Etiqueta: cárceles

  • Lo que las cárceles no logran borrar

    Lo que las cárceles no logran borrar

    Por: Colectiva Abolicionista MalRebaño y KjaXonora

    Hay que decirlo, la entrevista con Basil Farraj y Hashem Abushama nos dejó consternadas, y tal vez rabiosas, como dijo el poeta Benedetti. Farraj enseña en la Universidad de Birzeit, en Cisjordania, y estudia el encarcelamiento y las relaciones del Estado israelí con América Latina. Abushama es escritor y profesor de geografía humana en la Universidad de Oxford, e investiga el anticolonialismo, el marxismo y las formas de la solidaridad global. Los dos llegaron a la conversación después de una semana de espacios de discusión en Colombia durante el mes de septiembre, y hablaron desde su experiencia y desde lo que muchas comunidades han pensado y sistematizado durante décadas.

    (más…)
  • Laura Katalina Zamora: “nosotras no somos un mito”

    Cárcel. Foto: Fritox.
    Cárcel. Foto: Fritox.

    Por: Miguel Ángel Beltrán – noviembre 2 de 2016

    Agresiones físicas, psicológicas, insultos, amenazas, acoso y negación de los derechos básicos, como el de una atención oportuna en el sistema de salud, son las situaciones que viven las personas de la comunidad Lgtbi que están privadas de la libertad en las cárceles colombianas.

    (más…)

  • La Tramacúa debe cerrarse

    Con actos culturales como este, familiares de los presos y defensores de derechos humanos han exigido que se cumpla lo dispuesto por la corte Constitucional y se cierre de inmediato la cárcel de La Tramacúa - Foto: Marcela Zuluaga.
    Con actos culturales como este, familiares de los presos y defensores de derechos humanos han exigido que se cumpla lo dispuesto por la corte Constitucional y se cierre de inmediato la cárcel de La Tramacúa – Foto: Marcela Zuluaga.

    Por: Marcela Zuluaga – mayo 14 de 2016

    En lo corrido del año, los internos de la cárcel de máxima y mediana seguridad de Valledupar (Cesar) han realizado dos huelgas de hambre exigiendo el cierre del penal conocido popularmente como La Tramacúa.

    (más…)

  • ¿Qué está pasando en las cárceles colombianas?

    "Atrapado" - Foto: Guillermo Ruiz.
    «Atrapado» – Foto: Guillermo Ruiz.

    Por: July Henríquez Sampayo – marzo 3 de 2016

    Las cárceles y las penitenciarías del país son una caja de Pandora que se abre periódicamente y de la que llueven cada tanto las noticias de las tragedias de turno que padecen los más de 120.444 seres humanos que han sido sancionados con el encierro, del infierno cotidiano que ningún ser humano debería tolerar.

    (más…)

  • La ley de los Nule, la ley del embudo

    Algunos de los elementos prohibidos incautados a los primos Nule - Foto: Inpec

    Por: Miguel Ángel Beltrán Villegas – mayo 11 de 2013

    “Para este caso, el señor juez ha considerado que asistir a la primera comunión de su hijo Felipe Nule es un acto trascendental para el interno y al Inpec lo que le corresponde es cumplir con la orden del señor juez”. Con estas palabras el general Gustavo Adolfo Ricaurte justificó ante los medios de comunicación su decisión de permitir la salida de la cárcel del empresario Manuel Nule, recluido en la penitenciaría La Picota de Bogotá, con el fin de participar en la ceremonia de primera comunión de su hijo en Cartagena. Un viaje que costó cinco millones de pesos, dinero que pagaremos los contribuyentes colombianos.

