El pasado 27 de mayo, el presidente de la Argentina, Javier Milei, recibió en la Casa Rosada al secretario de Salud de Estados Unidos, Robert Kennedy Jr. Como resultado de esa reunión, Milei ratificó su decisión de retirarse de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y se sumó a su propuesta de crear un organismo alternativo. Feliz con el encuentro, Kennedy Jr. escribió en su cuenta de Instagram que tuvo “una maravillosa reunión con el presidente argentino sobre el retiro mutuo de nuestras naciones de la OMS y la creación de un sistema de salud internacional alternativo basado en la ciencia de referencia y libre de impulsos totalitarios, corrupción y control político”.
En el Salvador solo se puede escuchar una voz: la de Bukele. En su megalomanía dictatorial se ha asegurado que nadie cuestione sus decisiones, ni investigue sus actos como mandatario, hasta el punto que hoy no se puede hacer prensa independiente en ese país. Sobre esta realidad, hablamos con Daniel Valencia y Óscar Orellana, dos periodistas que hoy toman medidas de autoprotección ante el miedo que impone el auto denominado “dictador más cool”, y quienes exponen cómo Bukele ha construido con tiranía la realidad de El Salvador, realidad que el globo parece ignorar y del que hacen eco autoritarios del mundo, a pesar de que seis de cada diez personas en El Salvador se autocensuran en redes sobre lo que opinan del déspota por temor a ser víctimas del régimen de excepción.
El pasado 3 de mayo, la Casa Sámano del Museo de Bogotá volvió a abrir sus puertas para presentar la exposición “Pabellón Libertad”, una apuesta por comprender la historia de la cárcel en Bogotá que busca conmover a los asistentes, mientras se les interpela sobre la transformación del sistema carcelario. Una pregunta acompaña durante toda la exposición a quienes la visitan: ¿encerrar y castigar es realmente hacer justicia?
El 20 de mayo de 2025, el Reino Unido anunció que suspendería el Tratado de Libre Comercio con Israel y que negociarán uno nuevo. Al día siguiente, el presidente de Colombia aplaudió al pueblo inglés al escribir: “Felicito al Reino Unido por su decisión digna en contra del genocidio. Ahora Colombia invita a toda Latinoamérica a denunciar los tratados de libre comercio con Israel. No se comercia con estados genocidas”. Sin embargo, Colombia no ha detenido por completo las relaciones comerciales con Israel, a pesar de las declaraciones del presidente Petro de hace un año, en las que anunciaba cortar relaciones con el gobierno sionista presidido por el genocida, Benjamín Netanyahu, y cesar toda exportación de carbón térmico a Israel por el genocidio palestino.
La condena al atentado que sufrió, el pasado 7 de junio en Bogotá, el senador Miguel Uribe Turbay, precandidato presidencial del Centro Democrático, no solo se hace urgente por lo macabro del hecho y porque dispara las disputas políticas en Colombia, sino que debe darnos una oportunidad para rechazar la instrumentalización de este lamentable suceso por parte de un sector de colegas periodistas y políticos para hacer campaña de difamación contra el actual gobierno, en el contexto de antesala a las elecciones de 2026. El intento de homicidio, que salió mal a quienes lo planearon, necesita de investigaciones certeras y un análisis profundo que no alimente conspiraciones ni odio político, sino que ofrezca respuestas claras sobre los autores intelectuales y sus propósitos.
Debates en medio de mentiras
Todas las cabezas políticas de la extrema derecha ven en el intento de asesinato contra Miguel Uribe una oportunidad para hacer campaña. Vicky Dávila, por ejemplo, primero culpó al presidente: “El primer responsable político es el presidente Gustavo Petro, que ha promovido un ambiente de violencia que nos está trayendo sangre y dolor”. Días después, la experiodista aseguró que una fuente militar activa le informó que Néstor Gregorio Vera Fernández alias ‘Iván Mordisco’, comandante del Estado Mayor Central (EMC) disidente de las antiguas FARC-EP, era el responsable pero no se retractó de lo que dijo sobre Petro. Por su parte, María Fernanda Cabal siguió la misma línea y afirmó que “esto es consecuencia del ambiente de odio y estigmatización que ha promovido el gobierno de Gustavo Petro contra quienes pensamos distinto”.
Las precandidatas de la extrema derecha no fueron las únicas. Marco Rubio, secretario de Estado de EE.UU. también usó el hecho y profundizó la campaña de estigmatización contra Gustavo Petro al asegurar que el ataque sobre la humanidad de Miguel Uribe es “resultado de la violenta retórica izquierdista”, mientras que, el expresidente Andrés Pastrana fue más lejos al escribir que “las mendaces palabras de Petro contra Miguel Uribe lo hacen responsable de lo que acaba de suceder. Este gobierno se ha dedicado a sembrar el odio y a incitar a la violencia. ¡Este es su resultado!”
