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  • Paro Nacional: algo está cambiando

    Asistimos a las mayores protestas de la historia reciente de Colombia, en un proceso que ha cubierto las calles de esperanza, creatividad y alegría.

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  • Que no nos gane la violencia hacia las mujeres

    Por: Marcela Zuluaga C – noviembre 28 de 2019

    El Día de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer congregó, en medio del paro, a quienes luchan por el fin de la discriminación y la violencia de género.

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  • Dilan Cruz: fue un asesinato, no un accidente

    Dilan Cruz fue asesinado usando elementos que, por sus características balísticas, tienen advertencias de sus fabricantes sobre su potencial letalidad.

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  • Chile despertó

    Protestas en Chile. Foto: Mario Aballay.
    Protestas en Chile. Foto: Mario Aballay.

    Por: Daniela King Reyes – octubre 23 de 2019

    Chile vive en estos días las movilizaciones más radicales, masivas e ininterrumpidas desde el regreso a la democracia en 1990.

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  • Frente al tsunami tecnológico

    Manufactura basada en nanotecnologia. Foto: Kevin Tong.

    Por: Silvia Ribeiro y Jim Thomas – octubre 11 de 2019

    A finales del siglo XX, desde el Grupo ETC advertimos sobre la inminencia de un tsunami de potentes tecnologías convergentes que afectaría muchos aspectos de la vida económica, social, cultural y política, con grandes impactos para el medio ambiente y la salud. Todo esto en el contexto de la mayor concentración corporativa de la era industrial, con oligopolios extremadamente poderosos que controlan inmensos sectores de producción y tecnología. La realidad superó nuestras más atrevidas fantasías. Las organizaciones y movimientos lidiamos ahora con esta compleja realidad. El desafío es construir colectivamente plataformas de evaluación social de la tecnología para avanzar en la comprensión crítica del todo tecnológico y fortalecer la capacidad de acción colectiva.

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  • El periodismo debe estar al servicio de toda la sociedad

    Javier Darío Restrepo (1932-2019). Foto: Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano.
    Javier Darío Restrepo (1932-2019). Foto: Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano.

    Por: Javier Darío Restrepo – octubre 10 de 2019

    (N. del E.) El pasado 6 de octubre, a su regreso a Bogotá del Festival Gabo, el maestro Javier Darío Restrepo se despidió para siempre. El periodismo latinoamericano no solo pierde con su partida a un referente fundamental a la hora de afrontar los debates éticos propios del oficio sino a uno de los mejores cronistas colombianos del siglo XX.

    Después de más de medio siglo de ejercicio profesional y 25 libros publicados, el pasado viernes 4 de octubre lanzó “La constelación ética” en el marco del Festival Gabo. Las palabras que presentamos a continuación hacen parte de lo que sería su último acto público, la alegre despedida de un maestro que, sin duda, ha ejercido una influencia decisiva sobre el periodismo del continente.

    Es indispensable para el periodista la condición de la humildad. Santa Teresa de Jesús dice que la humildad es la verdad de nosotros mismos. Siempre ese vanidoso que hay en el periodista es el resultado de una falsificación de lo que uno es, de lo que uno ha hecho, y eso da por resultado una distorsión de la mirada sobre todas las cosas.

    Además, interviene ahí una palabra que es eminentemente periodística: la verdad. Y si la vanidad, la soberbia y la arrogancia son el resultado de falsificaciones y exageraciones, allí sí que resulta cierto que el periodista tiene que huir de eso para estar en lo suyo. Estamos hechos para buscar la verdad y para poderla encontrar tenemos que hacer una neutralización de ese ruido interno que es la vanidad, pues nos impide ver lo que está pasando.

    El ser del periodista es fundamentalmente el de un servidor de la sociedad. Esa definición contradice todos los afanes de grandeza con que a veces nos arropamos los periodistas, que creemos que por serlo estamos ejerciendo un poder. Ahí viene la otra forma de eludir eso: exorcizar el poder periodístico con el servicio, sentirse servidor de toda la sociedad. Si yo todos mis trabajos periodísticos los presido con la voluntad de servir a mis lectores, oyentes o televidentes, estoy conjurando todos los demonios de la vanidad.

