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  • «Pelear por lo que creemos siempre nos costará»

    «Pelear por lo que creemos siempre nos costará»

    Por: Tejido Anticarcelario

    Esta entrevista se realizó en 2025 con los presos del estallido social Mauricio Tierradentro y David Bernal, cuando ambos estaban privados de la libertad en la cárcel de Palmira. Hoy David está en la calle, activo en distintos eventos anti carcelarios. Mauricio sigue encerrado en la cárcel de Palmira. Mauricio y David son ex Integrantes del Colectivo Jhonatan Sabogal, el cual se disolvió al finalizar la huelga de hambre desarrollada por ellos mismos en 2025, Mauricio y David eran sus últimos integrantes. Seis de sus miembros fueron asesinados en libertad.

    ¿Cómo llegas a la cárcel en esta instancia del Estallido Social. Cuál es tú situación jurídica, cuáles son los cargos que te imputaron y en qué va tu caso?

    Mauricio: Soy capturado el 18 de marzo del 2022 en mi casa a las 4 de la mañana, después de casi 8 meses que se levanta el paro. Soy del punto de resistencia La Luna en Cali. De qué me acusan: concierto para delinquir, terrorismo, homicidio agravado a funcionario público, porte ilegal de armas, falsificación de documentos, uso preventivo de prendas militares e intento de homicidio a funcionarios públicos. Mi proceso ya va en la etapa de juicio.

    David: Bueno mi nombre es David Bernal, fui capturado en Cali el 24 de mayo de 2021 a las 3am donde residía mi familia. Mi captura se dio en medio del levantamiento popular que se estaba dando no solo en Cali sino muchas partes del país encendido por el llamado a un paro convocado para el día 28 de abril. Sin embargo, todo el país sabía que era la continuación de la chispa nacida en 2019 y que fue callada parcialmente por el encierro del COVID 19 en el 2020. Esto dio más elementos y acumulación de rabia por todo el maltrato policial enviado por la élite del país; es decir, una cuenta pendiente entre los mismos oprimidos y la elite, entre la sociedad y el Estado.

    Para el día de mi captura llevábamos la quinta semana y no se veía asomo de parar y aunque no había un motivo orientado, la gente solo dejaba sacar su rabia en resistir en los puntos para demostrar como acto de rebeldía que no era un solo día sino los que más se aguantaran. Si tan solo se hubiera analizado rápidamente lo que estaba ocurriendo, tal vez la historia sería otra y sólo tal vez no estuviéramos en la cárcel.

    Pero el desconocimiento sí era aprovechado por el Estado y en algún momento se hablará de ello, pues se desató en esas 5 semanas una guerra urbana nunca antes vista y fue puesta a prueba en ese momento. Enviaron Esmad y no se pudo, enviaron escuadrones de policía y bala y no se pudo detener, se le envío armamento a civiles desde el batallón Pichincha a los barrios ricos y no pudieron, sabotearon el internet en el valle y no pudieron, se tomaron el departamento al no dejar entrar ni salir a nadie por tierra, aire y mar, y no pudieron, quitaron funciones al alcalde y no pudieron.

    Pero hubo una técnica más. Parece que hizo ruido y empezó a quebrar una parte, ¿porque digo esto? Porque se aplicó en mi caso, dijeron que el paro estaba siendo liderado por la guerrilla, el plan buscar guerrilla real o falsa y dar positivos. Todo lo mencionado está documentado en la prensa de ese entonces.

    Mi captura se hizo en conjunto con otras 6 personas, una operación llamada San Isidro como la cárcel de Popayán. Fuimos acusados de liderar y financiar el paro por parte de la guerrilla, en el momento que se pedía líderes de guerrilla. Quien vivió el paro sabe que nadie sabía lo que sucedía como para pretender que la guerrilla ya tenía eso armado, fue un levantamiento popular que no lo supimos ver. Mi acusación: terrorismo y conciertos, inicialmente.

    ¿Quienes estábamos ahí? 3 firmantes del acuerdo de paz y su profesor voluntario en el 2016 por parte de la universidad del Valle para el proceso de paz de la Habana. Ese profesor de nivelación era yo, y quiénes estaban ahí eran mis compañeros estudiantes de la firma del acuerdo. El resto de gente eran líderes en sus barrios por estar protestando; es decir, la fiscalía armó un grupo de la nada, lo armó con perfiles que ya venían analizando. Y más aún, esto fue corroborado cuando los mismo custodios del Gaula dijeron que la idea era matarnos.

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    Aunque la acusación base era sobre guerrilla, toda la sustentación de acusación está sobre el paro nacional del 2021. Mi caso es abierto y puede ser visto por cualquier persona.

    Durante todo ese tiempo fui abandonado por la mayoría de organizaciones de DD.HH. y sociales a partir de la acusación del Estado hacia mí, y los demás. En esas circunstancias, sin saber nada de la cárcel, la pasé los primeros meses. Pedían más de 20 años para mí. Sin defensa amiga, sin amigos cercanos por el temor acercarse y verse involucrados caí. Bajo amenazas debí firmar un preacuerdo, el cual dictó sentencia como relámpago en la noche y han pasado casi 5 años desde ese entonces.

    ¿Qué fue el paro o estallido social en Colombia para tí?

    Cali ha sido el picentro de las protestas contra la reforma tribuaria. Foto: Christian Escobar Mora – Mira-V
    Cali ha sido el picentro de las protestas contra la reforma tribuaria. Foto: Christian Escobar Mora – Mira-V

    Mauricio: El estallido social para mí fue defender nuestros derechos como cuidados contra esa reforma tributaria que quería colocar el señor Iván Duque ya que por ley tenemos derecho a la protesta nacional.

    David: Para mí, en esos días. el paro iba hacer el mismo llamado de siempre, en el cual se debía estar como deber. Pero al pasar las horas y los días, fue ver cada calle sola, cada esquina reunida, cada cuadra en llamas de calor, y todos los vecinos ayudando, para mí algo hermoso, único. Rondé varias calles en mi moto, y en cada punto donde llevaba la solidaridad se maravillaban mis ojos. La ciudad detenida y en llamas, pero no quemando gente sino quemando ese mundo viejo, quemando ese adormecimiento que mandó el capital, simplemente fue hermoso todo.

    Y en la cárcel, el estallido es recordar cuando se me bajan los ánimos de no poder. Recuerdo lo que hicimos, lo duro que les dimos, lo que cada uno sabe que aportó. Y al quedarse en los pensamientos, y solo entre pensamientos, viene la risa pícara, y ese pensamiento que regocija todo, y dormimos placentero de todo lo que significa el paro, y de por qué estamos donde estamos; es decir, valió la pena. Y la risa del pasado, cómplice y tranquila, es lo que nos queda.

    ¿Para mí, qué es entonces? El inicio de otro capítulo que, así como nos enseñó a prepararnos el 2019 para el 2021, ese año será de aprendizaje para el que viene, y decir por fin que ese estallido fue el inicio de todo

    ¿Cómo fue esta última huelga de hambre, qué reflexiones quedan después de dos meses, qué piensan de las huelgas de hambre y qué significan hoy?

    Mauricio: Esta última huelga de hambre que se hizo fue por nuestro vocero Yidwar Mondragón y demás compañeros asesinados y que han sido compañeros que han estado acá con nosotros igualmente fue para reactivar la mesa de diálogo ya que este gobierno nos tenía olvidados, una huelga de hambre para mí significa un deterioro físico como mental.

    David: Es un mecanismo muy efectivo si se tiene los objetivos claros y se tiene ayuda externa, supongo que es el mecanismo más grande de protesta como presos, pero definitivamente (es) el más perjudicial se haga bien o se haga mal, siempre traerá repercusión en tu cuerpo.

    Que reflexión puedo sacar de ellas? Que para nosotros ha sido parcialmente efectiva, por lo menos nos ha puesto a interlocutar, nos ha dado un espacio más amable es decir un patio. De resto, se deben tener los objetivos muy claros y fuertes para ir a una huelga, recordar que cuando ya no se puede más lo único que nos queda es dar el pellejo porque ya que más perderemos. Mi reflexión es que si sirve pero tiene un costo muy grande y que sin ayuda de divulgación no pasa mucho.

    ¿Qué significa para ti el Colectivo Jhonatan Sabogal?

    Mauricio: El colectivo fue fundado acá en el penal de Palmira por decisión de 32 compañeros que estábamos en ese momento privados de la libertad en honor a un compañero.

    David: Significa para mí aprendizajes, recuerdos, risas, lágrimas, amistad, camaradería, lealtad, traiciones, ilusión, esperanza, pero sobre todo creo que el colectivo fue un aprendizaje para todos, que la organización te permite abrir caminos así no sean los mejores pero que de todos aprendes, por lo menos así sea para decir por ahí no es. También es resistencia, palabra y coraje.

    ¿Quién era Jhonatan Sabogal?