Todos estos políticos señalaron abiertamente al presidente de Colombia como responsable sin esperar indicios de las investigaciones ni aportar pruebas. Con ello han dirigido el debate, no a exigir investigaciones diligentes y claras, sino a posicionar la idea de que el problema son las palabras con las que Petro ha calificado a sus opositores, y no los motivos de quienes ordenaron éste crimen, en momentos en que el hecho resulta absolutamente inconveniente, tanto para el gobierno como para los movimientos populares que lo respaldan. Si bien calificativos como “nazis” y “esclavistas”, dirigidos a la derecha política y a los dueños de las mayores fortunas del país, no son fáciles de digerir para sus voceros, estos no constituye una orden ni una incitación a matar, ni hay indicios de que el ataque contra el nieto del expresidente Turbay, en su época líder de la extrema derecha, se haya originado por palabras de Petro ni por las acciones de Miguel Uribe como senador de oposición.
Miguel Uribe era un político sin carisma ni base de votantes. Su éxito político se ha basado en el hecho de ser el favorito del expresidente Álvaro Uribe Vélez para encabezar la lista de su partido al Senado, y su poco notable trabajo parlamentario ha llevado a que, antes de este atentado, recibiera múltiples ataques y un profundo desprecio de parte sus competidoras por la candidatura presidencial de la extrema derecha: Cabal, Valencia y Dávila, quienes hoy instrumentalizan el crimen para mostrarse en solidaridad con su familia ante los medios, culpar a Petro y ganar potenciales votantes para las elecciones de 2026.
Asimismo, se intenta posicionar la narrativa falsa de que ‘estamos volviendo a la violencia política de finales de la década de los 80 e inicios de los 90´, cuando fueron asesinados Jaime Pardo Leal, Luis Carlos Galán, Bernardo Jaramillo Ossa y Carlos Pizarro Leóngomez, como producto de las alianzas entre el narcotráfico, la extrema derecha, el paramilitarismo y la Fuerza Pública. Pero se olvidan, los promotores de esta idea errónea, de que esa violencia política empezó con el plan de exterminio contra: la Unión Patriótica, A Luchar, el Frente Popular y otros movimientos populares, como la AD-M19, y que hasta el momento estos actos criminales no han cesado, dejando a Colombia como el país más peligroso para líderes sociales, defensores de derechos humanos y ambientalistas.
No hay ninguna repetición. No son los miembros del Centro Democrático, partido de extrema derecha, quienes sufren una persecución de este tipo, tampoco lo son sus líderes, quienes han sido abiertamente negacionistas del genocidio político ocurrido en Colombia, ni la derecha ha sido la más perjudicada con éste lamentable hecho.
Lo que sí se repite, lastimosamente, es que al igual que entonces, se use como ejecutores de crímenes ideados en las más altas esferas del poder, a menores de edad entrenados como sicarios, y se ideen los planes sin una salida clara para éstos, condenándoles a muerte de antemano para así proteger a los responsables, con la impunidad a la que hemos estado acostumbrados durante más de cuatro décadas. Al mismo tiempo, resuenan las voces de quienes exigen ’castigo ejemplar’ contra el menor que disparó, para sacar beneficio de una retórica basada en el populismo punitivo y la promesa de una ‘mano dura’ que nunca ha resuelto nada de fondo en Colombia.
Quienes atentaron contra la vida de Miguel Uribe usaron a un menor de edad de apenas 14 años, con poco entrenamiento, ni conocimiento sobre quién era la víctima, para disparar al precandicato presidencial con una pistola Glock de 9 mm y sin plan de escape. El niño tuvo la suerte de ser reducido por uno de los escoltas de Uribe Turbay, quien siguió el protocolo de herir y no matar, y que además lo protegió de personas que buscaban herirlo. Esto, además de resultar inesperado para quienes idearon el crimen, que muy claramente esperaban verle muerto, ha permitido avanzar en las investigaciones. Un ejemplo son las capturas de Katherine Martínez, joven de 19 años, quien habría entregado el arma automática al niño que disparó contra Miguel Uribe, y la de Carlos Eduardo Mora González, alias «El Costeño» quien afirmó que alias «El Churco», criminal ecuatoriano y posible narco invisible, fue quien dio la orden.
No obstante, los motivos aún no son claros. Se especula sobre asuntos personales, su papel como secretario de Gobierno de Bogotá durante la última alcaldía de Enrique Peñalosa, su actividad política o las pugnas internas en su partido, pero nadie puede negar que este acto ha generado una gran inestabilidad en el país y ha puesto en aprietos al Gobierno del Cambio.