    (más…)

  • Los Nule y los ‘nulos’ del sistema penitenciario colombiano

    Algunos de los elementos prohibidos incautados a los primos Nule - Foto: Inpec

    Por: Miguel Ángel Beltrán V. * – febrero 8 de 2012

    Los medios de comunicación dieron a conocer la semana pasada un nuevo escándalo de corrupción en la Cárcel Nacional Picota, esta vez por cuenta de los empresarios Miguel, Manuel y Guido Nule, procesados por el llamado ‘Carrusel de la Contratación en Bogotá’ y condenados a una penas ínfimas de siete años y medio –en el caso de su socio Mauricio Galofre, la pena fue de sólo seis años y ocho meses– por el delito de peculado por manejo irregular y apropiación de cerca de $70.000 millones en anticipos para la ejecución de tres contratos que le fueron entregados por el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU). De acuerdo con la información suministrada por los medios, un registro rutinario realizado por guardias del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec) puso en evidencia que los empresarios Nule contaban en su ya exclusivo sitio de reclusión con teléfonos celulares, computadores, IPods, una consola de juegos Play Station y hasta más de medio millón de pesos en efectivo, todos ellos artículos prohibidos por la normatividad penitenciaria y carcelaria.

    (más…)

  • Encarcelar a la juventud

    Cárcel - Foto: Samuel Pérez

    Por: Christian Peñuela – noviembre 16 de 2011

    La construcción del Código de Infancia y Adolescencia, o Ley 1098 de 2006, implicó un trabajo arduo en el que varios sectores del país confluyeron y generaron consensos a favor de los derechos y las garantías sociales para niños, niñas y jóvenes. Sin embargo, con la entrada en vigencia de la llamada Ley de Seguridad Ciudadana, recién sancionada por el gobierno de Santos, se camina en dirección contraria a ese proceso y se busca criminalizar a los adolescentes como si fueran adultos, en centros de internamiento preventivo.

    (más…)

  • Tramacúa

    Por: Juan Diego García – junio 23 de 2011

    La violación de derechos humanos en Colombia ha alcanzado tales niveles que hoy ya resulta imposible ocultarla a la opinión pública, a pesar de las campañas gubernamentales y la complicidad de la mayoría de los medios de comunicación.

    (más…)

  • Miguel Ángel Beltrán, las cárceles y el conflicto en Colombia

    Miguel Ángel Beltrán fue recibido en su paso a la libertad por amigos, familiares y decenas de personas que siempre defendieron su inocencia - Foto: Diana Murillo

    Por: Andrés Gómez – junio 10 de 2011

    El Turbión entrevistó al profesor Miguel Ángel Beltrán, quien hace menos de una semana recobró su libertad después de permanecer dos años encerrado en pabellones y cárceles de máxima seguridad. El académico habla del proceso en su contra, sobre la forma en que aún es estigmatizado por algunos medios, acerca de las cárceles colombianas y del conflicto armado que vive el país.

     

    Andrés Gómez: –Mucho se ha dicho sobre lo que sucedió en México. ¿Qué fue lo que le pasó?

    Miguel Ángel Beltrán: –Fue un secuestro, no hubo ninguna captura, y me atrevería a decir que fue una desaparición forzada: durante 6 horas estuve completamente incomunicado y separado de mis seres queridos. Yo fui al Instituto Nacional de Migración por una cita a la que me convocó el subdirector de este instituto para concederme mi forma migratoria FM3. Fue realmente una trampa. Yo llegué allí, me hicieron firmar un documento porque me dijeron que era necesario firmarlo, a pesar de las mentiras que habia allí, y entonces unos guardias me detuvieron, me esposaron, me golpearon, me torturaron, me subieron a una camioneta. Luego me llevaron hasta un aeropuerto, me subieron a una avioneta y llegué aquí al aeropuerto de Catam.

    AG: –¿Qué piensa de los medios y la forma en que se trata de relacionarlo alias ‘Jaime Cienfuegos’?