    Allí vendría otra de las formas de contrarrestar esto que es la autocrítica. En mis tiempos de reportero me costó hacer entender a mis colegas que teníamos que comenzar las sesiones de agenda con una autocrítica. Estaba en televisión y decía ‘esto debiera comenzar viendo el noticiero de anoche y sometiéndolo a crítica’. No, eso nunca se pudo hacer, en el fondo, porque los directivos temían molestar la sensibilidad de los colegas y pensaban que iban a reaccionar negativamente, sin caer en cuenta de que ese es el ejercicio clave para que un noticiero progrese: el estar diariamente midiendo los errores y fallas que se han tenido y aplaudiendo los aciertos […]

    Es completamente contrario a la naturaleza del periodista el estarse mirando todos los días en el espejo del agua para enamorarse de su imagen. Esa autocrítica permanente, aparte de darnos mucha madurez personal, es la clave de la calidad profesional […]

    Yo creo que hay toda una peste de resignación en todos aquellos que no quieren enfrentar la reconstrucción de su propia persona y de la sociedad en que viven. Esa resignación inmoviliza […]

    Esto, para nosotros como periodistas, es uno de los más bellos y fecundos desafíos: el estar mirando a la sociedad desde el punto de vista de lo que tiene que llegar a ser y no concentrarse como una obsesión en todo lo malo que fue y que sigue siendo.

    Tiene una mayor fuerza para la construcción de sociedad creer que nosotros tenemos unos posibles por realizar que estar insistiendo tanto en los malos, en los errores, en las malas actuaciones que hemos tenidos en el pasado. Ahí veo yo una gran tarea que tenemos que cumplir los periodistas: enseñar la esperanza y enseñar que los seres humanos somos mejores de lo que nos imaginamos […]

    La noticia convertida en mercancía es un arma arrojadiza contra la gente. La noticia hecha con prisa es una noticia superficial, tiene superficie pero por dentro no hay nada. Y ya se sabe, la calidad del periodismo está muy cercana a lo lento de la sabiduría. El pensamiento generalmente es lento, la información con pensamiento tiene que ser lenta.

    Ahí viene lo que García Márquez repetía en muchas oportunidades: más vale llegar de último en la información, pero con algo de mejor calidad. Lo que nos importa a nosotros es la calidad de la información y esa calidad solo se obtiene con operaciones que son de por sí lentas.

    No basta con que actúes a la misma velocidad con que actúa el ojo o el oído, es además actuar con la velocidad que actúa el pensamiento y este tiene que comparar, tiene que investigar antecedentes, tiene que investigar las proyecciones o consecuencias de los hechos y todo eso contado da una noticia integralmente válida, que es el mejor regalo que uno le puede dar a un receptor […]

    Sean públicos o sean privados, todos los medios que transmiten información deben estar al servicio de la sociedad. Solo reconocen un amo: la sociedad. No es ni el presidente, ni el gerente ni el señor que pone las cuñitas en el noticiero sino toda la sociedad.

    Ese es un principio que debe tener muy interiorizado un periodista: para mí, el único amo que respeto es la sociedad y esa sociedad la encuentro a través de cada una de las personas que reciben la información. Los demás no son amos que merezcan mi respeto porque yo sé que en la medida en que yo sirvo a cualquiera de ellos se degrada mi profesión y pierde toda su dignidad.

    Generalmente, los que tienen el poder se creen dueños de todo y dueños, sobre todo, de la comunicación. Resulta que en una democracia la comunicación es indispensablemente libre para que se pueda ejercer fiscalización sobre el que está en el Gobierno y esa fiscalización es la fiscalización de todos […] Dependiendo de quién tenga el poder serán los esfuerzos que haga ese señor para que no lo fiscalicen o lo fiscalicen de una determinada manera edulcorada. La función de un medio de comunicación es esa: fiscalización, por un lado, y, por otro, estímulo a la población para que ejerza ese poder fiscalizador.