Al respecto, Gustavo Petro ha insistido en que “La nueva junta del narcotráfico”, con sede en Dubai, ordenó la muerte de Miguel Uribe y la suya propia, con el objetivo de sembrar caos e incitar a la violencia política entre colombianos:
Los asesinos buscan que nos matemos entre nosostros, debilitar el Estado y avanzar sobre sus controles a la economía ilícita. Dentro de la junta del narcotráfico, con asiento en Dubai y Colombia, están las personas que yo mostré con nombre propio al país y que busqué su captura y puesta en manos de la Justicia. A uno ya lo dejaron libre.
Implicaciones
Efraín Cepeda, presidente del Senado y del Partido Conservador, ha señalado que “seré el jefe de la banda para hundir las reformas que no le convienen al país» – Foto: Organización Demócrata Cristiana de América
Sin lugar a dudas, este atentado guarda un inquietante paralelismo con ataques a líderes politicos en otros países, como el del asesinato de Fernando Villavicencio en Ecuador en 2023. Villavicencio era un político de derecha que tenía como bandera de su programa de gobierno la lucha contra el narcotráfico. Luego de su asesinato, Daniel Noboa, candicato de extrema derecha y acusado de relaciones con los narcos, logró ser reelegido en la presidencia, en unas elecciones altamente cuestionadas por la imposición del estado de excepción y la militarización del país previo a las comicios.
A un año y medio de las elecciones en Colombia, resulta muy preocupante tanto el intento de homicidio contra Miguel Uribe como la inmediata multiplicación de las amenazas contra varias personalidades de la derecha y la izquierda. De ser cierta la versión de Petro, estaríamos ante un proyecto que buscaría el hundimiento del país en la violencia y que el próximo presidente de Colombia, fuere cual fuere, se pliegue al narcotráfico.
Muchos ya han caído en la provocación, y no solo en las altas esferas políticas, sino también entre ciudadanos de a pie. En la clínica Santa Fe, donde está internado Uribe Turbay, la periodista Gelitza Jiménez y su camarógrafo, ambos reporteros de RTVC Noticias, fueron agredidos por simpatizantes del Centro Democrático mientras cumplían su labor informativa y cubrían la evolución del estado de salud del precandidato. Estos mismos ataques se repitieron en diversas ciudades del país durante las llamadas ‘marchas del silencio’, el pasado domingo 15 de junio.
Las marchas convocadas por una coalición, que incluyó al presidente del Senado Efraín Cepeda, y a parlamentarios del Centro Democrático, buscaban apoyar a Miguel Uribe y que cesara la polarización, pero no cumplieron con este último objetivo: “Al llegar a la Plaza Bolívar los asistentes a la marcha gritaban consignas contra el Gobierno de Gustavo Petro”, evidenciando que las marchas no solo protestaban contra el intento de homicidio de Miguel Uribe, sino que tenía como intención antagonizar con las personas del Gobierno y la Consulta Popular. Lo que aprovechó María Fernanda Cabal, quien escribió: «Cientos de miles de compatriotas en la Plaza de Bolívar. Esto nos da la esperanza de qué si puede. Petro será cosa del pasado».
Otros que han cedido a la tentación de usar el atentado para desestabilizar al Gobierno son los exmilitares, quienes convocaron marchas el pasado 12 de junio. Germán Rodríguez, mayor retirado de la Infantería de Marina, afirmó que su motivación es la de:
Exigirle a los generales que haya ruido de sables. Aclaro que no es para un golpe de Estado, es para exigirles que los colombianos los queremos oír, para presionar al gobierno Petro y que impida que el país se le entregue a la subversión.
Otras acciones desestabilizadoras han sido lideradas por el presidente del Senado y jefe del Partido Conservador, quien ha señalado que: “seré el jefe de la banda para hundir las reformas que no le convienen al país”, y no solo ha llamado abiertamente a desconocer la autoridad presidencial, promoviendo una alianza de líderes de nueve partidos de derecha, luego del ataque a Miguel Uribe, sino que pidió una reunión con la cúpula de las Fuerzas Militares y la Policía Nacional sin la presencia del presidente Petro.
Así las cosas, el atentado contra Miguel Uribe se ha convertido en una herramienta electoral y de agitación por parte de la extrema derecha que prepara el terreno para la confrontación. Usar la violencia como excusa para promover una narrativa de odio y, de paso, deslegitimar al primer gobierno popular de nuestra historia reciente, no solo es irresponsable sino peligroso. Si como sociedad no somos capaces de diferenciar entre justicia y propaganda podríamos entrar a una nueva fase de violencia de la que solo saldrán beneficiados quienes la instigan.
En reconocimiento al compromiso del equipo de El Turbión con la integridad y la excelencia en el periodismo, el medio ha obtenido la Certificación de la Iniciativa de Periodismo Confiable, promovida por Reporteros sin Fronteras con la norma internacional CEN CWA 17493:2019.