    Jonathan Sabogal al parecer fue asesinado en el incendio del lunes 27 de junio en la cárcel de Tuluá
    Jonathan Sabogal al parecer fue asesinado en el incendio del lunes 27 de junio en la cárcel de Tuluá

    Mauricio: El compañero Jhonatan Sabogal era de Andalucía, donde luchó por un cambio y donde fue capturado y luego llevado a la cárcel de Tuluá. Allí fue vilmente asesinado con impactos de bala y quemado. Hasta el momento la justicia no se ha pronunciado ni ha podido aclarar el caso con la muerte de nuestro compañero quien deja a su madre, esposa e hijos.

    David: Sabogal nunca lo conocí.

    Un día antes de salir al patio, un patio con capacidad para 180 personas pero que habitábamos 800, se murmuraba sobre un volteo de patio, sobre un incendio. Cuando salimos, la pluma nos reunió a todos y pidió un minuto de silencio por los hermanos presos que no consiguieron salir de las rejas. En sí, yo no entendía pues no tenía comunicación y me sorprendía que entre presos que a veces se odian tanto resultarán esas palabras. Luego supe que en ese lugar estaba un muchacho que días antes había (sido) visto en un vídeo con otras dos personas grabándose en un baño de una cárcel. Ese muchacho del vídeo era Sabogal, sus acompañantes estaba apunto de conocerlos meses después: Epifanio y Cristian Granada. Grandes amistades del punto Bugalagrande. Sabogal era un pelado que aunque joven era padre de familia. Supe que no le gustaba tanto el tema de la violencia aunque participó activamente del paro, siempre se dejaba guiar por quién consideró que conocía del tema, en este caso el sindicato de Nestlé que los acompañaba, Sinaltrainal.

    Cuando llegaron a Tuluá había una disputa que era de la calle y se trasladó a los patios, todos sabían que era cuestión de horas para que se formara una batalla campal internamente. Cuántas armas habían dentro, no sabría decirle pero sé que había muchas. Lo único era esperar el momento, podría ser encontrándose los patios en sitios comunes o la contada, todo era incierto. Toca(ba) esperar quién iniciaba. Lo que sabemos en las cárceles, es que le pagaron a los dragoneantes para que a la media noche en el cambio de turno ellos dejarán las rejas abiertas y se fueran por un par de horas. Supongo que la guardia creyó cobrar el dinero, esperaron que quienes habían pagado desarmaran a los otros, y así solo quedará un poderoso sin mover mucho. Pero lo que no contaban es que el contrincante, al ver esta situación, decidió poner una barrera de llamas para impedir el paso de los otros. Desafortunadamente, este cálculo salió mal, pues lo que utilizaron fueron las colchonetas, estas generan mucho humo pero al final nada las apaga, el agua solo ayuda a prender más. Los gritos se escuchaban y los de la pelea se enfrentaron en diferentes partes. Los que no tenían nada que ver no sabían qué hacer pues todo estaba cerrado pero también el oxígeno quedaba poco, fueron algunos cayendo intoxicados y otros corrían de la desesperación, intentaron abrir huecos pero sabían que los esperaban en los otros patios. Los gritos por más que hiciera bulla no se escucharían pues los guardias estaba lejos, cuando se dieron cuenta fue por el humo y las llamas.

    En estas circunstancias Sabogal sacó a sus compañeros: Epifanio de 50 años y los demás. Cuando todo pasó y las pilas de muertos se contaban, Sabogal no aparecía, parece ser que ayudando a gente a salir le cayeron, algunos dicen que tenía impactos de bala, otros cuchillo, lo cierto es que cayó entre las llamas y el humo.

    Me sorprendió tanto saber de este muchacho que pedí a la familia, junto a sus amigos presos, la autorización de reivindicar el nombre de Sabogal en el colectivo como guía de que su nombre debe recordarse. Al final todos salieron en libertad, hasta el momento la fiscalía no ha podido demostrar de lo que los acusa, todos volvieron menos Sabogal, el cual nunca debió estar ahí en las cárceles, es lo que sé de Sabogal.

    ¿Qué piensan del gobierno actual con los presos del estallido?

    Los jóvenes han sido los héores de la protesta y las principales víctimas de las agresiones estatales en Colombia. Foto: Alexandra Correa
    Los jóvenes han sido los héores de la protesta y las principales víctimas de las agresiones estatales en Colombia. Foto: Alexandra Correa

    Mauricio: El gobierno se vino a dar cuenta cuando se hizo la primera huelga hambre que estábamos en este penal; por lo tanto, así mismo nos han dejado al olvido y que el gobierno sepa que estamos todavía, ha sido por las huelgas de hambre de lo contrario por acá no vendrían.

    David: Creo el gobierno tiene la intención pero como todo lo demás, lo ha delegado y nadie le ha hecho caso, ahora somos un lastre porque quedamos pocos en la cárcel. Aún así, creo yo, que sí el gobierno hubiera querido, habría buscado la manera, por lo menos, de que nuestra pena se pagará en resguardo indígena si le diera la gana.

    ¿Qué es eso de la mesa de negociación?

    Mauricio: (Es) un aporte para la paz y la justicia social, la mesa de negociación tiene un objetivo: crear un espacio inclusivo y participativo para promover el diálogo y la construcción de la paz..

    David: La idea de mesa de negociación resultó después de octubre de 2022, cuando el entonces ministro del interior Alfonso Prada anuncio al país que la única posibilidad de pasar la reforma tributaria para esos días, era quitar los artículos 18 y 19 de la paz total, que permitía la salida política de las y los presos por la protesta social. Para esos días, todas las fuerzas estaban depositadas en que el gobierno llevaría nuestra voz, y sabía que se necesitaba para salir. Después de esa cachetada, que para poder pasar una ley, teníamos que sacrificarnos nuevamente, no solo nuestra digna rabia en las calles, que lo llevo a donde está, sino que para poder tener presupuesto tocaba esperar. Fue así que primero, se decide que nadie más hablaría por nosotros y nos colectivizamos, segundo que buscaríamos una idea o ruta alterna a lo que el gobierno proponía para poder salir, mirando, revisando la ley de paz total que se anunciaba con bombos y platillos y (de la ) que fuimos sacados tajantemente, (entonces) decidimos analizarla nuevamente.

    Esa ley aparentemente era para solucionar los temas armados con guerrillas, pero tenía una novedad para hablar con bandas. El sustento era que el conflicto político, social y armado debía terminar, y por ello se daría una mesa con la OACP (Oficina del Alto Comisionado para la Paz) donde podríamos poner todos los puntos que queramos.Es así que analizando, pensábamos que solo con cobrar nuestra libertad no era lo único, ¿qué pasaría con los muertos, los desaparecidos y la verdad? Y sobre todo con el Esmad que nos debía una.

    El preámbulo de esa ley dice que se hace para solucionar el conflicto político, social y armado, y el nuestro aunque no era armado, si era social, pues es la madre de todo. Nos pusimos a argumentar y mirar todos los puntos de vista y aunque era cierto, que para llegar a un conflicto armado pasa por uno social no resuelto, tocaba argumentar más y poner a la gente en la ruta. Fue difícil, todos decían no somos guerrilla, no somos grupos, no somos presos políticos: esos son la guerrilla. Nosotros somos presos de conciencia, ufff un desconocimiento brutal.

    Luego, ¿qué íbamos a negociar, qué íbamos a entregar? ¿Piedras?

    Protestas frente al CAI de la Soledad en Bogotá en 2020. Foto: Andrés Gómez
    Protestas frente al CAI de la Soledad en Bogotá en 2020. Foto: Andrés Gómez

    Mejor dicho, eso tenía todos los peros, pero todo eso ayudó a formular un borrador: estaban listas algunas ideas, pero faltaban cosas esenciales. Por ejemplo, todos decían: el estallido y los presos no son un grupo, pero unos presos sí éramos el colectivo Jhonatan Sabogal. Que no cobijamos ni representamos a todos, eso es cierto pero hay un colectivo que si desea hablar.

    De donde más llevamos palo fue de Cali mi tierra. Había una idea bastante idealista del tratamiento de la justicia burgués con nosotros, nos decían que ellos no querían amnistía porque eso era aceptar los líos, a lo cual dijimos: “pero si alguien dijo: sí, yo lo hice, y mi motivación fue política” ¿lo van a dejar solo?

    Eso nos alejó de Cali o más bien de unos presos de un punto reconocido de Cali, ellos mismos le pusieron trabas a esto. Otro punto de su argumento fue que no eran presos políticos, por lo que dije anteriormente, y que para qué mesa si no tenían nada que negociar ni pedir, todo eso fue en el 2022. Mientras tanto, decidimos que todas las posturas son válidas y que respetarán la nuestra como colectivo, con una propuesta en borrador, lo único que faltaba era el interlocutor. Fue así que hicimos un segundo llamado a huelga de hambre y el doctor Tejada nos ayudó demasiado. Él hizo traer, desde luego con la amenaza de huelga, al propio Alfonso Prada, el 22 de diciembre de 2022, todo lo tenemos en archivo y firmas, otro tema que luego contaré, pero todas nuestras visitas dejamos constancia de que nos visitaban con su firma si no, no salíamos. Tenemos cerca de 50 vistas al penal de diversas delegaciones, desde Irlandeses, políticos, organizaciones sociales y de DD.HH. hasta la defensoría.