  • La paz desfinanciada

    Por: Marcela Zuluaga C – octubre 1 de 2019

    Los recursos definidos en el Plan Marco de Implementación (PMI) y proyectados a 15 años para poner en marcha los acuerdos de paz son insuficientes. El Plan Nacional de Desarrollo 2018-2022, que el Congreso aprobó recientemente al gobierno Duque, presenta un grave problema de distribución de los recursos estatales para atender un déficit presupuestal que va en aumento.

    La aprobación del PND en el Congreso plantearía una desfinanciación de por lo menos un 40 % anual para el cumplimiento de los acuerdos de paz, de acuerdo con diversos expertos y congresistas consultados por El Turbión. 

    Para el economista Diego Carrero, magíster en Estudios Políticos e investigador del Centro de Pensamiento de Política Fiscal de la Universidad Nacional de Colombia, hay una desfinanciación estructural de la paz: 

    Diferentes estudios señalaban que se requerían por lo menos unos $350 billones para la implementación del acuerdo de paz, documentos que elaboró ANIF, Fedesarrollo, el Banco de América […] Entonces, solamente para el punto 1 son más recursos que todo lo que tenemos para la implementación del acuerdo.

    Además, agrega que estos recursos son insuficientes en relación a lo que hoy se dispone para la implementación:

    Los recursos que están relacionados con el Presupuesto General de la Nación […] Terminan siendo el cambio de nombre de programas que ya venían y también están los recursos del Sistema General de Regalías que ya presentan una brecha de los 2 primeros años de la implementación del acuerdo de más de $600.000 millones.

    Diego Carrero, economista

    Por su parte, el senador Wilson Arias Castillo, del partido Polo Democrático y quien presentó ponencia negativa al proyecto de Plan Nacional de Desarrollo del Gobierno, expresó que:

    Hay un problema de financiación muy grave. Contra lo que dice el Acto Legislativo 01 de 2016, no se establecen recursos diferenciados adicionales como lo ha dispuesto claramente la normativa. Hay que ver el incumplimiento de la Constitución y de la voluntad de paz expresada en estos Acuerdos.

    Audio Senador del Polo Democrático Wilson Arias

    A través del Acto Legislativo 01, [Insertar enlace http://www.secretariasenado.gov.co/senado/basedoc/acto_legislativo_01_2016.html] “se establecen los instrumentos jurídicos para facilitar y asegurar la implementación y el desarrollo normativo del Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una paz estable y duradera” y se definió que lo dispuesto en lo pactado entrara al bloque de constitucionalidad.

    Pero además, el senador Arias comenta que existe otro problema relacionado con los temas de autonomía que afectan a la justicia transicional en el PND:

    Hay una especie de propósito de separar, no a la estructura orgánica, pero sí separar materialmente una unidad, la Unidad de Investigación y Acusación de la JEP [Jurisdicción Especial para la Paz] como un órgano autónomo, además, asignándole funciones administrativas a un órgano judicial, lo cual no debería. Y proponer una especie de [función] administrativa, técnica y presupuestal que no le sirve a la JEP. Una especie de desmembramiento calculado de la JEP.

    Pulso constitucional

    Actualmente, cursan tres demandas ante la Corte Constitucional contra el PND que giran en torno a la inconstitucionalidad por “no haber incluido el Plan Marco de Implementación frente al Acuerdo de Paz y otra serie de [asuntos] que desde nuestro punto de vista son inconstitucionales”, explicó la senadora Victoria Sandino del partido FARC.

    [Insertar Documento PDF denuncia: Acción Pública Demanda por Inconstitucionalidad del PNDhttps://drive.google.com/drive/folders/1HhQv0HnZplPWBC6Wr9ibUXIAA98MfnLN ]

    Por su parte, la directora de Planeación Nacional, Gloria Alonso, aseguró al diario El Heraldo [https://www.elheraldo.co/politica/el-plan-de-desarrollo-en-deuda-con-la-paz-611658] que la norma se ajusta a la Constitución y que de los $37,1 billones proyectados para la implementación, $20 billones irán dirigidos a los 170 municipios de los PDET y se contempla atender la reincorporación de los 13.000 excombatientes de las Farc, así como los temas de restitución de tierras. 