La expansión de las colonias menonitas en la Amazonía peruana ha desencadenado graves conflictos territoriales con las comunidades indígenas, cuyas formas de vida dependen del bosque tropical húmedo y su biodiversidad. Estas comunidades han habitado por miles de años estos territorios, desarrollando una relación con la naturaleza que garantiza tanto su subsistencia como su identidad cultural. Pero, la tala masiva y la conversión de bosques en tierras agrícolas por parte de los menonitas han generado un profundo impacto ambiental y social, vulnerando los derechos de los pueblos nativos, y poniendo en riesgo un ecosistema vital para amortiguar el cambio y la crisis climática.
In Bogotá, thousands of women have had to postpone their personal, academic, and professional projects indefinitely in order to take on—by social mandate—unpaid care work in the home, community, and society. This is nothing new, of course. Entire generations of women have dedicated their lives to care work without economic or social recognition.
Desde el 25 de abril del presente año, se encuentran en prisión injustamente dos dirigentes indígenas del año 2023, pertenecientes a la Organización Indígena ancestral denominada “Los 48 Cantones de Totonicapán” en Guatemala: Luis Pacheco, ex Presidente de los 48 Cantones y quien además funge como Vice Ministro de Energía y Minas; y , Héctor Chaclán, ex tesorero de la misma organización.
Estos hechos son parte de un entramado golpista que impulsa la Alianza Criminal que tiene cooptado el Sistema de Justicia en Guatemala y que busca defenestrar al presidente progresista Bernardo Arévalo.
Desde el 2017 se denomina como Pacto de Corruptos a una alianza criminal configurada para modificar el Código Penal y eliminar prisión para más de 400 delitos. Con esto, una de las oligarquías más rancia del Continente, militares genocidas del Conflicto Armado Interno, crimen organizado y funcionarios corruptos buscaban inmunidad e impunidad. A partir de ahí, este “Pacto de Corruptos” ha cooptado el poder del Estado para sus fines.
Vale recordar que, en las últimas elecciones presidenciales en el año 2023, la población dio una sorpresa al elegir al partido socialdemócrata: «Semilla» y al presidente Arévalo. Contra todo pronóstico, la ciudadanía no optó por las opciones de la derecha ni el continuismo de la corrupción.
Frente a esto, la Alianza Criminal de “El Pacto de Corruptos” inició un proceso golpista para evitar que se asumiera la nueva presidencia. Esto inició con el secuestro de los votos por el Ministerio Público, las acusaciones de fraude electoral y otras acciones que utilizaban de forma malintencionada diferentes argucias legales.
Frente a esto, autoridades y pueblos indígenas, lideradas por Luis Pacheco, presidente entonces de los “48 Cantones de Totonicapán” impulsaron un proceso de defensa de la Democracia, que duró 106 días, desde octubre de 2023 hasta el 15 de enero de 2024; y gracias al mismo, se respetó la decisión popular. Fue la resistencia del pueblo que garantizó la nueva presidencia.
El Gobierno de Arévalo ha vivido el asedio golpista, a partir de una guerra legal y mediática desde el Pacto de Corruptos. Ahora el Ministerio Público persigue penalmente a los principales líderes indígenas que impulsaron la gesta para la defensa del voto ciudadano y evitaron que los poderes corruptos desconocieran la voluntad del pueblo. Luis Pacheco y Héctor Chaclán fueron acusados de 5 delitos, que incluyó Terrorismo, Sedición, Asociación Ilícita, Obstaculización a la Justicia y Obstaculización a la Acción Penal.
La jueza Patricia Flores, también señalada por actos de corrupción, los ligó a proceso por dos delitos: Terrorismo y Obstaculización a la Acción Penal y los envió a prisión preventiva. Con esto se sienta un terrible precedente en Guatemala: ¡manifestar y defender derechos puede ser considerado como un acto de Terrorismo!
Además de la represión y criminalización, la justicia cooptada en Guatemala mostró un absoluto racismo, al desconocer la organización histórica de los pueblos originarios en el país y sus autoridades legítimas. Estos hechos ratifican que el Pacto de Corruptos abriga el colonialismo oligarca que se vincula en la actualidad con el narcotráfico y corrupción.
Las Autoridades Indígenas de diversos pueblos han hecho un frente común y en articulación con el Presidente Arévalo han realizado un llamado, el cual fue apoyado por el movimiento social, con el fin de demandar la inmediata libertad de Luis Pacheco y Héctor Chaclán; pero además, se unen para frenar todo un ataque orquestado a través de procesos legales y políticos en un nuevo intento golpista.
En prisión, Luis Pacheco y Héctor Chaclán esperan dos meses para la próxima audiencia intermedia. Se teme que el Pacto de Corruptos pueda manipular la justicia y entrampar el proceso, como ha sucedido con otros presos políticos. Además, el Ministerio Público persigue a otro líder indígena de esta gesta histórica, a Edgar Tuy, quien ahora es Gobernador de Sololá y señala 5 casos más.
