y Conservador, están dispersos a nivel local y son fuertes en los municipios pequeños, pero no en las grandes ciudades. Por esto, parece difícil que en 2010 tengan la fuerza suficiente como para postular propios candidatos a las presidenciales. De hecho, el Partido Conservador baja su presencia histórica y parece quedarse como un tentáculo más del Uribismo.

    Si Samuel desempeña un buen trabajo en la Alcaldía de Bogotá podría abrir el camino para una presidencia del Polo. Para esto es necesario que el Polo se consolide como una fuerza nacional fuera de la capital.

    Con esta victoria gana también el actual alcalde Lucho Garzón, cuyo buen trabajo en lo social le ha permitido acumular experiencia y lo proyecta en el escenario nacional.

    En el juego de perdedores y ganadores casi la totalidad de los analistas coincide en subrayar la derrota del presidente Álvaro Uribe. Esto, más que todo, por su toma de posición en contra del candidato del Polo: Uribe Vélez acusó a Samuel Moreno de ‘comprar votos’ y de recibir el respaldo de las FARC.

    Muchos medios, incluso la revista Semana, coinciden en que la aplastante derrota sufrida por Enrique Peñalosa –candidato independiente apoyado por los partidos oficialistas– se debió, en parte, a una reacción en contra de esta toma de posición del presidente, que decidió entrar de lleno en la campaña, cosa que, además de ser inconstitucional –se está adelantando en este sentido una investigación en la Fiscalía–, es muy peligroso en un país como Colombia.

    Guillermo González Uribe, director de la revista Número, comenta la situación en estos términos:

    ¿No se dan cuenta de que, con sus comentarios, están instigando a las fuerzas más oscuras a atacar físicamente a los líderes de esta fuerza de oposición naciente o no les importa y esto es lo que buscan? El presidente Uribe y sus ministros […] no pueden llevar al país a prolongar el baño de sangre mediante la eliminación de la oposición legítima. No pueden olvidar o desconocer que más de dos mil personas del movimiento de izquierda Unión Patriótica fueron asesinadas en los años 80, precisamente, a partir de las sindicaciones que se les hicieron de ser el brazo desarmado de las FARC.

    Samuel Moreno ha sido también víctima de un ‘juego sucio’ por parte de los medios masivos que intentaron desacreditar su imagen. Por ejemplo, el canal RCN recuperó un pedazo de una entrevista descontextualizada de hace 14 años, con lo cual quiso acusar al candidato del Polo de apoyar la lucha subversiva. María Isabel Rueda, prestigiosa periodista de la revista Semana, incluye en la lista de perdedores a los medios de comunicación masivos y a los comentaristas políticos que, en su mayoría, apoyaban el candidato Peñalosa desde sus columnas.

    La reacción de los bogotanos ha sido aplastante y Samuel Moreno ha recibido más de 900.000 votos, un récord absoluto.

    Pero la lección más alarmante para el presidente de la República en estas elecciones es que el uribismo no se hereda y que el pulpo entero del uribismo, y sus tentáculos, morirá sin el presidente.

    Esto es bastante obvio si observamos que, a nivel regional y local, los partidos que están bajo el paraguas del uribismo se dispersaron en una constelación de alianzas variables en lo local. Unos, apoyando a los candidatos liberales o de otros grupos de la oposición y, otros, enfrentándose en feroces batallas electorales entre ellos mismos o, aún peor, con divisiones al interior. Un ejemplo de esto pasó en el municipio de Ciénaga de Oro, donde seguidores del candidato perdedor del Partido de la U se enfrentaron violentamente a los ganadores del partido Alas, ambos uribistas. Los manifestantes atacaron las edificaciones públicas, prendiendo fuego a la alcaldía y a la delegación de la Registraduría Nacional del Estado Civil. En los disturbios falleció un manifestante.

    Ganan los colombianos

    Por primera vez, grupos de la sociedad civil y medios de comunicación juntaron las fuerzas para pelear contra el fenómeno de la infiltración de los grupos paramilitares y mafiosos en las elecciones locales, donde éstos encuentran el carburante que les permite existir.

    Un sistema de alarmas tempranas y de listas ha tenido informados constantemente a los electores sobre los nombres de los candidatos que representan algún tipo de riesgo.

