Lo que las cárceles no logran borrar

Volveremos/ We will come back/ Palestine - Bastardilla

Por: Colectiva Abolicionista MalRebaño y KjaXonora

Hay que decirlo, la entrevista con Basil Farraj y Hashem Abushama nos dejó consternadas, y tal vez rabiosas, como dijo el poeta Benedetti. Farraj enseña en la Universidad de Birzeit, en Cisjordania, y estudia el encarcelamiento y las relaciones del Estado israelí con América Latina. Abushama es escritor y profesor de geografía humana en la Universidad de Oxford, e investiga el anticolonialismo, el marxismo y las formas de la solidaridad global. Los dos llegaron a la conversación después de una semana de espacios de discusión en Colombia durante el mes de septiembre, y hablaron desde su experiencia y desde lo que muchas comunidades han pensado y sistematizado durante décadas.

Farraj abrió con una advertencia: 

No podemos entender lo que está pasando en Palestina sin investigar lo que está pasando dentro de las cárceles.

Para explicarlo recurrió a Walid Daqqa, escritor palestino que pasó 38 años preso y murió de cáncer en 2024 sin tratamiento médico. Daqqa hablaba de una cárcel pequeña, la celda, y de una cárcel grande, que es Cisjordania, Gaza, Jerusalén y los territorios ocupados desde 1948. Las violencias normalizadas en las prisiones se salen de los muros e imponen sociedades penitenciarias, con un propósito que Daqqa nombró sin rodeos: 

“Borrar el pensamiento y la conciencia del pueblo palestino”.

Escritor palestino, y preso político: Walid Daqqa
Escritor palestino, y preso político: Walid Daqqa

El castigo no termina con la libertad. “Cuando entras a la industria del encarcelamiento, no sales: aunque salgas de la cárcel, esa experiencia te sigue”, dice Farraj. El exprisionero no puede salir del país, necesita permisos militares para moverse dentro de él y su familia carga con la misma marca. Palestina es uno de los laboratorios de este modelo, y América Latina no se queda atrás. En esta conversación se cruzan las dos experiencias, la de la opresión y la de la organización. Y claro, dos geografías.

Desde octubre de 2023, Israel también persigue la memoria. Antes, la salida de un preso se celebraba durante días, con afiches en las calles y visitas a su casa. Hoy esas celebraciones están prohibidas, y los presos salen con los cuerpos deshechos, así lo cuenta Farraj

Alguien que entra a la cárcel con 100 kilogramos sale con 60 o 50.

Durante décadas, los presos arrancaron derechos con huelgas de hambre. Una de ellas, en la que murió Abd al-Qader Abu al-Fahm, primer mártir del movimiento, borró el “sí, señor” obligatorio ante los guardias. Desde 2023 les quitaron los libros, los lápices, la comida y la medicina, y con eso la posibilidad de organizarse adentro. Farraj cuenta más de 92 presos muertos: 

Estamos en el peor momento desde el comienzo del régimen carcelario israelí.

La conversación avanza hacia este sistema mundo capitalista, colonial, racista y patriarcal, y hacia las cárceles como tecnologías de exterminio por la vía de la muerte prematura de las comunidades marginalizadas. Hablamos de las tecnologías de inteligencia artificial que localizan y asesinan a familias enteras, y de un capitalismo de guerra contra las personas pobres.

Entre tanta muerte, la conversación también se detiene en las resistencias cotidianas, en lo que se ha tejido durante años en la intimidad y sostiene la reproducción social. Ahí están las mujeres y su lucha constante, menos visible y tan fundamental como cualquier otra.

Por último, también hablamos de la ideología no se queda en el pensamiento, y que se materializa en instituciones y prácticas que sostienen la dominación. Pero también abordamos cómo el bloque histórico popular le responde con materialidades concretas, con solidaridad y ternura radicales, con luchas que cruzan fronteras.

La reflexión de la conversación no es apocalíptica. En Palestina y en todas las geografías que el colonialismo intenta borrar, siempre habrá personas que respondan con dignidad organizada

La entrevista completa está en KjaXonora:

El video está en el canal de YouTube del Equipo Jurídico Pueblos, donde pueden ver y escuchar de cerca a Basil y Hashem:

Entrevista: Colectiva Abolicionista MalRebaño y KjaXonora, en la sede del Equipo Jurídico Pueblos. 

Hablo de heridas abiertas

Las soplo un poco

para que no ardan pero

ahí están en carne

viva

me recuerdan lo que duele

la materialidad de esta

herida.

Hablo de heridas abiertas

digo Gaza se abre la chacra

en el cuerpo de toda

humanidad.

También si digo: niña

mujer, Congo, colonia, cárcel

pobre, río, sangre, ¡mierda!

También si digo: humanidad.

Hablo de heridas abiertas

es el cuerpo despojado

hasta del silencio que permite

pensar.

Hablo de heridas abiertas

y de este dolor que no ha de cesar

solo si se lamen

las heridas del cuerpo

colectivo

se comparten los dolores

se reparten las cargas

se hace cargo a los responsables.

Hablo de heridas abiertas

Camila Botero


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