Por estos motivos, Margaret Satterthwaite, relatora de la ONU sobre independencia judicial está de visita en Guatemala hasta el 23 de mayo. Resultado del movimiento social y popular, y cientos de ONG internacionales, incluyendo Human Rights Watch, que condenan estos hechos y demandan el debido proceso, y exigen el cese de la criminalización de las autoridades indígenas en Guatemala, porque defender la democracia no es un delito.
En Bogotá, miles de mujeres han tenido que posponer indefinidamente sus proyectos personales, académicos y profesionales para asumir, por mandato social, las labores de cuidado no remuneradas del hogar, la comunidad y la sociedad. Esta realidad no es nueva, generaciones enteras de mujeres han dedicado sus vidas al trabajo de cuidado sin reconocimiento económico ni social.
Myreya Jiménez, madre y residente de la localidad La Candelaria, expresa la realidad que comparten muchas mujeres de la ciudad de Bogotá:
Todo el tiempo estamos cuidando, todos los días se vive para el cuidado. […] Todas las mujeres tenemos el estigma de que nosotras solo cuidamos, y es gratis.
Las labores del hogar se extienden desde las primeras horas del día hasta altas horas de la noche y son fundamentales para el funcionamiento de la vida cotidiana, tanto en el ámbito doméstico como en el social y económico. Pese a su importancia, este trabajo sigue siendo invisibilizado y carece de una remuneración y reconocimiento cultural en el país.
Blanca Diva, de 51 años, madre y durante años dedicada a las labores del hogar, divide su experiencia como cuidadora en dos etapas: primero el cuidado de sus hijos y ahora el de su madre. En ambas, ha visto cómo el desgaste emocional del cuidado se traduce en afectaciones a su salud.
Soy cuidadora de mi madre con discapacidad desde que tuvo tuberculosis meníngea en 2023. Sus cuidados son de tiempo completo. Salía a las 7 AM de mi casa y regresaba a las 7 PM, siempre agotada. El estrés crónico me provocó fibromialgia. Cuando no duermes, todo tu sistema inmunológico colapsa.
Así lo reafirma Ana Victoria, una mujer dedicada al cuidado desde temprana edad y habitante de la localidad de Santa Fe. «Llevo siendo cuidadora desde los 7 años. Empecé cuidando a mis hermanitos y ocupándome de la casa porque mis padres trabajaban. Luego formé un hogar y cuidé a mis hijos, y ahora, más recientemente, me he encargado del cuidado de mis nietos».
Infografía: Jalver Uyaban
Según el relato de Ana Victoria, esta experiencia marcó profundamente su infancia, ya que desde niñas muchas mujeres se ven obligadas a asumir responsabilidades propias de personas adultas, no por elección, sino porque social y culturalmente se espera que contribuyan al trabajo del hogar.
Gran parte de estas mujeres pertenecen a los estratos 1, 2 y 3, lo que agrava su vulnerabilidad. En la ciudad de Bogotá la pobreza y la desigualdad en la distribución del trabajo de cuidado refuerzan las condiciones precarias en las que sobreviven. Los datos de la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo (ENUT) de 2020-2021 son decisivos:
Infografía: Jalver Uyaban
Aliviar la carga de las mujeres cuidadoras
Manzana del cuidado «Manitas Cuidad Bolívar» – Foto: Camila Ramírez
Pese a la existencia de la Ley de Economía del Cuidado, Ley 1413 de 2010, y aunque esta normativa nacional marcó un hito al reconocer el trabajo de cuidado no remunerado y su aporte a la economía del país, las cuidadoras bogotanas consideraron que esta medida era insuficiente para atender las demandas de su día a día. Frente a esto, colectivos de mujeres en la capital han alzado la voz para exigir políticas públicas dirigidas específicamente a las mujeres que realizan labores de cuidado en la ciudad.
Tras años de presión de organizaciones feministas y colectivos de mujeres, Bogotá implementó en 2020 el Sistema Distrital de Cuidado, un modelo pionero en América Latina por reconocer el trabajo no remunerado. Su consolidación llegó con el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) 2022-2035, que lo incorporó como eje estratégico para reducir las desigualdades urbanas que recaen, históricamente, sobre las mujeres cuidadoras.
Sharon Figueroa hace parte del equipo técnico de apoyo de la Comisión Intersectorial del Sistema Distrital de Cuidado. Ella destaca una de las principales fortalezas del sistema:
La potencia del Sistema Distrital de Cuidado radica en que trabaja con un proyecto de ciudad. […] Está diseñado y enfocado en las mujeres que realizan trabajos de cuidado, pero también en las personas que lo requieren. Tiene una perspectiva de género, pero además atiende a población como niñas, niños, personas con discapacidad y personas mayores.