    Cumplir lo pactado

    El Acuerdo Final firmado en noviembre de 2016 entre el Estado y las antiguas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) sentó las bases para dar inicio a un proceso de construcción de paz de mediano y largo plazo. Para ello, las partes definieron un Plan Marco de Implementación (PMI) que concretó los compromisos de política pública necesarios para lograrlo y fue aprobado en 2016 por la Comisión de Seguimiento, Impulso y Verificación a la Implementación del Acuerdo Final (CSIVI).

    Asimismo, el Gobierno Nacional generó en 2016 un capítulo de paz dentro del Marco Fiscal de Mediano Plazo, el documento que define la política fiscal y el manejo de presupuesto estatal para los próximos 10 años, y aseguró la financiación de la implementación de los acuerdos de paz a través del documento Conpes 3932 [Insertar documento Conpes 3932]. Con esto, permitía que el PMI tuviera una financiación por $129,5 billones para el cumplimiento del acuerdo durante 15 años, que van desde 2017 hasta 2031.

    De esta manera, para los próximos 15 años se debería utilizar el 10,28% del PIB, representando una inversión del 0,8% anual para la paz, mientras para seguridad y defensa se destinan anualmente 3,03% del PIB y para la deuda pública cerca de los 5,0 % del PIB. Para 2019 son $1,63 billones los recursos asignados a los puntos de Reforma Rural Integral, Fin del Conflicto y Víctimas del Conflicto definidos en el acuerdo [http://www.altocomisionadoparalapaz.gov.co/procesos-y-conversaciones/Documentos%20compartidos/24-11-2016NuevoAcuerdoFinal.pdf].

    Recursos de los planes de desarrollo nacionales y regionales

    Libardo Sarmiento Anzola, filósofo, magíster en Teoría Económica de la Universidad Nacional de Colombia e investigador independiente, asegura que:

    El plan de desarrollo responde a una concepción que se introdujo en el siglo XX, en la época de Carlos Lleras Restrepo, de modernizar la institucionalidad y agregar que los gobiernos tuvieran un plan y las directrices generales de lo que van a hacer.

    Así, cada vez que un gobierno presenta su PND al Congreso define en ese documento los recursos de inversión con los que cuenta el Estado, lo cual, más o menos, corresponde al 25% del Presupuesto General de la Nación. Para el caso, allí se deberían inscribir los programas de paz, pero en el plan de Duque estos no aparecen claramente definidos por ningún lado.

    Agrega Sarmiento Anzola que los acuerdos de desarrollo rural se encuentran desarticulados de los que debería ser una reforma agraria rural integral:

    Si uno mira lo que fue el acuerdo […] y lo relaciona con lo que ha sido la política de este gobierno, claramente es un desconocimiento de ese capítulo de desarrollo rural, bien sea por la asignación de recursos en este plan de desarrollo o porque reducen los recursos en relación con los presupuestos de años anteriores.

    Audio Libardo Sarmiento Libardo Sarmiento Anzola, filósofo, magíster en Teoría Económica de la Universidad Nacional de Colombia

    Asimismo, agrega que:

    Hoy en día, en el campo colombiano está el 22 % de la población. De los 50 millones de habitantes, estamos hablando casi de 11 millones de colombianos de [población] rural y sobre la cual se sigue ejerciendo violencia, con acumulación agraria por despojo. Entonces, es una mentira el tema de la paz.

    El 4 de julio, al final de un encuentro de 3 días realizado en la Hacienda Hato Grande en Sopó (Cundinamarca) que estuvo encabezado por el presidente, Iván Duque Márquez, y contó con la participación de ministros, viceministros, directores de entidades descentralizadas y asesores, se conoció la revisión estratégica y la planeación del Gobierno Nacional para definir las metas y compromisos del actual Plan Nacional de Desarrollo ‘Pacto por Colombia, Pacto por la Equidad’. Según la Presidencia [https://id.presidencia.gov.co/Paginas/prensa/2019/190705-Durante-3-dias-mas-de-30-horas-trabajo-Presidente-Duque-y-su-equipo-definieron-metas-y-prioridades-para-el-segundo.aspx], “el Gobierno avanza seguro en la generación de las condiciones adecuadas para los 3.000 excombatientes de las Farc que están en proceso de reincorporación en los 24 Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación (ETCR)”.