    En eso entregamos el borrador y nos dijo que lo leería, por calmarnos, pero nos engañó. Fue así que seguimos y montamos la huelga y en esa huelga nos matan en libertad a Diego Escobar Barona. Él denuncio que estaba en peligro y no sólo por su caso, sino por todo lo que se hacía. Las alarmas se prendieron más y ahora teníamos el primero de 19 compas asesinados, 5 de ellos del colectivo.

    Hasta que por fin en una huelga hambre, la tercera, aparece una delegación pequeña de la OACP con la promesa de hacer una mesa de diálogo y fue cierto. Cuando llego el día, preguntaron todos los interrogantes que antes nos habían dicho, pero explicamos todo, que era importante mostrar a la nación que (en) un tema como el estallido se diera justicia, un tema social que abarcaba muchas cosas, y que no sólo pasaba por nuestra voz, sino de las víctimas. Fue así que con la doctora Adriana Ferrer y la delegaciones que estaban en esa firma de mesa se dieron 3 pilares, uno libertad total, eso abarcaba todas las búsquedas de sacarnos de ahí, desde políticamente y todo lo que llevamos como el patio y que nos sacaran a un resguardo indígena que ellos nos custodian mientras está la negociación. El segundo fue la verdad, era el primer esbozo de lo que hoy se llama comisión de esclarecimiento, y el tercero, el desmantelamiento del Esmad, también que si había un comando único de la policía debía haber un comando único de los DD.HH., en fin, un tratamiento de no repetición.

    Todo eso pasaría por una serie de visitas a las cárceles, reuniones, llamadas, asambleas, mejor dicho un montón de cosas bonitas, pero sobre todo el colectivo no estaría a la cabeza solo diseñamos el plan, para caminar las decisiones las tomaría la gente.

    Bueno le cuento que la misma gente que anteriormente no estaba de acuerdo de los mismos presos del estallido de un punto de Cali, le puso zancadillas a esto, esa es la verdad. Después de solucionar cada fuego que se venía, ellos iban cediendo, hicieron su colectivo, ahora si eran presos políticos y bueno todo eso por ego y vanidad. Creo que el estallido le subió el ego a algunos de una forma muy loca, sino estaban ellos, es decir alguno que estaba montado en la nube, no podía hablar nadie más. Realmente eso fue desgastando al gobierno, que encontraba un panorama dividido, si eso pasaba en el valle no se imaginan cómo estaba Medellín, Bogotá, Acacias, Popayán, Neiva Todo estaba dividido y había gente que por buscar créditos políticos o para favorecer a algunos nos vimos afectados muchos. Así llegó Oty Patiño y al mirar todo eso junto con su política de dañar todo pues terminó de pausar la mesa.

    Mataron más compás y, bueno, otra huelga pero esta vez con poca fuerza. Volver a recuperar la mesa fue un lío pero se logró, tuvimos que hacer cambios, por ejemplo cambiar de OACP al ministerio de interior pero también resultó pailas, pues Diego Cancino lideraba eso y salió un escándalo de él todo se vino a pique.

    Hasta hace poco que dije no más, pero los muertos seguían cada 15 días. Eso fue loco, volvimos a huelga pero ésta vez para hablar de seguridad, la condición casi que fue terminar por fin la mesa del estallido, que fue un lío para el gobierno terminarla, pues le dimos batalla mientras estuvo. Para mi consideración, si fue un mecanismo que tocaba trabajarle, pues era algo innovador ¿Qué dar? Porque siempre en una mesa de negociación se da algo de las partes, desde aquí, ¿qué dar? ¡Pues la verdad!, la verdad de lo que ocurrió esos días del estallido social, cómo fue, qué pasó.

    ¿Qué es eso de amnistía total, para cada uno?

    Mauricio: Es una medida legal o política que perdona generalizadamente un tipo de delitos, borrando la figura delictiva como si nunca hubiera existido.

    David: Es el deber ser del gobierno y el estado dar como mínimo, a quienes llevaron a la cárcel por decirles la verdad que hoy todos dicen si fue así, (al) considerar los delitos del régimen en ese tiempo, la aceptación de que lo que se hizo fue por defensa de la vida y todo eso es conexo. Por lo tanto, así hubiera llevado un arma o un cóctel, debe tratarse como un delito político. Dura la vida en ausencia del Estado o, más bien, en todo el esplendor del estado, la muerte.

    La amnistía es lo mínimo que la bancada de lo que llaman el cambio, el gobierno y las organizaciones sociales se debería pelear. Por mera dignidad de la gente.

    ¿Qué significa organizarse dentro de la cárcel?

    Cárcel La Picota, Bogotá – Foto: Andrés Gómez
    Cárcel La Picota, Bogotá – Foto: Andrés Gómez

    Mauricio: Se basa en la normas y procedimientos para garantizar las normas y la disciplina conjuntamente con los demás compañeros.

    David: Organizarse internamente significa un reto enorme, por varios factores. El más notable es que, por ley, te impiden el derecho a asociarse, por eso es muy, muy difícil; pero leyendo busque la manera (por lo menos judicialmente) y es lo que nos ayudó bastante. El segundo, de por sí las leyes internas de la cárcel no dejan reunir más de 3 personas por temor a que quieran liderar el patio y, bueno, emplumarse. Pero aun así, quitando todos estos obstáculos queda el querer; una cosa es estar por temas relacionados y otro es querer caminar en conjunto, creo que ese fue el mayor lío y reto. Al inicio éramos 11 pero solo 5 fuimos a la primera huelga de hambre luego todos llegaron, nos dieron un patio por eso.

    Luego llegan quienes ven que todo es posible y quieren cambiar el curso de los objetivos por cosas personales, [quieren] como sacar provecho de la situación. Esto fue otro lío pues [aunque] la mayoría salieron por la rebeldía, está no siempre alcanza para lograr lo que se quiere, pues todo eso se va apagando y mantener la llama es un lío, que la gente permaneciera unida luchando en la cárcel fue un reto. Tener un medio conocimiento de los procesos en universidades y otros lados ayudó a medio guiar pero al final siempre fue un reto. Organizarse sin conciencia de sus participantes es difícil, primero que todo se debe ser consciente o lo que llamamos politizado para ser más fácil, pero para nosotros lo primero era conseguir un patio un sitio seguro y luego sí en las otras cosas, fue de confianza, fue un proceso complejo.

    ¿Podrían compartir la experiencia del colectivo? También si tienen algún mensaje para quienes se organizan o se politizan en la cárcel.

    Mauricio: Primero que todo nos pudimos unir todos en un mismo patio, logramos el espacio solo para primera línea y [logramos] organizarnos como colectivo.

    David: Lo primero que se hizo fue querer hacer algo, por más que se tuviera intención, sí algo no se quiere no se dará. En nuestro caso, hablábamos distinto pero todos ahí vivíamos del arrime y eso queríamos cambiarlo, mi compañero Mondragón me apoyó para que les diera un par de ideas y entre todos mirábamos si las hacíamos. Entonces creo que hubo confianza, la ruta era sencilla, 3 objetivos, (I) salir en libertad, pero mientras eso llegaba, (II) buscar un espacio sin entrar en choque y (III) seguridad creo. Al final todo fue cambiando.

    Hay un lío tenaz con la droga, no tanto por el consumo sino porque la dificultad para conseguirla te vuelve manipulable frente a quién te la puede ofrecer y eso sí mató la organización, pues la mayoría del colectivo tenían un lío de consumo y no era de cuidado, era desbordado. Algunos líos eran porque sí nos ayudaban con alguna encomienda, algunos sabían del esfuerzo de la gente de afuera por enviar y que por ello tocaba hacerla rendir, otros por el contrario consideraban que debían sacar provecho, pues no había un mañana y mucho de lo que enviaban las organizaciones se lo fumaban en bazuco, eso fue un lío tenaz.

    Otra cosa era que no se era consciente del por qué estaban ahí y entonces se consideraban unos bandidos, la mayoría son personas de los barrios, de las barras… marginados y bueno por el desconocimiento se auto excluían. [Así que era necesario] trabajar en lo importante que eran, [esto] fue difícil, pero también que la burbuja se creciera tanto al pensar que éramos los redentores de todo. Por otro lado, el acompañamiento desde afuera es importante, muy, muy importante. Pero no verlo como idealizar la gente sino como guiar y si hay que mostrar que eso no ayuda al colectivo, hacerlo saber.