Reconociendo la necesidad de apoyar a las personas cuidadoras, en su mayoría mujeres, Bogotá creó lasManzanas del Cuidado. Esta estrategia se convirtió en la piedra angular del Sistema Distrital de Cuidado, un modelo innovador que busca transformar la ciudad mediante la corresponsabilidad urbana con enfoque de género.
Las Manzanas del Cuidado son espacios estratégicamente ubicados en la ciudad que ofrecen servicios gratuitos para reducir la carga del trabajo de cuidado no remunerado. En estos centros, las cuidadoras, principalmente mujeres, pueden acceder a múltiples beneficios como: culminación de educación básica y media, programas de formación, espacios para descansar y ejercitarse, además de asesoría jurídica y psicológica.
Este innovador modelo busca no solo apoyar a las cuidadoras, sino también liberar su tiempo mediante la concentración de diversos servicios en un mismo lugar. A través de sus servicios, buscan: reducir el tiempo dedicado a labores domésticas; brindar oportunidades para el desarrollo personal y profesional de las cuidadoras; facilitar el acceso a redes de apoyo comunitario; y ofrecer formación en derechos y autonomía económica. Este modelo representa un avance significativo en la corresponsabilidad social del cuidado.
Sharon explica los criterios para establecer y fortalecer las Manzanas del Cuidado, incluyendo la aplicación de un índice de priorización. Este instrumento incorpora un completo análisis sociodemográfico de los territorios que permite identificar las zonas con mayor necesidad de estos servicios.
La feminización de la pobreza es una de las principales cuestiones a reflexionar. Se evalúan factores como los índices de violencia de género, el porcentaje de mujeres dedicadas al trabajo de cuidado no remunerado y la oferta de servicios existentes en las localidades. Estos insumos surgen de un diagnóstico territorial integral, que luego devienen en un índice de priorización.
Actualmente, Bogotá cuenta con 25 Manzanas del Cuidado distribuidas en espacios públicos de la ciudad. Las Manzanas, están ubicadas en Centros de Desarrollo Comunitario (de la Secretaría de Integración Social), Casas de Participación, Casas de Juventud, Centros Felicidad (CEFE) ySuperCADE, estos espacios existentes fueron seleccionados y readaptados en diversas localidades para ofrecer servicios con enfoque de género, optimizando recursos en beneficio de las mujeres cuidadoras y sus familias.
La meta a largo plazo es expandir la red a 45 Manzanas del Cuidado, asegurando entre una y dos por localidad. Como explica Sharon Figueroa:
Nuestro objetivo es llevar el modelo de Manzanas del Cuidado y el Sistema Distrital a toda Bogotá. Para 2035, mediante una priorización territorial estratégica, alcanzaremos las 45 unidades planeadas.
Foto: Secretaría de la Mujer
El sostenimiento de las Manzanas del Cuidado se basa en acuerdos que garantizan su funcionamiento y permanencia en los barrios. Un ejemplo clave es el Convenio Interadministrativo913 de 2021, cuyo objetivo es articular servicios intersectoriales con entidades como las secretarías de Salud, Integración Social, Educación, Desarrollo Económico, Cultura, Recreación y Deporte, Ambiente, Gobierno y Planeación, entre otras. Cada una de estas instituciones aporta recursos y servicios específicos para el mantenimiento de las Manzanas del Cuidado.
La Secretaría Distrital de la Mujer actúa como institución líder y transversal, coordinando la articulación entre las entidades distritales involucradas. Además, es responsable de la contratación del personal encargado de la operación diaria de las Manzanas del Cuidado, que incluye profesionales como el equipo técnico, las coordinadoras, las duplas psicojurídicas, las formadoras y otros perfiles clave. En este proceso, se prioriza la selección de mujeres con enfoque de género y conocimiento territorial, garantizando así una atención integral a las necesidades de las cuidadoras y sus familias.
Además, las mesas locales del Sistema Distrital de Cuidado se han consolidado como un mecanismo clave para implementar en los territorios las decisiones de la Comisión Intersectorial y la Unidad Técnica de Apoyo (UTA), conformada por entidades distritales. Estos espacios de participación han facilitado tanto la identificación de las necesidades comunitarias como el abordaje de los desafíos que enfrentan las mujeres bogotanas en materia de labores de cuidado.
Sandra Ausique es la coordinadora de la Manzana del Cuidado en elCentro de Bogotá, espacio que atiende a las localidades de La Candelaria y Santa Fe. En su rol, explica cómo se realiza el proceso de articulación para llevar los servicios de cuidado a los diferentes barrios:
La UTA (Unidad Técnica de Apoyo) es la instancia principal del Sistema Distrital de Cuidado, donde las secretarías definen qué servicios ofrecerán en cada manzana. De allí surgen las mesas locales, que nos permiten junto con la comunidad, verificar que los compromisos y los servicios se estén desarrollando y que sí le estemos llegando a las mujeres cuidadoras.