    Vote Bien, por ejemplo, es una lista realizada por la comentarista política Claudia López. En ésta, los candidatos están categorizados con base al nivel de riesgo: extremo, alto, medio y bajo. Esto, dependiendo de sus relaciones, partido de afiliación, financistas, investigaciones en contra de ellos y otros factores. Esta relevante respuesta de los colombianos al escándalo de la parapolítica, que hasta ahora involucra a 50 congresistas y senadores, casi todos adscritos al uribismo, trajo resultados muy positivos.

    Algunos de los partidos uribistas han sido decapitados por las investigaciones de la parapolítica y sus altos mandos han terminado en la cárcel. Esto ha sucedido por ejemplo, con Alas Equipo Colombia, del grupo de los Araújo; Colombia Democrática, del primo del presidente, Mario Uribe; Convergencia Ciudadana, cuyos parlamentarios elegidos en el 2006 están todos en la cárcel; Apertura Liberal y Colombia Viva.

    El despertar de las conciencias de los colombianos y de organizaciones como Vote Bien han permitido una reducción del poder de estos tentáculos putrefactos del uribismo, conocidos como la Alianza de la Picota –cárcel en la cual se encuentran detenidos los políticos investigados–, cuyos candidatos eran todos considerados de riesgo extremo.

    También los organismos de control oficiales han redactado listas de candidatos inhabilitados, cosa que ha permitido la renuncia de casi 300 condenados o investigados.

    La Alianza de la Picota aspiraba a 16 gobernaciones y 24 alcaldías de capitales regionales, contaba con poderosas redes clientelistas y potentados locales, pero no logró cumplir sus expectativas.

    Ha perdido casi todas las gobernaciones, a excepción de Sucre, en donde un sospechoso apagón permitió la victoria del candidato de riesgo extremo Jorge Carlos Barraza, cuyas amistades con paramilitares son notorias. Han ganado también en los departamentos de Amazonas y el complicado Magdalena. Representan riesgo también los elegidos en Valle del Cauca y Antioquia.

    Pero es importantísima la recuperación de la legalidad en las ciudades de Cartagena y Barranquilla, y en los departamentos de Atlántico, Santander y Cesar, en donde ganó Cristian Moreno, que en los pasados comicios tuvo que salir bajo amenaza, dejando la gobernación en manos del ahora residente de la Picota, Hernando Araújo Molina, del partito Alas.

    Esto, obviamente, no quiere decir que ya no exista infiltración paramilitar en la política, pero es indudable que han sufrido una importante reducción, más marcada en las gobernaciones y en las capitales que en las pequeñas alcaldías. Claudia López, comentando los resultados electorales, se declaró en general satisfecha.

    Gana el voto en blanco

    Como forma de rechazo a la clase política corrupta, las regiones más golpeadas por la parapolítica han obtenido un porcentaje de votos en blanco cercano al 18%, a nivel departamental, y hasta del 50%, en algunos municipios.

    En Cartagena, Judith Pinedo, primera alcaldesa de la historia, ganó en contra de tres candidatos de alto riesgo, entre ellos Carlos Gossain Rognini, de Colombia Democrática, apoyado por Mario Uribe. En las pasada elecciones, Judith lideraba el movimiento Cartagena 1815 por el voto el blanco.


    Última perdedora: la prestigiosa encuestadora internacional Gallup

    Hasta su último boletín, esta empresa daba un empate técnico entre Samuel Moreno y Peñalosa en Bogotá. Jorge Londoño, director de la Gallup en Colombia, ya estuvo en el centro de la polémica hace unos meses, al estallar del escándalo de la parapolítica, por haber cambiado los parámetros de la encuesta que mide, entre otras cosas, el nivel de aceptación del presidente Uribe, que nunca baja del 70%. Londoño había incrementado el peso de las clases altas y de los habitantes de las grandes ciudades.

    Frente al fracaso de las previsiones sobre las elecciones en Bogotá, el periodista Julio Sánchez Cristo, en la radio W, hizo una pregunta muy interesante al señor Londoño: «¿Uds. hacen con la misma metodología todas la encuestas?». «Sí», ha sido la respuesta del presidente de Gallup.