    MAB: –Yo creo que el manejo que han hecho los medios de comunicación desde el principio, en el desarrollo del proceso y ahora que se ha declarado mi inocencia ha sido perverso. No se me ha respetado el buen nombre ni se me ha respetado un derecho constitucional tan simple como es la presunción de inocencia. Desde el primer momento se me presentó como si fuera ‘Jaime Cienfuegos”, durante las audiencias se silenciaron muchos aspectos y las arbitrariedades y violaciones al debido proceso nunca fueron objeto de interés para algunos medios. Finalmente, ahora que salgo libre, que la juez declaró mi inocencia, siguen declarando que salió libre ‘Jaime Cienfuegos’.

    AG: –¿Por qué tanta saña contra ud.?

    MAB: –Los medios de comunicación oficiales tratan de crear una verdad: inventaron el tema de la farcpolítica para contrarrestar la información que circulaba sobre los vínculos de muchos políticos, alcaldes y funcionarios públicos con el paramilitarismo. Pero, lo que se ha demostrado claramente es la falta de sustento jurídico [de esas acusaciones] y ahora tratan de desvirtuar todas las investigaciones, ya que los que fuimos judicializados por el computador de ‘Reyes’ estamos saliendo. A pesar de que la prueba es ilícita e ilegal, insisten en que la información es verdadera. Es un montaje judicial que se quiere mantener a toda costa.

    AG: –¿Cómo considera la actuación de la Procuraduría en el juicio?

    MAB: –Veo bastantes irregularidades. La primera inconsistencia por la que estuve luchando estos dos años es que el Inpec me negó mi condición de funcionario público y me mantuvo en un pabellón de alta seguridad con prisioneros de alta peligrosidad, con paramilitares, personas que en mis escritos denuncié en algún momento. Por otro lado, la Procuraduría me abre una investigación por reclutamiento de estudiantes sin tener ni siquiera la referencia del proceso, no se espera a una decisión sino que inmediatamente se apresura a abrir una investigación. En segundo lugar, hay una intromisión del señor procurador [Alejandro Ordóñez Maldonado] en un asunto que corresponde directamente a la Universidad [Nacional], ente que tiene su autonomía y sus mecanismos disciplinarios para sus docentes. Entonces, no tiene por qué un procurador inmiscuirse en estos asuntos, está violando la autonomía universitaria, más bien, con un afán propagandístico de condenar a las personas antes de que se produzca un fallo judicial.

    AG: –Usted tuvo una gran visibilidad desde la veeduría internacional que se estableció para su caso. ¿Qué tanto sirvieron los comités de solidaridad en el proceso?

    MAB: –Realmente, la gran ganancia de todo este proceso, más allá de lo doloroso, de lo arbitrario, de lo injusto, fue ese calor de la solidaridad que recibí de parte de estudiantes, de colegas, de profesores universitarios, de ONG y de colegas de otros países, no sólo de América Latina sino de Europa. Se pronunciaron a favor de mi inocencia, apoyaron mi libertad y solicitaron, incluso, directamente al presidente Santos que se diera mi libertad, porque no habían méritos. Esa solidaridad, ese calor y esa fuerza que se produjo no es solamente por mi caso sino que es la defensa del pensamiento crítico, de la posibilidad de que las personas podamos expresar opiniones diferentes a las oficiales.

    AG: –En estos días, presos políticos de diversas cárceles realizaron un acto de desobediencia civil. ¿Cuál es la situación que están viviendo estas personas que, como usted, viven un proceso aunque no hayan sido condenados?

    MAB: –Es una situación bastante inhumana y violatoria de derechos fundamentales, porque cuando uno está sindicando se supone que es porque está bajo una investigación y no se le puede tratar como si fuera condenado. En la Eron, donde hay presos sindicados, las medidas de seguridad son extremas: si te desplazas de un sitio a otro, a visitar al abogado, a sanidad, vas totalmente esposado y escoltado por un guardia. Todas las instalaciones y edificaciones están hechas para personas que, a juicio del Estado, tienen un alto perfil delincuencial, de manera que no se les permite el acceso a las celdas durante todo el día y, entonces, el interno debe permanecer todo el tiempo afuera, teniendo que soportar temperaturas muy bajas. Además, solamente se tiene derecho a una visita conyugal al mes durante una hora. Todos estos elementos configuran una violación a los derechos humanos fundamentales y a las normas mínimas internacionales en el tratamiento de personas privadas de la libertad.

