
Por: Patricio Malatrassi A.
Mientras el chileno Andrónico Lucsic, con dineros provistos por sus negocios bancarios y de explotación del cobre –que debería ser patrimonio de todos los chilenos–, compra un edificio en Madrid de veinte millones de euros en uno de los espacios más distinguidos de la capital de España, las elecciones entran en su fase final con nueve candidatos presidenciales que no hacen sino mostrar la atomización de las fuerzas políticas del país y donde la izquierda lleva las de perder por su falta de unidad.