Como coordinadora de la Manzana del Cuidado, Sandra Ausique resalta el papel fundamental de la Unidad Técnica de Apoyo (UTA) y las mesas locales, mecanismos que permiten evaluar los servicios existentes y crear nuevos. Un ejemplo concreto es ‘El Arte de Cuidarte’, iniciativa surgida de este proceso participativo de evaluación y creación colectiva. Explica que:
«El Arte de Cuidarte», un programa de la Secretaría de Integración Social que nació al identificar que muchas mujeres asistían a la Manzana del Cuidado acompañadas de sus hijos e hijas. Para facilitarles el acceso a los servicios, se creó este espacio donde los menores quedan al cuidado de profesionales, permitiendo que las madres participen en las actividades con tranquilidad.
Las Manzanas del Cuidado revelan el impacto transformador de las mujeres cuidadoras. A través de sus diversos servicios y programas de formación, han fortalecido significativamente su autonomía y desarrollo personal. La experiencia de estas mujeres refleja un claro empoderamiento y crecimiento, como lo expresa Blanca:
Me impresionó que la publicidad estuviera tan enfocada en las mujeres. Eso no se veía antes, ¿no? Al menos aquí en Bogotá, en Colombia… Luego empezamos a notar que eran espacios donde asistían muchas mujeres, y resultaba muy bonito encontrarse con otras ahí. Los espacios de charlas y formación son maravillosos.
Un respiro para las mujeres: autonomía y empoderamiento
Entre las actividades más valoradas por las cuidadoras se destacan las de actividad física, que abarcan desde ejercicios terapéuticos hasta yoga, sesiones de danza y laescuela de la bici. Ana Victoria, usuaria de la Manzana del Cuidado del Centro, lo narra con entusiasmo:
Yo no sabía montar bicicleta, tengo 65 años y eso para mí era impensable, el día que aprendí, lloré de alegría. […] Han sido cosas muy satisfactorias para mí, porque he despertado más mi motivación y también me he liberado de muchas cargas, ahora realmente estoy haciendo lo que me encanta.
Escuela de la Bici – Foto: Camila Ramírez
El acceso a los diferentes servicios ha permitido que las mujeres comprendan la importancia de su propio cuidado y de continuar con sus estudios, aspiraciones y sueños. Sandra Ausique, destaca, el impacto positivo que tiene para las mujeres culminar la educación secundaria. Sobre esto, señala:
Recibir el título de bachiller es algo muy significativo para ellas, las empodera y les permite soñar nuevamente. Ha sido una experiencia muy gratificante […] Muchas mujeres llegan con historias de vida difíciles, pero la oportunidad de terminar el bachillerato les brinda felicidad y una nueva perspectiva para su futuro.
Ana Victoria, a pesar de su edad, se ha motivado a explorar nuevas actividades. Asiste los sábados al Colegio de La Concordia, equipamiento complementario de la Manzana del Cuidado del Centro, donde participa en el servicio de educación flexible. Sobre su motivación para culminar sus estudios, comparte:
Desde hace dos años estoy cumpliendo mi sueño de terminar el bachillerato. La Manzana del Cuidado me dio esta oportunidad. Ahora estoy en décimo grado y ha sido una experiencia maravillosa. He aprendido muchas cosas, pero la más importante: debo quererme a mí misma. Primero yo, segundo yo, yo como prioridad.
Al igual que Ana Victoria, Carmen Rodríguez, de 69 años, es participante del programa de educación flexible en la Manzana del CuidadoManitas en Ciudad Bolívar. Durante años, dos factores interrumpieron su formación académica y laboral: su discapacidad múltiple y las responsabilidades de cuidado familiar. Ella narra su experiencia:
Abandoné mis estudios por mi discapacidad y por dedicarme al cuidado de mis hijos y nietos. Ahora, he vuelto a estudiar. Yo asisto a educación flexible, estoy validando bachillerato. Incluso me animé a tomar cursos de sistemas, trapillo y tejido. Asisto siempre que puedo, porque esto se ha convertido en mi motor de vida.
Carmen asiste acompañada de su hija, quien se ha convertido en un apoyo fundamental. «Cuando estoy con mi hija las actividades no se me hacen tan difíciles, pero sin ella me siento desanimada”. Además, Carmen explicó que: “es complicado tener que explicarle a los demás sobre mi discapacidad».
Infografía: Jalver Uyaban
Para Myreya Jiménez, usuaria de la Manzana del Cuidado del Centro, los libros se han convertido en una herramienta clave para su crecimiento personal. A través de la lectura, no solo ha redescubierto su valor como mujer, sino que también ha fortalecido su autonomía. Así relata su transformación:
Yo agradezco mucho a la sala de lectura, los libros llegaron para fortalecer mi autoestima, reforzar ese poder mío, esas cualidades mías que las tenía, pero ni siquiera me las había visto, yo misma. Se me ha quitado ese miedo de hacer cosas por mi autonomía.