    Mi idea fue escribir y conseguir sellos, pero con un fin, enviaba peticiones a nombre del colectivo pero colocaban población diferencial, esto en sí fue lo que nos ayudó, porque llamarnos colectivo era un tiro al aire pero la ley 65 permite llamarnos población diferencial por ideales políticos, pues hay patios para cada población diferencial, como la comunidad LGTBI o indígenas, paras, sociales, guerrilla u otro. Este fue el centro jurídico que le dimos al tema. A partir de ahí todos los derechos eran válidos, todos firmamos como la misma población y yo era el vocero. Esto permitió que me sacarán a ver a todos mis compañeros en todos los patios, pues hablar con los de otro patio es un lío por la seguridad. Luego de todo eso, [nos tocaba] hacerle saber a las plumas que la vuelta no era con ellos y así nos dijeron que había un patio abandonado, el patio 8. Este era de justicia y paz, de los paras en mi época, allí ya no había nadie y mucho menos podía ingresar nadie por la parametrización.

    Todo esto se hizo leyendo, informándonos, hablando entre todos y tomando una decisión. Cuando ya sabíamos lo que queríamos y nos lanzamos a la huelga, los que salimos teníamos una función y los demás que no iban tenían que mover las redes. Fue toda una experiencia. Dicen que contamos con suerte del patio, pero concluimos que todo lo logramos por organizarnos, seguro en cualquier penal lo habríamos realizado, aunque como le digo no todos apoyaron inicialmente, así que no podíamos hablar por todos, solo por el colectivo aunque lo que ganamos le sirvió a todos.

    Logramos visitas, patio, priorizar salud, formarnos, volver a la dignidad de hablar, en los patios no tienes ni derecho a hablar sino le da la gana a la pluma. Claro está que donde llegues, y por más vida que vos te des, hay límites que pone la pluma. Así que sirvió mucho, pues en la cárcel todo es dinero y por lo menos un patio para nuestra población diferenciada en el que no se pagaba ni aseo, ni plancha y tú comida te llegaba, [pues] no te la racionaban los otros internos.

    ¿Qué sabes de los otros compañeros presos del estallido?

    Mauricio: De los que están privados de la libertad se sabe muy poco por falta de comunicación con ellos .

    David: Sobre los que han salido poco, cada uno tomo su rumbo y se les olvidó que quedan otros acá metidos. Sobre otros penales, que la pasan amargo, más de lo normal, creo que hay un lío sobre todo por las desconfianzas que venían de la calle y pues acá adentro se empeoró. Otros, que creo se les subió a la cabeza que eran los superhéroes de todos los tiempos, nunca le dieron lugar a que experiencias pasadas ayudaran a todo el estallido. Es cierto, todos no llegaron a un punto de resistencia porque se les ocurrió, llegaron porque las experiencias de otros tiempos les hizo llegar allí, creo que todos tienen que contar su visión pero todos quieren hablar sin escuchar. Por ejemplo, supe que había líos en Bogotá porque los de 2021 no querían saber nada de los de 2019, cosa que para mí es una bobada, pues al final todos estamos metidos aquí por haber salido.

    Otros que decían que si era de la guerrilla, que no que solo era calle, pero al final se apoyan en los colectivos insurgentes de todo el país que están encarcelados. En el paro participó la gente indignada, ni siquiera los de izquierda, salieron, como dicen, jíbaros, los de oficina, sicarios, pero también estudiantes, barristas, señores de la tercera edad, todos, y al final la seguridad la daba el chico que siempre repudiaron cuando fumaba bareta en la esquina. Entonces en el paro llegó todo mundo; eso sí hay unos criterios para decir mano en esto sí y en esto no, sin llegar hacer de Fiscalía.

    Un trapo rojo era la convención para decir que no se tenía comida durante el aislamiento, lo que motivo a las personas a salir a las calles – Foto: Andrés Gómez
    Un trapo rojo era la convención para decir que no se tenía comida durante el aislamiento, lo que motivo a las personas a salir a las calles – Foto: Andrés Gómez

    Por ejemplo, los criterios nuestros eran sencillos, fueron 3 preguntas: ¿en qué año fue su captura? si decís 2015 pues nada tenía que ver con nosotros; la otra pregunta era: ¿por qué delitos está? Si decís violador, pues ese no tenía nada que ver en el paro, si decís me cogieron robando una panadería en el paro, o le disparé a un tombo [policía], pues mano ahí no tenemos nada que ver nosotros, ese es su lío con la justicia; la tercera era como mínimo saber en qué punto estuvo y que alguien o una organización lo reconociera. Si está no se cumplía se nos estaba colando.

    ¿Qué es la libertad para tí?

    Mauro: Desde mi punto de vista hago referencia [a la] capacidad y derecho que tiene todo ser humano de poder seleccionar y tomar decisiones de manera responsable considerando sus creencias y sus principios y estar cerca de sus seres queridos.

    David: La libertad para mí difícil de decir pues siento que el día que mi mamá me enseñó a leer y me hacía leer muchos cuentos ese día inicio mi libertad. Cuando llegué a la academia solo pude ver muchas puertas de una llave que mi madre me había dado hace mucho tiempo, y esa llave aún la sigo usando para estar en libertad, leo un libro y mi mente sigue siendo libre. Aunque en lo físico, físico, diría que abrazar a mi madre. No la veo hace muchos años desde que estoy en esta situación por temas de seguridad. También diría, por lo recorrido, que libertad es vivir en un espacio o mundo sin miedo a decir lo que piensas

    ¿Cuál ha sido tu historia y recorrido de ideas y lucha si quieres compartirnos?

    Mauro: no pertenezco a ninguna organización, cuando hay llamado de alguna manifestación hago presencia con algunos conocidos, desde muy joven me ha gustado apoyar…

    David: Pocos saben pero yo soy desplazado con mi familia del territorio Caucano cuando el bloque Calima de las AUC querían matar a todo lo que olía a izquierda eso fue en el 2001, miré muchos amigos de mi padre dejar de existir por resistir, callar y saber comportarse. Fue la primera lección que aprendí, no decir lo que se piensa y sabe. Eso me ayudó a los 9 años a sobrevivir. Después de eso el adaptarme a la ciudad fue difícil, porque los paracos eran gente que hablaba costeño y paisa y usaban zapatillas, eso era una señal de saber quién era el enemigo en el campo. Cuando me refugié en la ciudad pues todo cambió, muchos paisas corrían de la guerra al igual que yo, y muchos usaban zapatillas porque era lo más barato.

    Con todo eso, llegué al colegio y lideré una mini revuelta por unas cámaras que se iban a instalar en el colegio por qué alguien se había robado dos bananos de la comida escolar. Yo sabía quién de los robó, un amigo que no había comido, y no era la primera vez. Siempre lo hizo porque cuando salimos para nuestras casas a almorzar de tan larga jornada mañanera, él debía esperar a su abuela hasta las 6 p.m. que llevarán algo de comer, eso me alentó a que no se descubriera a mi amigo. Luego supimos que el monitor de las cámaras estaba en rectoría y nos vigilaban. Con eso salté a la universidad pública.

    Mire que no era el único que se escondía en esa ciudad, habían muchas más personas. Y más aún porque la universidad pública decía con orgullo que sirvió de refugio en los tiempos que mi familia huyó. Nunca lo supieron si no por este escrito que nosotros fuimos una de esas familias que si la universidad pública no hubiera abierto sus puertas nos habían matado a todos. Y luego muchas cosas más hasta donde hoy estoy.

    ¿Cómo haz sentido la solidaridad dentro de la cárcel?

    Demostración en Usme, Bogotá – Foto: laconstituyenteaudiovisual
    Demostración en Usme, Bogotá – Foto: laconstituyenteaudiovisual

    Mauro: Gracias a Dios, a las organizaciones que nos acompañan y que están pendientes de nosotros hemos tenido esa solidaridad acá en el penal

    David: Al inicio abandonado, siempre acompañado de dos amigos y mi familia, hoy es algo distinto digamos que por tanto agite con el gobierno. Las personas nos escriben, no siempre, pero están ahí sobre todo desde los parches de Bogotá, ufff definitivamente creo hay un trabajo político sobre los presos en Bogotá muy chévere que me gustaría saludarles cuando salga pues su calor se siente hasta estas tierras, solo tengo que agradecer mucho a todos los corazones que sin conocernos nos abrazan

    ¿Y la anarquía? ¿Qué piensas de ella, han tenido cercanía con estas ideas o con compas anarquistas?

    Mauro: Es una ideología política que busca conseguir la emancipación del hombre de todo tipo de organización jerárquica que limite coactivamente la libertad del ser humano ..

    David: Sobre la anarquía diré que cuando estuve en la universidad poco conocía sobre esa línea de pensamiento pero luego me mire rodeado de muchos, sobre todo aquellos que toman chicha jajaja. Uno de ellos me hablaba sobre el poder, siempre me dijo que cualquier forma de cargo es poder y de alguna forma dañaba el ser, eso lo he tenido muy presente en la cárcel, sobre todo cuando he tenido que liderar el colectivo, agradezco siempre sus palabras y siempre recuerdo que fueron de un anarquista. Tengo muchas experiencias más pero esa es algo que llevo como forma de autocrítica siempre.