  • Uribe

    Por: Juan Diego García – octubre 24 de 2007

    La imagen del presidente colombiano ya no parece tan sólida como antes. Un escándalo diario lo atenaza y sus iniciativas resultan improvisadas, contradictorias y sin futuro. Uribe se encuentra contra las cuerdas y, mientras sus partidarios incondicionales proponen un tercer mandato, muchos sugieren que le será difícil, cuando no imposible, terminar el segundo. De hecho, lo corroboran las movilizaciones populares que exigen su renuncia, como ha ocurrido masivamente este doce de octubre.

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  • ¡Que vaina: la mejor defensa es el ataque!

    Por: Hipólito – octubre 23 de 2007

    ¿A quién no se le ha pasado por la mente ese dicho de la sabiduría popular que aconseja que, al llegar tarde a la casa, uno se debe poner bravo, como para ponerle freno a la situación que se le viene encima, al igual que con aquel aforismo que reza: ‘la mejor defensa es el ataque’? Pues bien, parece que esto es lo que nos está pasando permanentemente con nuestro goloso presidente, goloso porque las quiere todas para él.

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  • Bogotá, la capital de las protestas

    Por: Julián Carrillo R. – octubre 15 de 2007

    La carrera séptima fue escenario, una vez más, de una marcha que salió de la calle 26 y arribó, hacia las 2 pm, a la Plaza de Bolívar. En esta ocasión, los manifestantes coincidieron en protestar por las relaciones entre funcionarios del actual gobierno, parlamentarios y políticos de la coalición que apoya al presidente Uribe con grupos narco paramilitares, el conocido fenómeno de la parapolítica.

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  • Colombia, la ‘res nostra’

    Por: Rafael Rincón* – junio 28 de 2007

    Si el filósofo griego Aristóteles (384-322 a.C.) viviera hoy en Colombia, su célebre frase en la que define al hombre como un zoon politikon (animal político) hubiera terminado acuñada como zoon ‘parapolitikon’ (animal parapolítico).

    Según el estagirita, el animal político se ocupaba de la polis, de la ciudad, del Estado, de su funcionamiento, de su organización y estructura. Lo propio de él era lo público, que era también la vida social. Lo político era la ciudad, el Estado, lo social.

    Colombia es un país sin política. Un país sin Congreso, sin lo público y con la ciudadanía amenazada. Un Estado inferior, algo menos que Estado.

    En las democracias, el lugar por excelencia de la política es el Congreso de la República. Pero, el Congreso colombiano fue convertido en el hábitat, la madriguera, de los señores de la guerra. Primero fue la visita al Congreso del comandante paramilitar Salvatore Mancuso y su séquito vociferante: ellos se sentaron, intimidaron y ordenaron. Fue la ‘palomita’ parlamentaria, el país creyó que eran extraños, pero realmente estaban visitando a sus pares.

    Luego, se cayó el tinglado cuando la Corte Suprema de Justicia sindicó a una veintena de congresistas por secuestro y concierto para delinquir, quedando al descubierto los congresistas prepago del paramilitarismo y del narcotráfico. Quedaron también en evidencia las jurisdicciones electorales de la parapolítica. El partido presidencial de la U quedó al descubierto con sus tenebrosas alianzas.

    Si la política es debate y deliberación, en Colombia no hay política porque las leyes se hacen en desayunos presidenciales, se aprueban ‘micos’ a pupitrazo limpio y se obedece cerrilmente las directivas del ‘líder’ del Ejecutivo.

    La política desaparece cuando la deliberación es remplazada por la imposición. En el Congreso, los derechos de las personas desaparecen en oscuras conciliaciones, pactos del más allá o mandatos de la obra de Dios, como ocurrió con los derechos de las parejas homosexuales.

    No hay política en Colombia porque la cosa pública, la res pública, la República, no la asumen ni el Presidente ni el Congreso. Ellos son Presidente y Congreso de la cosa nostra, de la res de los hacendados, son los guardas de la res privada.

    El cuestionado ganadero del Magdalena Medio, Carlos Arturo Clavijo Vargas, líder del movimiento No al despeje, llegó al Congreso en el año 2002, con Rocío Arias como fórmula a la Cámara de Representantes, para cuidar sus reces, su hato ganadero y el de sus compinches. Él no llegó a deliberar, llegó a imponer un proyecto político para refundar un nuevo país que había pactado con su candidato a la presidencia en el municipio de Puerto Berrío (Antioquia), el ex gobernador Álvaro Uribe Vélez.