    AG: –¿Qué significan estas cárceles para el país?

    MAB: –La venganza y la intolerancia del Estado. Las cárceles son supuestamente espacios que concebimos para la resocialización, término que no comparto, pero aún en esa misma lógica esto no existe de ninguna manera. El tratamiento que reciben los internos es despótico, autoritario. Se le niegan [al interno] sus derechos. Tampoco se le da la oportunidad de trabajar, de estudiar, de hacer talleres, eso está completamente negado, más cuando se trata de cárceles de máxima seguridad. El pretexto es siempre que son cárceles de seguridad. El interno no puede ir a un taller porque está la presunción de que puede fugarse, no puede estudiar pues los docentes no pueden asistir porque es peligroso, en fin, hay todo un discurso allí desde la seguridad para negar los derechos y la posibilidad de que esas personas puedan tener un futuro y construir un proyecto de vida diferente. Entonces, lo que uno concluye, después de haber estado en la cárcel, es que se están alimentando allí más odios, más venganzas, más situaciones degradantes, más violaciones a la dignidad humana. El sistema carcelario y la política carcelaria en Colombia tiene que replantearse desde su raíz.

    AG: –Muchas sociedades están votando últimamente por seguridad. En Colombia, el ministro del Interior y de Justicia, Vargas Lleras, promueve que se puedan encerrar jóvenes por más de una década. ¿Cuál es la salida para un país que tiene un conflicto armado y al que se le ofrece como solución las cárceles y la ‘seguridad democrática’?

    MAB: –Creo que afortunadamente ya ha pasado la era Uribe, aunque se mantienen sus principios fundamentales. Por lo menos, hoy podemos hablar de conflicto armado sin que se nos señale de terroristas; por los menos, muchos de los que en la época de Uribe callaron y se silenciaron hoy salen a decir que efectivamente hay un conflicto, pero en el momento que tenían que decirlo se quedaron callados, guardaron silencio. Creo que uno, desde un pensamiento crítico, tiene que ser consecuente, no se puede mantener el silencio y recurrir a ocultar su punto de vista. Eso tiene un costo, pero hay que asumirlo en función de buscarle salidas a ese mismo conflicto. La salida al conflicto empieza por reconocer el conflicto.

    Creo que es posible buscar una salida dialogada, pero una salida dialogada implica que todos los actores del conflicto puedan sentarse en una mesa y no se cierren las posturas. Santos dice: ‘no he botado la llave de la paz’, pero le está pidiendo a la guerrilla que entregue sus armas antes que nada. El problema es que eso debe ser producto de la negociación, no el punto de partida de una. Entonces, es posible una salida negociada y dialogada al conflicto, pero implica ceder de parte y parte: de parte del Estado serían una serie de reformas políticas, económicas y sociales que está demandado el país desde hace ya mucho tiempo, y de los grupos insurgentes mirar otras opciones para desarrollar su actividad política, incluyendo que en algún momento la lucha armada no sea ese camino. Este debe ser un punto de llegada y un punto de acuerdo. Desafortunadamente, ha habido experiencias tan negativas como lo que le pasó a la Unión Patriótica, lo que dejó un imaginario muy negativo de una posible salida y de que las FARC participen de una contienda electoral. Hablamos de cinco mil muertos. Apuesto, y siempre ha sido mi apuesta, por una salida política y dialogada al conflicto armado y social colombiano.

    AG: –¿Por qué tanto ambiente guerrerista y contra la salida negociada?

