Por: Santiago Martínez y Andrés Gómez
Ramiro* conducía hacia el terminal de transporte en Bogotá, y en medio de la conversación comentaba que quería irse a combatir por Ucrania contra Rusia por que necesitaba más dinero. Ramiro, conductor de taxi, de forma cándida confesaba a sus pasajeros que quería participar en un conflicto internacional. No es raro, y no solo lo motiva el dinero. Si bien Ramiro se entusiasmaba contando de la posibilidad de lucrarse, sin pudor también aseguraba que, si un conocido le quedaba mal con un negocio, lo “arreglaría”, y que luego se iría a la guerra.
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