    Saludos y lo que quieras decir

    Mauro: Saludos para todos los compañeros del estallido social que se encuentran privados de la libertad pronta libertad para todos, que Dios nos bendiga.

    David: Decir que no sería capaz de llegar hasta donde estoy, es decir vivo, sin el abrazo y calor que envían. Si lee alguien esto en la cana, pelear por lo que creemos siempre nos costará y por más que nadie nos vea nuestra conciencia sí. No defraudar en la lejanía a ti mismo, siempre será reconfortante, y por más duro el camino siempre hay personas atrás a quien debemos mostrar nuestros pasos, sea para que pasen por los nuestros o por que definitivamente por ahí no es. Creo en la lucha y seguiré creyendo en ella hasta el fin de mis días.

    Saludos libertad a todas y todos.


    En reconocimiento al compromiso del equipo de El Turbión con la integridad y la excelencia en el periodismo, el medio ha obtenido la Certificación de la Iniciativa de Periodismo Confiable, promovida por Reporteros sin Fronteras con la norma internacional CEN CWA 17493:2019.

  • El orgullo también es resistencia

    El orgullo también es resistencia

    Por: Elías Ferrán

    Miles de personas salieron a las calles de Bogotá el pasado sábado 27 de junio para conmemorar el día del orgullo LGBTIQ+. Las pancartas y voces de la movilización denunciaron las distintas violencias que viven y enfrentan. Algunas respondían al miedo con orgullo y rechazaban las llamadas “terapias de conversión” con mensajes como “Nada que curar”; en esa línea representantes de pueblos indígenas recordaban que “Los pueblos originarios somos diversos”, subrayando que la diversidad sexual y de género también hace parte de sus comunidades. Otras voces denunciaron los asesinatos contra la comunidad LGBTIQ+: “Mientras nos sigan matando, seguiremos marchando”, y también hubo carteles dirigidos contra el fascismo y la extrema derecha, con consignas como: “»Facho y marica», el oprimido que quiere ser opresor”. Además de las denuncias, todas las personas con risas, y colores, exigieron que se respete su derecho a existir, amar y conformar una familia, El Turbión las acompañó con el lente de Elías Ferrán.

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  • 24F: Contra la brutalidad policial, la violencia institucional y el despilfarro

    Por: Camila Ramírez

    Este año, la conmemoración del Día Nacional Contra la Brutalidad Policial, se enmarcó con el recuerdo de las víctimas mortales del Estado, la denuncia de la impunidad institucional que persiste en los casos y el rechazo a la violencia ejercida por la Fuerza pública. Una vez más, organizaciones de víctimas, movimientos sociales, colectivos de derechos humanos y el conjunto de la ciudadanía exigen verdad, justicia, reparación integral y una reforma para que la policía deje de asesinar con impunidad.

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  • Violencia contra mujeres y personas LGBTIQ+

    Por: Marcela Zuluaga Contreras.

    En el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, organizaciones feministas, ciudadanos y entidades de derechos humanos hicieron un llamado sobre la magnitud de las violencias que enfrentan las mujeres y la comunidad LGTBIQ+ en Colombia, tanto en los hogares, como en las calles y los entornos digitales.

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  • Pabellón Libertad

    Por: Andrea Umaña

    El pasado 3 de mayo, la Casa Sámano del Museo de Bogotá volvió a abrir sus puertas para presentar la exposición “Pabellón Libertad”, una apuesta por comprender la historia de la cárcel en Bogotá que busca conmover a los asistentes, mientras se les interpela sobre la transformación del sistema carcelario. Una pregunta acompaña durante toda la exposición a quienes la visitan: ¿encerrar y castigar es realmente hacer justicia?

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  • This house overwhelms me and no one is grateful

    By: Camila Ramírez

    In Bogotá, thousands of women have had to postpone their personal, academic, and professional projects indefinitely in order to take on—by social mandate—unpaid care work in the home, community, and society. This is nothing new, of course. Entire generations of women have dedicated their lives to care work without economic or social recognition.

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  • La casa agobia y nadie agradece

    Por: Camila Ramírez

    En Bogotá, miles de mujeres han tenido que posponer indefinidamente sus proyectos personales, académicos y profesionales para asumir, por mandato social, las labores de cuidado no remuneradas del hogar, la comunidad y la sociedad. Esta realidad no es nueva, generaciones enteras de mujeres han dedicado sus vidas al trabajo de cuidado sin reconocimiento económico ni social.

    Myreya Jiménez, madre y residente de la localidad La Candelaria, expresa la realidad que comparten muchas mujeres de la ciudad de Bogotá:

    Todo el tiempo estamos cuidando, todos los días se vive para el cuidado. […] Todas las mujeres tenemos el estigma de que nosotras solo cuidamos, y es gratis.

    Las labores del hogar se extienden desde las primeras horas del día hasta altas horas de la noche y son fundamentales para el funcionamiento de la vida cotidiana, tanto en el ámbito doméstico como en el social y económico. Pese a su importancia, este trabajo sigue siendo invisibilizado y carece de una remuneración y reconocimiento cultural en el país.

    Blanca Diva, de 51 años, madre y durante años dedicada a las labores del hogar, divide su experiencia como cuidadora en dos etapas: primero el cuidado de sus hijos y ahora el de su madre. En ambas, ha visto cómo el desgaste emocional del cuidado se traduce en afectaciones a su salud.

    Soy cuidadora de mi madre con discapacidad desde que tuvo tuberculosis meníngea en 2023. Sus cuidados son de tiempo completo. Salía a las 7 AM de mi casa y regresaba a las 7 PM, siempre agotada. El estrés crónico me provocó fibromialgia. Cuando no duermes, todo tu sistema inmunológico colapsa.

    Así lo reafirma Ana Victoria, una mujer dedicada al cuidado desde temprana edad y habitante de la localidad de Santa Fe. «Llevo siendo cuidadora desde los 7 años. Empecé cuidando a mis hermanitos y ocupándome de la casa porque mis padres trabajaban. Luego formé un hogar y cuidé a mis hijos, y ahora, más recientemente, me he encargado del cuidado de mis nietos».

    Infografía: Jalver Uyaban

    Según el relato de Ana Victoria, esta experiencia marcó profundamente su infancia, ya que desde niñas muchas mujeres se ven obligadas a asumir responsabilidades propias de personas adultas, no por elección, sino porque social y culturalmente se espera que contribuyan al trabajo del hogar.

    Gran parte de estas mujeres pertenecen a los estratos 1, 2 y 3, lo que agrava su vulnerabilidad. En la ciudad de Bogotá la pobreza y la desigualdad en la distribución del trabajo de cuidado refuerzan las condiciones precarias en las que sobreviven. Los datos de la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo (ENUT) de 2020-2021 son decisivos:

    Infografía: Jalver Uyaban

    Aliviar la carga de las mujeres cuidadoras

    Manzana del cuidado «Manitas Cuidad Bolívar» – Foto: Camila Ramírez

    Pese a la existencia de la Ley de Economía del Cuidado, Ley 1413 de 2010, y aunque esta normativa nacional marcó un hito al reconocer el trabajo de cuidado no remunerado y su aporte a la economía del país, las cuidadoras bogotanas consideraron que esta medida era insuficiente para atender las demandas de su día a día. Frente a esto, colectivos de mujeres en la capital han alzado la voz para exigir políticas públicas dirigidas específicamente a las mujeres que realizan labores de cuidado en la ciudad.

    Tras años de presión de organizaciones feministas y colectivos de mujeres, Bogotá implementó en 2020 el Sistema Distrital de Cuidado, un modelo pionero en América Latina por reconocer el trabajo no remunerado. Su consolidación llegó con el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) 2022-2035, que lo incorporó como eje estratégico para reducir las desigualdades urbanas que recaen, históricamente, sobre las mujeres cuidadoras.

    Sharon Figueroa hace parte del equipo técnico de apoyo de la Comisión Intersectorial del Sistema Distrital de Cuidado. Ella destaca una de las principales fortalezas del sistema:

    La potencia del Sistema Distrital de Cuidado radica en que trabaja con un proyecto de ciudad. […] Está diseñado y enfocado en las mujeres que realizan trabajos de cuidado, pero también en las personas que lo requieren. Tiene una perspectiva de género, pero además atiende a población como niñas, niños, personas con discapacidad y personas mayores.

    Reconociendo la necesidad de apoyar a las personas cuidadoras, en su mayoría mujeres, Bogotá creó las Manzanas del Cuidado. Esta estrategia se convirtió en la piedra angular del Sistema Distrital de Cuidado, un modelo innovador que busca transformar la ciudad mediante la corresponsabilidad urbana con enfoque de género.

    Las Manzanas del Cuidado son espacios estratégicamente ubicados en la ciudad que ofrecen servicios gratuitos para reducir la carga del trabajo de cuidado no remunerado. En estos centros, las cuidadoras, principalmente mujeres, pueden acceder a múltiples beneficios como: culminación de educación básica y media, programas de formación, espacios para descansar y ejercitarse, además de asesoría jurídica y psicológica.