    Alrededor de la sustitución, la Presidencia agrega que mantendrá como prioritario el acompañamiento a las familias que hacen parte del Programa Nacional Integral de Sustitución de Cultivos Ilícitos (PNIS):

    A la fecha hay casi 100.000 personas vinculadas. Los campesinos, por su parte, ya han arrancado de raíz cerca de 35.000 hectáreas de hoja de coca, que se suman a las 63.000 hectáreas ya erradicadas. Será prioritario acompañar a esas familias que, en la legalidad, saldrán adelante y le aportarán al país sus productos.

    En la comunicación también se menciona la formulación de 14 de los 16 planes de acción de los PDET para reducir la desigualdad social en 170 municipios donde habitan 6,6 millones de colombianos: “se han entregado, a la fecha, 400 obras PDET de infraestructura comunitaria, que benefician a 76.000 familias de zonas rurales”. 

    La paz en el Pacífico colombiano

    El PND está dividido en 9 pactos regionales. Uno de ellos es el “Pacto Región Pacífico” que incluye los departamentos de Nariño, Cauca, Chocó y Valle del Cauca. En el documento, el Gobierno Nacional prioriza sus esfuerzos en promover lo que llama “la diversidad para la equidad, la convivencia pacífica y el desarrollo sostenible”, a través de grandes obras de infraestructura.

    Para analizar estas iniciativas y firmar dicho Pacto, el 22 y 23 de junio se reunió en Buenaventura la Cumbre de Gobernadores de la Región Pacífico, que contó con la presencia de los mandatarios de estos departamentos. Luego de este acto, los gobernadores de Nariño y Cauca, Camilo Romero y Óscar Campo, aseguraron ante la Federación Nacional de Departamentos [https://www.fnd.org.co/sala-de-prensa/noticias-federacion/4556-con-%C3%A9xito-concluy%C3%B3-cumbre-del-pac%C3%ADfico-2019.html] que los macroproyectos de infraestructura son vitales, pero no deben ser lo único que el Gobierno Nacional garantice para la región, pues también es necesario que se comprometan con el cumplimiento de la sustitución de los cultivos de uso ilícito y la implementación del proceso de paz.

    Según expresó el gobernador Romero al diario El Espectador [https://www.elespectador.com/colombia2020/territorio/en-la-cordillera-de-narino-siguen-esperando-la-paz-articulo-866106], “a la cordillera de Nariño no solo no llegó la paz sino que se incrementó el conflicto”. También expresó que a las zonas que dejaron las antiguas FARC no llegó la Fuerza Pública ni se dio otra presencia del Estado sino que fueron copadas por otros grupos armados. 

    Panorama de los programas de paz

    El PND recientemente convertido en ley por el Congreso contiene 16 pactos. El número 11 de estos corresponde al “Pacto por la construcción de paz: cultura de la legalidad, convivencia, estabilización y víctimas”, pero al revisar los montos definidos para su cumplimiento el mismo ocupa apenas el puesto 14 entre las prioridades del Gobierno Nacional con un presupuesto de $10,43 billones, que equivalen al 1% del PIB.

    En dicho Pacto, el gobierno Duque identifica tres condiciones necesarias para llevar a cabo la llamada ‘estabilización’, que es el marco al cual somete la implementación de los acuerdos, de acuerdo con las particularidades de cada territorio y de la priorización de los factores de riesgo: primero, garantizar entornos seguros; segundo, desarrollar una sustitución de cultivos efectiva; y, tercero, generar procesos permanentes y sostenibles de desarme, desmovilización, reintegración y reincorporación a la vida civil de los excombatientes.

    [Cuadro. Distribución por pactos del PND 2019-2022]

    Según datos del Departamento Nacional de Planeación (DNP), el Plan Plurianual de Inversiones para la Paz es de $37,1 billones. Dichos recursos están priorizados para las víctimas, especialmente en los 170 municipios que hacen parte de los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET). 