    MAB: –Una tendencia histórica que ha caracterizado al Estado colombiano es la criminalización de la protesta social. En ese sentido, todo aquel que se opone, todo el que protesta, todos los líderes sociales que tienen una opinión diferente, que luchan por unos cambios y unas transformaciones, es señalado como guerrillero. Las FARC han sido un pretexto y, en este país, todos los problemas ‘surgen’ de la guerrilla. Hay que que preguntarnos, como investigadores y como colombianos, porqué surgen las guerrillas y cuál es su origen histórico. Si entendemos cuál ha sido el desarrollo del conflicto en Colombia, podemos visualizar esa salida.

    Aquí se nos ha tratado de mostrar simplemente que la violencia viene de la guerrilla, específicamente de las FARC. También tenemos que tener en cuenta el número de víctimas y de desplazados por los grupos paramilitares que, como sabemos, fueron financiados y soportados por el mismo Estado. Hay que reconocer esa situación. Si no la reconocemos, no le vamos a dar solución a esto. Sí, las guerrillas han sido un factor de violencia, pero también ha sido un factor de violencia el Estado, también lo han sido las Fuerzas Militares. Lo que estamos pensando es cómo darle salida a esa situación, una salida que no implique más guerra, que no implique más desgaste para la nación, que no implique mayores costos, ni económicos ni humanos.

  • Carta desde una prisión de la ocupación israelí

    El preso político palestino-francés Salah Hamouri se dirige a los gobiernos de Occidente

    Por: Salah Hamouri* – 16 de mayo de 2010

    Desde las celdas de la prisión se pueden oír voces indignadas que hablan de los derechos humanos y a gobiernos que pretenden defender los derechos humanos y aplicar la justicia. ¿Saben lo que está pasando en las cárceles de la ocupación israelí? ¿Saben que más de 8.000 prisioneros son víctimas de una muerte lenta?

    A veces se elevan algunas voces en reuniones y cumbres. Puede ocurrir que alguien hable de presos políticos palestinos, pero se habla de nosotros como terroristas, como números sin cara, cuando, como todos los seres humanos, a veces somos débiles, a veces fuertes, amamos y detestamos, reímos, tenemos incluso nuestros momentos de alegría o lloramos cuando pensamos en nuestras familias.

    Para expresar nuestro sufrimiento me haría falta escribir cien libros, pero ni una enciclopedia haría mover sus conciencias, si es que alguna les queda después de su carrera hacia el petrodólar del Tío Sam que ocupa Iraq vestido de demócrata. Uds. apoyan la justicia y los derechos humanos en algunos lugares del mundo, pero aquí están apoyando y legitimando la ocupación, y nosotros pagamos el precio en estas celdas.

    ¿Se han imaginado alguna vez a una mujer palestina dando a luz mientras está atada de pies y manos? ¿Han visto alguna vez a un niño de doce años esposado en un punto de control durante horas y horas, al sol o bajo la lluvia, por el capricho de un simple soldado? ¿Saben que un gran número de mis camaradas lleva ya más de 20 años detrás de las rejas? Muchos han perdido a sus padres sin poder decirles adiós.

    Los gobiernos occidentales deben revisar sus posiciones respecto al Oriente Próximo antes de que sea demasiado tarde. Desde hace un tiempo, las revoluciones de los pueblos árabes están poniendo fin a dictaduras que a menudo servían a intereses mezquinos en vez de defender a sus pueblos. ¡Vivan las revoluciones árabes! ¡Viva el poder de los pueblos! ¡Viva la libertad!

    Prisión de Guilboa.

    __________

    * Salah Hamouri, de madre francesa y padre palestino, con pasaporte francés, era estudiante de la Universidad de Belén cuando fue detenido abusivamente por la justicia israelí en 2005. Al día de hoy, sigue en prisión y, a pesar de los llamamientos de la familia y de diferentes comités de apoyo que abogan por la causa de este joven, el Estado francés no ha hecho ninguna gestión significativa para liberar a su ciudadano de las mazmorras israelíes.