    Este innovador modelo busca no solo apoyar a las cuidadoras, sino también liberar su tiempo mediante la concentración de diversos servicios en un mismo lugar. A través de sus servicios, buscan: reducir el tiempo dedicado a labores domésticas; brindar oportunidades para el desarrollo personal y profesional de las cuidadoras; facilitar el acceso a redes de apoyo comunitario; y ofrecer formación en derechos y autonomía económica. Este modelo representa un avance significativo en la corresponsabilidad social del cuidado.

    Sharon explica los criterios para establecer y fortalecer las Manzanas del Cuidado, incluyendo la aplicación de un índice de priorización. Este instrumento incorpora un completo análisis sociodemográfico de los territorios que permite identificar las zonas con mayor necesidad de estos servicios.

    La feminización de la pobreza es una de las principales cuestiones a reflexionar. Se evalúan factores como los índices de violencia de género, el porcentaje de mujeres dedicadas al trabajo de cuidado no remunerado y la oferta de servicios existentes en las localidades. Estos insumos surgen de un diagnóstico territorial integral, que luego devienen en un índice de priorización.

    Actualmente, Bogotá cuenta con 25 Manzanas del Cuidado distribuidas en espacios públicos de la ciudad. Las Manzanas, están ubicadas en Centros de Desarrollo Comunitario (de la Secretaría de Integración Social), Casas de Participación, Casas de Juventud, Centros Felicidad (CEFE) y SuperCADE, estos espacios existentes fueron seleccionados y readaptados en diversas localidades para ofrecer servicios con enfoque de género, optimizando recursos en beneficio de las mujeres cuidadoras y sus familias.

    La meta a largo plazo es expandir la red a 45 Manzanas del Cuidado, asegurando entre una y dos por localidad. Como explica Sharon Figueroa:

    Nuestro objetivo es llevar el modelo de Manzanas del Cuidado y el Sistema Distrital a toda Bogotá. Para 2035, mediante una priorización territorial estratégica, alcanzaremos las 45 unidades planeadas.

    Foto: Secretaría de la Mujer

    El sostenimiento de las Manzanas del Cuidado se basa en acuerdos que garantizan su funcionamiento y permanencia en los barrios. Un ejemplo clave es el Convenio Interadministrativo 913 de 2021, cuyo objetivo es articular servicios intersectoriales con entidades como las secretarías de Salud, Integración Social, Educación, Desarrollo Económico, Cultura, Recreación y Deporte, Ambiente, Gobierno y Planeación, entre otras. Cada una de estas instituciones aporta recursos y servicios específicos para el mantenimiento de las Manzanas del Cuidado.

    La Secretaría Distrital de la Mujer actúa como institución líder y transversal, coordinando la articulación entre las entidades distritales involucradas. Además, es responsable de la contratación del personal encargado de la operación diaria de las Manzanas del Cuidado, que incluye profesionales como el equipo técnico, las coordinadoras, las duplas psicojurídicas, las formadoras y otros perfiles clave. En este proceso, se prioriza la selección de mujeres con enfoque de género y conocimiento territorial, garantizando así una atención integral a las necesidades de las cuidadoras y sus familias.

    Además, las mesas locales del Sistema Distrital de Cuidado se han consolidado como un mecanismo clave para implementar en los territorios las decisiones de la Comisión Intersectorial y la Unidad Técnica de Apoyo (UTA), conformada por entidades distritales. Estos espacios de participación han facilitado tanto la identificación de las necesidades comunitarias como el abordaje de los desafíos que enfrentan las mujeres bogotanas en materia de labores de cuidado.

    Sandra Ausique es la coordinadora de la Manzana del Cuidado en el Centro de Bogotá, espacio que atiende a las localidades de La Candelaria y Santa Fe. En su rol, explica cómo se realiza el proceso de articulación para llevar los servicios de cuidado a los diferentes barrios:

    La UTA (Unidad Técnica de Apoyo) es la instancia principal del Sistema Distrital de Cuidado, donde las secretarías definen qué servicios ofrecerán en cada manzana. De allí surgen las mesas locales, que nos permiten junto con la comunidad, verificar que los compromisos y los servicios se estén desarrollando y que sí le estemos llegando a las mujeres cuidadoras.

    Como coordinadora de la Manzana del Cuidado, Sandra Ausique resalta el papel fundamental de la Unidad Técnica de Apoyo (UTA) y las mesas locales, mecanismos que permiten evaluar los servicios existentes y crear nuevos. Un ejemplo concreto es ‘El Arte de Cuidarte’, iniciativa surgida de este proceso participativo de evaluación y creación colectiva. Explica que:

    «El Arte de Cuidarte», un programa de la Secretaría de Integración Social que nació al identificar que muchas mujeres asistían a la Manzana del Cuidado acompañadas de sus hijos e hijas. Para facilitarles el acceso a los servicios, se creó este espacio donde los menores quedan al cuidado de profesionales, permitiendo que las madres participen en las actividades con tranquilidad.

    Las Manzanas del Cuidado revelan el impacto transformador de las mujeres cuidadoras. A través de sus diversos servicios y programas de formación, han fortalecido significativamente su autonomía y desarrollo personal. La experiencia de estas mujeres refleja un claro empoderamiento y crecimiento, como lo expresa Blanca:

    Me impresionó que la publicidad estuviera tan enfocada en las mujeres. Eso no se veía antes, ¿no? Al menos aquí en Bogotá, en Colombia… Luego empezamos a notar que eran espacios donde asistían muchas mujeres, y resultaba muy bonito encontrarse con otras ahí. Los espacios de charlas y formación son maravillosos.

    Un respiro para las mujeres: autonomía y empoderamiento

    Entre las actividades más valoradas por las cuidadoras se destacan las de actividad física, que abarcan desde ejercicios terapéuticos hasta yoga, sesiones de danza y la escuela de la bici. Ana Victoria, usuaria de la Manzana del Cuidado del Centro, lo narra con entusiasmo:

    Yo no sabía montar bicicleta, tengo 65 años y eso para mí era impensable, el día que aprendí, lloré de alegría. […] Han sido cosas muy satisfactorias para mí, porque he despertado más mi motivación y también me he liberado de muchas cargas, ahora realmente estoy haciendo lo que me encanta.

    Escuela de la Bici – Foto: Camila Ramírez

    El acceso a los diferentes servicios ha permitido que las mujeres comprendan la importancia de su propio cuidado y de continuar con sus estudios, aspiraciones y sueños. Sandra Ausique, destaca, el impacto positivo que tiene para las mujeres culminar la educación secundaria. Sobre esto, señala:

    Recibir el título de bachiller es algo muy significativo para ellas, las empodera y les permite soñar nuevamente. Ha sido una experiencia muy gratificante […] Muchas mujeres llegan con historias de vida difíciles, pero la oportunidad de terminar el bachillerato les brinda felicidad y una nueva perspectiva para su futuro.

    Ana Victoria, a pesar de su edad, se ha motivado a explorar nuevas actividades. Asiste los sábados al Colegio de La Concordia, equipamiento complementario de la Manzana del Cuidado del Centro, donde participa en el servicio de educación flexible. Sobre su motivación para culminar sus estudios, comparte:

    Desde hace dos años estoy cumpliendo mi sueño de terminar el bachillerato. La Manzana del Cuidado me dio esta oportunidad. Ahora estoy en décimo grado y ha sido una experiencia maravillosa. He aprendido muchas cosas, pero la más importante: debo quererme a mí misma. Primero yo, segundo yo, yo como prioridad.

    Al igual que Ana Victoria, Carmen Rodríguez, de 69 años, es participante del programa de educación flexible en la Manzana del Cuidado Manitas en Ciudad Bolívar. Durante años, dos factores interrumpieron su formación académica y laboral: su discapacidad múltiple y las responsabilidades de cuidado familiar. Ella narra su experiencia:

    Abandoné mis estudios por mi discapacidad y por dedicarme al cuidado de mis hijos y nietos. Ahora, he vuelto a estudiar. Yo asisto a educación flexible, estoy validando bachillerato. Incluso me animé a tomar cursos de sistemas, trapillo y tejido. Asisto siempre que puedo, porque esto se ha convertido en mi motor de vida.

    Carmen asiste acompañada de su hija, quien se ha convertido en un apoyo fundamental. «Cuando estoy con mi hija las actividades no se me hacen tan difíciles, pero sin ella me siento desanimada”. Además, Carmen explicó que: “es complicado tener que explicarle a los demás sobre mi discapacidad».

    Infografía: Jalver Uyaban

    Para Myreya Jiménez, usuaria de la Manzana del Cuidado del Centro, los libros se han convertido en una herramienta clave para su crecimiento personal. A través de la lectura, no solo ha redescubierto su valor como mujer, sino que también ha fortalecido su autonomía. Así relata su transformación:

    Yo agradezco mucho a la sala de lectura, los libros llegaron para fortalecer mi autoestima, reforzar ese poder mío, esas cualidades mías que las tenía, pero ni siquiera me las había visto, yo misma. Se me ha quitado ese miedo de hacer cosas por mi autonomía.