    El animal parapolítico es la negación de la política. Se ocupa desde el mundo privado de lo público, niega al Estado, pero lo convierte en un trampolín para los negocios privados.

    La parapolítica es, parodiando al teórico político alemán Carl Schmitt, la guerra por otros medios. Los paramilitares, cuando tomaron la decisión de institucionalizar su proyecto ‘político’ triunfante, consagrado en la Constitución de Paramillo (2001), que consiste en refundar al país, lo que hicieron fue decidir continuar la guerra por otros medios.

    Esa guerra, que produce mejores resultados que la paz, que es más económica que la paz, es el estado político deseado, es un estado parapolítico, llamado por ellos “Estado Comunitario”, porque pone en común las instituciones del Estado democrático con los intereses de la sociedad autoritaria.

    La parapolítica, esa que enarbola la seguridad democrática y muestra como botín la disminución de homicidios, es, ni más ni menos, una propuesta de ‘guerra fría’ a la colombiana.

    Ése es el famoso postconflicto en donde nace la Comisión Nacional de Reconciliación y la Ley 975 de 2005, son las legislaciones para acomodar las secuelas del nuevo orden.

    Lo más público para este zoon ‘parapolitikon’ colombiano es el Tratado de Libre Comercio (TLC), porque es lo más común de los intereses particulares dominantes. Es un tratado que el ‘parapolitikon’ define como la síntesis de todas las oportunidades de negocios.

    El zoon ‘parapolitikon’ no se interesa por los dracmas, ni por los dramas, su interés son los dólares y las comedias. El dolor de las víctimas del desplazamiento forzado se celebra con papayeras, confetis y algarabías, en donde las bases sociales extorsionadas alaban y rinden culto a los crímenes de lesa humanidad de sus amos.

    El animal parapolítico es un ciudadano sin Estado. Aprendió la autodefensa y convirtió la estrategia antisubversiva en proyecto de Estado. El animal parapolítico responsabiliza al Estado de la falta de seguridad, afirma que no hay Estado que lo defienda. Es un parapolitikon que no tiene obligaciones, no paga impuestos, pero quiere tener privilegios, quiere tener un Estado que le cuide las tierras, que proteja la res nostra.

    El zoon ‘parapolitikon’ tiene ejércitos particulares, tolerados muchas veces por los ejércitos oficiales, para garantizar su status quo, que es un estatus social que denigra del estatus político.

    La parapolítica es el dominio del miedo, el triunfo de un orden conservador, de una economía ilegal, la negación de las libertades. Es el autoritarismo sin Estado, es la arbitrariedad de civil, una dictadura sin charreteras.

    * Director del Consultorio de Derechos y Gobernabilidad háBeas Corpus.

  • El laberinto colombiano

    Por: Juan Diego García – mayo 16 de 2007

    Las autoridades de Bogotá vinculan el escándalo de la parapolíticacon el incuestionable propósito del presidente Uribe de acabar con la violencia de la extrema derecha y poner fin a los vínculos ilegales entre política, violencia y dineros mal habidos. La democracia colombiana estaría dando una prueba de madurez y grandeza, en la que luminosos días esperan a la sufrida población de este país andino si se continúa por la senda de la ‘seguridad democrática’, lema central del gobierno.

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  • Crisis internacional: nuevo escudo del gobierno en el paragate

    El martes pasado, en el marco de la audiencia sobre el paramilitarismo en el departamento de Antioquia, se puso en evidencia nacional e internacional la incidencia de políticas gubernamentales, del orden local y nacional, en la creación y obtención de apoyo institucional y político a grupos paramilitares, principalmente a través de las mal llamadas cooperativas de seguridad Convivir y del papel de Álvaro Uribe en su paso por la Gobernación de Antioquia, hechos evidentes que impulsan la crisis internacional que se desata con el freno que el parlamento estadounidense realiza sobre un paquete de más de cinco millones de dólares en financiación del Plan Colombia y sobre la negociación del Tratado de Libre Comercio (TLC) con la nación del norte.

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