Etiqueta: mayo 1

  • 1 mayo: el pueblo exige una reforma laboral digna

    Por: Andrea Umaña

    Cada 1° de mayo, Bogotá se convierte en el epicentro de una lucha que ha resistido el paso del tiempo. No se trata solo de una conmemoración, sino de una jornada de reivindicación, de resistencia y de un grito colectivo que exige cambios urgentes en las condiciones laborales del país. Este año, la convocatoria fue más que una protesta: fue una declaración de principios. Miles de personas salieron a marchar con un mensaje claro: la reforma laboral es un imperativo, no un mero debate legislativo.

    Las calles reflejaron el rostro de un país que se niega a aceptar la precarización del trabajo como norma. Madres que sobreviven jornadas agotadoras sin tiempo para ver a sus hijos, jóvenes que jamás han conocido lo que significa tener estabilidad laboral, trabajadores que han construido la nación desde la informalidad sin recibir el reconocimiento que merecen. La exigencia es simple pero vital: garantías laborales justas y dignas, porque las vidas de los y las trabajadoras merecen respeto y bienestar.

    Una reforma postergada y una nueva esperanza

    Tenemos todo por ganar – Foto: Andrea Umaña

    El camino de la reforma laboral ha estado lleno de obstáculos y contradicciones. En octubre de 2024, la Cámara de Representantes aprobó un proyecto con 81 artículos que prometían transformar las condiciones laborales del país. Sin embargo, en marzo de 2025, el Senado decidió rechazar la iniciativa, frustrando las esperanzas de miles de trabajadores y dejando en evidencia las pugnas políticas que han obstaculizado cualquier avance en esta materia.

    Este golpe fue recibido con indignación, pero también con determinación. La movilización del 1° de mayo fue un recordatorio de que la lucha no se detiene, y ante el fracaso legislativo, la consulta popular se convirtió en la alternativa. Impulsada por el presidente Gustavo Petro, este mecanismo constitucional busca darle a la ciudadanía la posibilidad de decidir sobre la reforma, permitiendo que sean las voces del pueblo las que definan el futuro laboral del país.

    Empresarios versus trabajadores: una disputa histórica

    Teatro por la diginidad obrera – Foto: Andrés Gómez

    La tensión entre trabajadores y empresarios no es nueva. Colombia ha sido un país marcado por la lucha constante entre la fuerza laboral y el poder económico. Mientras los empresarios defienden la flexibilidad laboral como un pilar del desarrollo económico, quienes trabajan a diario enfrentan condiciones de explotación, horarios abusivos, salarios insuficientes y la incertidumbre de contratos frágiles.

    El exministro de Minas y Energía, Omar Andrés Camacho Morales, lo expresó sin titubeos:

    (…) estamos luchando por una reforma laboral que el Congreso ni siquiera quiso discutir, y por eso hemos tenido que acudir a un mecanismo constitucional democrático, que es la consulta popular. Así que hoy nos movilizamos el pueblo trabajador para recuperar los derechos que nos quitó el neoliberalismo en los últimos 20, 25 años, y parte de la reforma laboral es eso, recuperar derechos que nos habían quitado.

    Esas palabras reflejan la frustración acumulada por años de políticas que han despojado a los trabajadores de beneficios esenciales. La batalla por una reforma laboral no es solo un tema económico, sino también un acto de justicia y reparación.

    Una reforma con enfoque étnico y de género

    Luz Marina Becerra – Foto: Andrés Gómez

    El respaldo a la consulta popular quedó evidenciado en la diversidad de colectivos que participaron en la movilización: comunidades indígenas, sindicatos, colectivos feministas, jóvenes y comunidades afrodescendientes. Todos con una consigna clara: En la consulta popular, a todo: SÍ.

    En un país con profundas desigualdades, la lucha laboral debe ir más allá de lo general y reconocer las realidades particulares de los grupos históricamente marginados. Luz Marina Becerra, representante legal de la Coordinación de Mujeres Afrocolombianas Desplazadas en Resistencia (Comadre), subrayó la importancia de una reforma que garantice derechos específicos a las comunidades étnicas.

    Necesitamos inclusión laboral, (…) y con la inclusión que se generen las garantías laborales, que se reconozcan las horas extra, que se reconozcan salarios dignos para nuestra población.

    Las mujeres afrocolombianas, como tantas otras trabajadoras en el país, enfrentan no solo la precarización laboral, sino también el racismo estructural y el machismo que limita sus oportunidades. La reforma no puede ser solo un cambio técnico; debe ser una herramienta de equidad que reconozca el derecho a una vida laboral digna para todas las personas, sin distinciones de género ni etnia.

    Más que una reforma: el derecho a la dignidad

    Marchas del 1 de mayo por la dignidad de los y las trabajadoras – Foto: Andrés Gómez

    La lucha por la reforma laboral no es solo un debate normativo. Es una batalla por la dignidad, por el derecho a una vida estable, por la posibilidad de trabajar sin temor a la explotación. En un país donde el empleo informal según el DANE es del 58.6% y la precariedad son moneda corriente, avanzar hacia condiciones laborales humanas es una necesidad que no puede seguir postergándose.