    Las Manzanas del Cuidado han transformado gradualmente la vida de las mujeres cuidadoras, ofreciéndoles no solo oportunidades formativas, sino un espacio donde se sienten reconocidas y valoradas. Ingrid Carvajal, coordinadora de la Manzana del Cuidado Manitas, explica:

    La participación femenina aumenta constantemente. Las mujeres se empoderan al encontrar aquí diversas actividades formativas, información sobre sus derechos, y lo más valioso, un espacio para el desahogo y el respiro.

    Fortalecer el reconocimiento y las redes de apoyo

    Charla «El valor del cuidado» – Foto: Camíla Ramírez

    La sobrecarga física, emocional y la invisibilidad social afectan profundamente a las mujeres cuidadoras, manifestándose en un alto índice de enfermedades tanto físicas como psicológicas. Angie Sánchez, psicóloga del equipo de duplas psicojurídicas de la Manzana del Cuidado Manitas en Ciudad Bolívar, explica esta problemática:

    Ellas hablan de esa sobrecarga, por las horas que implican los cuidados, nos damos cuenta que eso trae consecuencias a nivel físico, que hay enfermedades psicosomáticas, una gran cantidad de mujeres presentan fibromialgia, artritis, estrés crónico, síndrome del cuidador quemado, que están íntimamente relacionados con su estado emocional.

    Esta problemática de salud está estrechamente vinculada, por un lado, con la histórica invisibilización del trabajo de cuidado y, por otro, la falta de espacios dedicados a las mujeres cuidadoras. Angie Sánchez, desde su experiencia en consulta, ha identificado múltiples necesidades no atendidas:

    Una de las necesidades más grandes es la necesidad de espacios de escucha, porque la mayoría de personas cuidadoras están en el rol de cuidar todo el tiempo y de alguna manera se desdibuja como el espacio de desahogo. También necesidades de atención en salud, necesidades de tiempos de descanso y respiro, necesidades para tener también espacios de formación.

    Blanca, usuaria de la Manzana del Cuidado en Juan Rey, recuerda cómo durante los años que dedicó al cuidado de sus hijos experimentó pérdida de sueño y un agotamiento constante. Hoy comprende que este desgaste estaba ligado a situaciones de violencia física y psicológica.

    Por tantos inconvenientes emocionales en la convivencia con el papá de mis hijos, yo no dormía lo suficiente y hasta desarrollé gastritis crónica. Ahora me doy cuenta de que todo era producto de esa emocionalidad tan terrible que cargaba, tanto resentimiento acumulado, […] cuando recibes golpes, cuando te ves humillada y sientes tu dignidad pisoteada.

    La mayoría de las mujeres llegan a las consultas de las duplas psicojurídicas por diversas problemáticas: desde la exigibilidad de derechos ante las EPS para sus familiares a cargo, hasta la búsqueda de ayuda para interponer denuncias por temas como alimentos, violencia física y psicológica. Sin embargo, la principal demanda entre las mujeres cuidadoras es la posibilidad de ser escuchadas. Angie Sánchez destaca la importancia de estos espacios de escucha.

    Es muy transformador el ejercicio de desahogo y de escucha, porque que ellas sienten que es un espacio seguro que no estamos cuestionando lo que ellas están contando, su relato es importante, que es un espacio de confianza, pero sobre todo que nosotras también podemos hacer parte de esa red de apoyo que ellas requieren.

    El ejercicio de escucha le salvó la vida a Blanca y la motivó a buscar soluciones para los problemas de salud tanto de ella como de su madre. Ella asegura que, en las consultas psicojurídicas y los foros para mujeres cuidadoras, encontró empatía, escucha activa y la motivación que necesitaba.

    Al ver a mi mamá en la cama cada día, pensé: ‘Esto mismo vivirán mis hijos por mi fibromialgia’. Esos cuestionamientos me llevaron a querer liberarlos de mi enfermedad. En una cita con la dupla, cuando confesé: ‘Me quiero morir’, ella me preguntó: ‘¿En verdad quiere morir, o solo no le halla sentido a su vida?’. Esa pregunta me hizo reflexionar. Al terminar, entendí: Sí quiero vivir, pero debo encontrarle sentido a mi vida, y trabajaré en eso.

    Para Blanca y otras mujeres, las consultas con las duplas psicojurídicas les han permitido adquirir herramientas tanto jurídicas como psicológicas. En el caso de Blanca, ella asegura que, durante años, intentó buscar apoyo en la EPS y otras entidades del Estado, pero resultaba imposible acceder a ciertos servicios, y las herramientas ofrecidas eran limitadas. Además, agregó:

    Aquí encontré una atención pensada para nosotras, para las mujeres. Cuando asisto a una charla o una consulta, encuentro empatía, todo lo contrario que en la EPS, donde me encuentro con una funcionaria que me ve como una estadística más, un número más.

    Estas redes de apoyo no solo han brindado herramientas jurídicas y psicológicas, sino que también han impulsado a mujeres como Yesenia Martínez a asumir roles activos en su propia comunidad. Gracias al acompañamiento de las Manzanas del Cuidado, algunas participantes han dado un paso más allá, convertirse en funcionarias del programa. Yesenia, de 31 años, lo demuestra al relatar:

    Fui cuidadora de mi hijo desde los 16 años, fui mamá joven, pero antes de eso nosotros somos once hermanos y yo como mujer debía ayudar en casa. […] antes de llegar al espacio de la Manzana del Cuidado yo creía que mi destino, era trabajar, cuidar, salir adelante con mi hijo y ya.

    El programa no sólo le proporcionó apoyo psicosocial y capacitación digital, sino que le ofreció un empleo, permitiéndole romper con el ciclo de cuidados no remunerados desde sus 16 años. Hoy, Yesenia transforma su experiencia personal en acompañamiento para otras mujeres, guiándolas desde su propio testimonio.

    Llegué a La Manzana, terminé mi bachillerato y por primera vez me sentí escuchada y valorada. Aprendí herramientas ofimáticas -que no conocía porque en mi colegio no había computadores- y aunque lloraba cada día durante mi tecnólogo en mercadeo por mi falta de conocimiento, lo logré. Cuando me seleccionaron para trabajar aquí ni lo podía creer […] y hoy, mientras termino mi carrera profesional, uso mi historia para mostrarles a otras mujeres que sí se puede. Que es el inicio de un camino donde se pueden lograr muchas cosas.

    El testimonio de Yesenia permite entrever que la descentralización impulsa un modelo de ciudad más equitativo, donde los servicios ofrecidos por las Manzanas del Cuidado dejan de concentrarse en zonas específicas para extenderse a distintas localidades. Así, se promueve la equidad territorial y se garantiza que todas las cuidadoras, independientemente de su ubicación, accedan a oportunidades de desarrollo.

    Impactos alcanzados y desafíos pendientes

    Manzana del cuidado Centro – Foto: Camíla Ramírez

    Bogotá se ha posicionado como referente en políticas de cuidado, con un Sistema Distrital pionero en América Latina por su enfoque de género. El éxito de este modelo ha traspasado fronteras: a nivel nacional, ciudades como Cúcuta (Norte de Santander) ya exploran su implementación; mientras que, a escala regional, países como Brasil han visitado las Manzanas del Cuidado para replicar este esquema adaptándolo a sus realidades locales.

    Si bien el Sistema Distrital de Cuidado y las Manzanas del Cuidado representan modelos pioneros, su implementación enfrenta algunos obstáculos. Las principales limitaciones señaladas tanto por funcionarias como por beneficiarias, son de carácter operativo y cultural, con cuatro puntos: la expansión a contextos rurales, la medición del impacto real en la redistribución del cuidado, la viabilidad financiera del sistema y la independencia económica de las cuidadoras.

    Para abordar el desafío de escalabilidad en zonas rurales, se ha implementado la estrategia de los Buses del Cuidado, cuyo objetivo es llegar a las áreas rurales más alejadas de Bogotá. Nataly Sánchez, Coordinadora de la Manzana del Cuidado Juan Rey, explica: «Son una versión móvil de las Manzanas del Cuidado, buses equipados para llevar servicios de formación y acompañamiento a mujeres y sus familias».

    Sin embargo, Nataly advierte que, aunque la infraestructura móvil resuelve el acceso físico, persisten interrogantes más complejos:

    La zona rural tiene particularidades por sus dinámicas comunitarias. Es crucial reconocer estas diferencias, son mujeres campesinas, debemos dialogar con ellas, preguntar, ¿cómo conciben el cuidado? ¿Qué significado tiene para ellas? […] Cada comunidad entiende el cuidado de manera distinta.