    Para el economista Carrero, estos recursos de los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET) se encuentren en una encrucijada definida por el clientelismo regional, una institucionalidad ligada a los agronegocios y una tecnocracia que limita los recursos que puedan llegar a los territorios. Por esto, explica, la totalidad de los municipios PDET son de categorías 5 y 6, es decir, tienen poca población y pocos ingresos, y tienen una gran dependencia de los recursos del Sistema General de Participaciones:

    No estamos hablando de recursos nuevos y estamos contando dos veces recursos que, definitivamente, no van a poder ser utilizados porque ya tenían una destinación específica, en contravía de lo que señala el Acto Legislativo 01 de 2016 que plantea en el Artículo 3 que los recursos para la paz deben ser recursos nuevos.

    Al respecto, el senador Arias expresa que hay varias preocupaciones: 

    Le prometimos a la sociedad colombiana que íbamos a cerrar la brecha entre el campo y la ciudad. Revitalizar el esfuerzo social y económico sobre los campesinos […] en un país donde un 1% de los dueños de las unidades de explotación más grandes controlan el 81% de la tierra. Esto es una cifra impresionante. No hay un ápice de cambio de voluntad en la materia. 

    Por su parte, el gobernador Romero le criticó al presidente Duque [https://twitter.com/CamiloRomero/status/1129907996660850688/video/1], en el marco de uno de sus talleres Construyendo País realizado el 18 de mayo en Pasto, su falta de voluntad para implementar los programas dispuestos en el acuerdo de paz y los anuncios de retomar la erradicación forzosa y las aspersiones aéreas con agroquímicos en el departamento:

    ¿Sabe cuántas hectáreas teníamos en 2005? ¡13.875!. Después de 3’700.000 litros de glifosato nuestro territorio pasa de 13.875 hectáreas [de coca] a 17.285 […] ¡Ojo! 10 años fumigando, 10 años con glifosato y en 10 años aumentaron los cultivos de uso ilícito en Nariño. ¿Cuál es la propuesta, entonces, para 45.000 hectáreas? ¿Otra vez 3’700.000 litros de glifosato? Si la vicepresidenta, aquí presente, dijo que 500 litros de agua diarios pueden hacer daño a la salud, ¿cómo no van a hacer daño 3’700.000 litros de glifosato a un territorio verde y biodiverso?

    A la luz de las garantías de la implementación de la paz, la ciudadanía es clave en términos de verificación de los acuerdos y monitoreo. En este sentido, Libardo Sarmiento Anzola asegura que: 

    También de apoyo real, de mantener los 7.000 excombatientes de las FARC que están en estos centros [los Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación]. Garantizarles su estabilización, organización, participación política va a ser muy importante. Si no hay el compromiso para hacer la paz sostenible, sin un acompañamiento de una base social, será bastante difícil.

  • Yemen: más tormentas en el golfo Pérsico

    El pasado sábado 14 se dio el mayor ataque con drones en contra de Arabia Saudita desde que, en 2015, ese país iniciara desarrolla acciones militares en territorio de Yemen. Ilustración: Tayeb Mezahdia.

    Por: Gaudi Calvo – septiembre 16 de 2019

    La resistencia yemení dirigida por el frente Ansarolá (Partidarios de Dios), o hutíes como también se los conoce, sigue con su demoledora ofensiva contra Arabia Saudita, que no encuentra la manera de apagar la hoguera que encendió en marzo de 2015 y ahora amenaza con consumir a la familia real, como el fuego que consume dos de sus más importantes yacimientos.

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  • Quemar las naves

    El regreso a las armas de un sector de disidentes que abandona el proceso de paz representa un reto de grandes proporciones para el país. Foto: Andrés Gómez.

    Septiembre 16 de 2019

    Dice el mito que Hernán Cortés, al llegar a costas mexicanas, hizo quemar sus naves para que sus hombres no tuvieran la tentación de volver atrás. La historia, como ironía de sí misma, hiciera parecer que el regreso a la lucha armada de un grupo de excombatientes sigue los pasos del deleznable conquistador, pues pone a Colombia en un punto de no retorno, mientras la extrema derecha aprovecha el suceso para arremeter en contra del proceso de paz, desmontar discretamente los derechos de las mayorías y azuzar un conflicto internacional contra Venezuela.

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