    La consulta popular representa una oportunidad histórica para que la ciudadanía colombiana tome las riendas de su destino laboral. No es una cuestión de partidos o de ideologías, sino de justicia social. El pueblo ha hablado en las calles. Ahora, la verdadera pregunta es si el sistema político escuchará o si seguirá ignorando los reclamos de quienes sostienen el país con su esfuerzo diario.

  • Testimonio de brutalidad policial el 1 de mayo

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    Testimonio de Javier*, fotógrafo víctima de una detención arbitraria y de brutalidad policial por parte del Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad), el pasado 1 de mayo en Bogotá.

  • Mayo 1: Claroscuros de protestas y represión

    En Bogotá, la conmemoración del 1 de mayo, Día Internacional de la Clase Obrera, estuvo marcada por múltiples marchas en la ciudad que enfrentaron un fuerte operativo policial que desalojó tempranamente la Plaza de Bolívar y la carrera séptima.

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  • Bogotá: Jornada del 1 de mayo estuvo marcada por la represión

    A pesar de la multiplicidad de voces y exigencias de los trabajadores, las marchas del 1 de mayo estuvieron marcadas por la brutalidad policial - Foto: Andrés Monroy Gómez

    Mayo 1 de 2013

    Cerca de 16.000 personas marcharon este 1 de mayo en Bogotá para conmemorar el Día Internacional de la Clase Obrera y para exigir, a su vez, el respeto por los derechos laborales, las libertades sindicales y la dignidad para el pueblo colombiano, a pesar del desmedido operativo policial realizado en contra de los manifestantes.

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  • Pasto marchó por la dignidad de los trabajadores

    Los trabajadores marcharon por las calles de Pasto en su día - Foto: Luis Gabriel Dorado

    Por: Luis Gabriel Dorado – mayo 3 de 2011

    Para los trabajadores y las organizaciones políticas que creen en un verdadero cambio social, el 1 de mayo es el día en que pueden expresar todas inconformidades que tienen frente al sistema. En Pasto (Nariño), esta jornada, protagonizada por unas 3.500 personas, se vivió sin contratiempos, pues, para esta ocasión, la Policía se replegó alrededor de las calles por donde iba a pasar la marcha y esto evitó los choques y abusos que se dieron en otras ciudades del país.

     

    El sitio de concentración de la marcha del 1 de mayo fue el Sindicato del Magisterio de Nariño (Simana), el más grande que tiene este departamento y punto de encuentro obligado para las organizaciones sociales, y aunque se programó el encuentro para las 9:00am, el entusiasmo de algunos de los participantes de esta jornada hizo que empezaran a llegar más temprano. Banderas rojas, estrellas, afiches, comunicados, pancartas y periódicos alusivos a la conmemoración del Día Internacional de la Clase Obrera empezaron a pasar de mano en mano entre quienes iban llegando a la marcha y a lo lejos podía verse la llegada de sindicatos pequeños, como el de vehículos de tracción animal, que, año tras año y sin importar la lluvia o el calor, salen a demostrar que la unión hace que sigan existiendo.

    Niños que acompañan a sus padres, parejas de esposos que asisten a la marcha, mujeres que gritan en honor a la libertad, estudiantes que exigen respeto, profesores que quieren garantías, adultos mayores que buscan mejores alternativas para poder envejecer dignamente, obreros, albañiles, sindicatos, el congreso de los pueblos, cabildos populares, organizaciones políticas, sociales, campesinas, indígenas y defensores de derechos humanos, entre muchos otros, dieron inicio a la marcha del 1 de mayo 2011, cuando un leve murmullo traía a quienes se reunían allí el viejo estribillo “el pueblo unido jamás será vencido” que, con el paso de los segundos, fue tomando mayor fuerza y los llevó a todos a empezar el camino y, como dice la canción, a hacer avanzar sus banderas de unidad.

    La principales calles de la zona céntrica de Pasto se vieron invadidas por la esperanza de quienes creen en un mejor mañana y los gritos en contra de las políticas del Gobierno Nacional, Departamental y local acompañaron toda esta jornada. Durante dos horas, se caminó por las calles donde, históricamente, la clase trabajadora del departamento ha ganado varias de sus luchas y al medio día se realizó la entrada a la Plaza de Nariño, sitio donde culminó la marcha y se dio inicio a los actos conmemorativos del día de los trabajadores.

    Las primeras en entrar a la plaza fueron unas réplicas de Obama y Santos, hechas con cartón, las cuales fueron quemadas al finalizar la jornada. Al ingreso de los marchantes hacia el lugar donde se había instalado una tarima, se volvió a escuchar la vieja canción de Quilapayún “El pueblo unido jamás será vencido”, sólo que esta vez era interpretada por uno de los grupos de más prestigio en el sur del país: Solsticio. Las banderas y los puños se levantaron y sacudieron apasionadamente con el inico del programa cultural, que, como es costumbre en Pasto, se inició con el himno de la clase obrera, “La Internacional”.

    Luego de los discursos y las presentaciones musicales, hacia la 1:30pm, después de quemar las figuras alusivas al gobernante y sus planes, se dio por finalizada la jornada del 1 de mayo en Pasto, demostrando que aún hay muchas personas que creen en que se puede cambiar el orden actual.