    El núcleo del desafío en la redistribución del cuidado, tanto en el ámbito doméstico como en el espacio público gira en torno a evaluar qué tanto ha evolucionado la distribución y las dinámicas de trabajo invisibilizado: desde la preparación diaria de alimentos y el mantenimiento de vestuario, hasta la limpieza del hogar, el cuidado constante de menores de edad, la atención a personas mayores y el apoyo especializado a personas con discapacidad.

    Entre las funcionarias del Sistema Distrital de Cuidado persiste una pregunta fundamental, tal como lo expresa Diana Munar, formadora de las Manzanas del Cuidado: «¿Hemos alcanzado realmente una distribución justa y equitativa de estas cargas de cuidado, tanto en los hogares como en la sociedad?». Además, Diana complementa:

    El reto actual es lograr que las mujeres cuidadoras redistribuyan efectivamente el cuidado. Hemos identificado que, para asistir a nuestros espacios, muchas madrugan y después de completar todos los oficios domésticos si vienen al espacio. El verdadero desafío es que logren soltar esas cargas, aunque reconocemos la dificultad, pues esto está profundamente arraigado en nuestra cultura.

    Para lograr los cambios culturales y sociales necesarios han implementado estrategias pedagógicas como «A Cuidar se Aprende» y la Escuela Hombres al Cuidado. Mientras los hombres sigan asociando el cuidado únicamente con lo femenino, no será posible avanzar en la redistribución equitativa de tareas ni en el reconocimiento del trabajo de cuidado no remunerado. Estas iniciativas, pioneras en Bogotá, buscan transformar radicalmente la concepción tradicional del cuidado. Nataly enfatiza con convicción:

    La idea es que ellas puedan soltarse y descargarse de las actividades domésticas. Pueden venir aquí a nuestras actividades, pero si al regresar a casa todo sigue igual, no estamos logrando un cambio real. Necesitamos que ellas aprendan a delegar y que los hombres se involucren más en las labores del hogar, que desarrollen una mayor comprensión de estas responsabilidades.

    La sostenibilidad a largo plazo del Sistema Distrital de Cuidado enfrenta dos desafíos fundamentales: primero, mantener la voluntad política que garantice su continuidad; y segundo, reducir las barreras económicas que afectan a las mujeres cuidadoras. Sharon expresa esta preocupación:

    Buscamos que el Sistema de Cuidado no se vaya debilitando. […] Esto empezó con la administración pasada, se posicionó, se potenció, llegó esta nueva administración, se sigue sosteniendo, sin embargo, necesitamos trabajar mucho en esa voluntad de continuar, porque las problemáticas de las mujeres cuidadoras siguen presentes, se debe reducir la barrera económica asociada a los trabajos de cuidado.

    *Este reportaje se realizó con el apoyo de la Solutions Journalism Network y la Fundación Hewlett, a través del Fondo para el Periodismo de Soluciones en Latinoamérica , una iniciativa de El Colectivo 506. El reportaje se publicó en colaboración entre El Turbión y El Colectivo 506.


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  • 1 mayo: el pueblo exige una reforma laboral digna

    Por: Andrea Umaña

    Cada 1° de mayo, Bogotá se convierte en el epicentro de una lucha que ha resistido el paso del tiempo. No se trata solo de una conmemoración, sino de una jornada de reivindicación, de resistencia y de un grito colectivo que exige cambios urgentes en las condiciones laborales del país. Este año, la convocatoria fue más que una protesta: fue una declaración de principios. Miles de personas salieron a marchar con un mensaje claro: la reforma laboral es un imperativo, no un mero debate legislativo.

    Las calles reflejaron el rostro de un país que se niega a aceptar la precarización del trabajo como norma. Madres que sobreviven jornadas agotadoras sin tiempo para ver a sus hijos, jóvenes que jamás han conocido lo que significa tener estabilidad laboral, trabajadores que han construido la nación desde la informalidad sin recibir el reconocimiento que merecen. La exigencia es simple pero vital: garantías laborales justas y dignas, porque las vidas de los y las trabajadoras merecen respeto y bienestar.

    Una reforma postergada y una nueva esperanza

    Tenemos todo por ganar – Foto: Andrea Umaña

    El camino de la reforma laboral ha estado lleno de obstáculos y contradicciones. En octubre de 2024, la Cámara de Representantes aprobó un proyecto con 81 artículos que prometían transformar las condiciones laborales del país. Sin embargo, en marzo de 2025, el Senado decidió rechazar la iniciativa, frustrando las esperanzas de miles de trabajadores y dejando en evidencia las pugnas políticas que han obstaculizado cualquier avance en esta materia.

    Este golpe fue recibido con indignación, pero también con determinación. La movilización del 1° de mayo fue un recordatorio de que la lucha no se detiene, y ante el fracaso legislativo, la consulta popular se convirtió en la alternativa. Impulsada por el presidente Gustavo Petro, este mecanismo constitucional busca darle a la ciudadanía la posibilidad de decidir sobre la reforma, permitiendo que sean las voces del pueblo las que definan el futuro laboral del país.

    Empresarios versus trabajadores: una disputa histórica

    Teatro por la diginidad obrera – Foto: Andrés Gómez

    La tensión entre trabajadores y empresarios no es nueva. Colombia ha sido un país marcado por la lucha constante entre la fuerza laboral y el poder económico. Mientras los empresarios defienden la flexibilidad laboral como un pilar del desarrollo económico, quienes trabajan a diario enfrentan condiciones de explotación, horarios abusivos, salarios insuficientes y la incertidumbre de contratos frágiles.

    El exministro de Minas y Energía, Omar Andrés Camacho Morales, lo expresó sin titubeos:

    (…) estamos luchando por una reforma laboral que el Congreso ni siquiera quiso discutir, y por eso hemos tenido que acudir a un mecanismo constitucional democrático, que es la consulta popular. Así que hoy nos movilizamos el pueblo trabajador para recuperar los derechos que nos quitó el neoliberalismo en los últimos 20, 25 años, y parte de la reforma laboral es eso, recuperar derechos que nos habían quitado.

    Esas palabras reflejan la frustración acumulada por años de políticas que han despojado a los trabajadores de beneficios esenciales. La batalla por una reforma laboral no es solo un tema económico, sino también un acto de justicia y reparación.

    Una reforma con enfoque étnico y de género

    Luz Marina Becerra – Foto: Andrés Gómez

    El respaldo a la consulta popular quedó evidenciado en la diversidad de colectivos que participaron en la movilización: comunidades indígenas, sindicatos, colectivos feministas, jóvenes y comunidades afrodescendientes. Todos con una consigna clara: En la consulta popular, a todo: SÍ.

    En un país con profundas desigualdades, la lucha laboral debe ir más allá de lo general y reconocer las realidades particulares de los grupos históricamente marginados. Luz Marina Becerra, representante legal de la Coordinación de Mujeres Afrocolombianas Desplazadas en Resistencia (Comadre), subrayó la importancia de una reforma que garantice derechos específicos a las comunidades étnicas.

    Necesitamos inclusión laboral, (…) y con la inclusión que se generen las garantías laborales, que se reconozcan las horas extra, que se reconozcan salarios dignos para nuestra población.

    Las mujeres afrocolombianas, como tantas otras trabajadoras en el país, enfrentan no solo la precarización laboral, sino también el racismo estructural y el machismo que limita sus oportunidades. La reforma no puede ser solo un cambio técnico; debe ser una herramienta de equidad que reconozca el derecho a una vida laboral digna para todas las personas, sin distinciones de género ni etnia.

    Más que una reforma: el derecho a la dignidad

    Marchas del 1 de mayo por la dignidad de los y las trabajadoras – Foto: Andrés Gómez

    La lucha por la reforma laboral no es solo un debate normativo. Es una batalla por la dignidad, por el derecho a una vida estable, por la posibilidad de trabajar sin temor a la explotación. En un país donde el empleo informal según el DANE es del 58.6% y la precariedad son moneda corriente, avanzar hacia condiciones laborales humanas es una necesidad que no puede seguir postergándose.

    La consulta popular representa una oportunidad histórica para que la ciudadanía colombiana tome las riendas de su destino laboral. No es una cuestión de partidos o de ideologías, sino de justicia social. El pueblo ha hablado en las calles. Ahora, la verdadera pregunta es si el sistema político escuchará o si seguirá ignorando los reclamos de quienes sostienen el país con su esfuerzo diario.

  • 8M: audaz y beligerante

    Por: Andrea Umaña

    Bajo un cielo nublado en la mayor parte del país, el pasado 8 de marzo miles de mujeres se reunieron para conmemorar una vez más las luchas por sus derechos y exigir justicia ante los casos persistentes de violencia de género contra las mujeres.

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  • Primero de Mayo: entre fiesta obrera y desafíos

    Por: Andrea Umaña

    El pasado miércoles primero de mayo tuvieron lugar las movilizaciones por el día internacional del trabajador y un ambiente de fiesta se vivió en las calles del centro de Bogotá, donde miles de hombres, mujeres, niños y adultos mayores, engalanados con pancartas e instrumentos musicales hicieron una verdadera fiesta de los trabajadores.

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