Las Manzanas del Cuidado han transformado gradualmente la vida de las mujeres cuidadoras, ofreciéndoles no solo oportunidades formativas, sino un espacio donde se sienten reconocidas y valoradas. Ingrid Carvajal, coordinadora de la Manzana del Cuidado Manitas, explica:
La participación femenina aumenta constantemente. Las mujeres se empoderan al encontrar aquí diversas actividades formativas, información sobre sus derechos, y lo más valioso, un espacio para el desahogo y el respiro.
Fortalecer el reconocimiento y las redes de apoyo
Charla «El valor del cuidado» – Foto: Camíla Ramírez
La sobrecarga física, emocional y la invisibilidad social afectan profundamente a las mujeres cuidadoras, manifestándose en un alto índice de enfermedades tanto físicas como psicológicas. Angie Sánchez, psicóloga del equipo de duplas psicojurídicas de la Manzana del Cuidado Manitas en Ciudad Bolívar, explica esta problemática:
Ellas hablan de esa sobrecarga, por las horas que implican los cuidados, nos damos cuenta que eso trae consecuencias a nivel físico, que hay enfermedades psicosomáticas, una gran cantidad de mujeres presentan fibromialgia, artritis, estrés crónico, síndrome del cuidador quemado, que están íntimamente relacionados con su estado emocional.
Esta problemática de salud está estrechamente vinculada, por un lado, con la histórica invisibilización del trabajo de cuidado y, por otro, la falta de espacios dedicados a las mujeres cuidadoras. Angie Sánchez, desde su experiencia en consulta, ha identificado múltiples necesidades no atendidas:
Una de las necesidades más grandes es la necesidad de espacios de escucha, porque la mayoría de personas cuidadoras están en el rol de cuidar todo el tiempo y de alguna manera se desdibuja como el espacio de desahogo. También necesidades de atención en salud, necesidades de tiempos de descanso y respiro, necesidades para tener también espacios de formación.
Blanca, usuaria de la Manzana del Cuidado enJuan Rey, recuerda cómo durante los años que dedicó al cuidado de sus hijos experimentó pérdida de sueño y un agotamiento constante. Hoy comprende que este desgaste estaba ligado a situaciones de violencia física y psicológica.
Por tantos inconvenientes emocionales en la convivencia con el papá de mis hijos, yo no dormía lo suficiente y hasta desarrollé gastritis crónica. Ahora me doy cuenta de que todo era producto de esa emocionalidad tan terrible que cargaba, tanto resentimiento acumulado, […] cuando recibes golpes, cuando te ves humillada y sientes tu dignidad pisoteada.
La mayoría de las mujeres llegan a las consultas de las duplas psicojurídicas por diversas problemáticas: desde la exigibilidad de derechos ante las EPS para sus familiares a cargo, hasta la búsqueda de ayuda para interponer denuncias por temas como alimentos, violencia física y psicológica. Sin embargo, la principal demanda entre las mujeres cuidadoras es la posibilidad de ser escuchadas. Angie Sánchez destaca la importancia de estos espacios de escucha.
Es muy transformador el ejercicio de desahogo y de escucha, porque que ellas sienten que es un espacio seguro que no estamos cuestionando lo que ellas están contando, su relato es importante, que es un espacio de confianza, pero sobre todo que nosotras también podemos hacer parte de esa red de apoyo que ellas requieren.
El ejercicio de escucha le salvó la vida a Blanca y la motivó a buscar soluciones para los problemas de salud tanto de ella como de su madre. Ella asegura que, en las consultas psicojurídicas y los foros para mujeres cuidadoras, encontró empatía, escucha activa y la motivación que necesitaba.
Al ver a mi mamá en la cama cada día, pensé: ‘Esto mismo vivirán mis hijos por mi fibromialgia’. Esos cuestionamientos me llevaron a querer liberarlos de mi enfermedad. En una cita con la dupla, cuando confesé: ‘Me quiero morir’, ella me preguntó: ‘¿En verdad quiere morir, o solo no le halla sentido a su vida?’. Esa pregunta me hizo reflexionar. Al terminar, entendí: Sí quiero vivir, pero debo encontrarle sentido a mi vida, y trabajaré en eso.
Para Blanca y otras mujeres, las consultas con las duplas psicojurídicas les han permitido adquirir herramientas tanto jurídicas como psicológicas. En el caso de Blanca, ella asegura que, durante años, intentó buscar apoyo en la EPS y otras entidades del Estado, pero resultaba imposible acceder a ciertos servicios, y las herramientas ofrecidas eran limitadas. Además, agregó:
Aquí encontré una atención pensada para nosotras, para las mujeres. Cuando asisto a una charla o una consulta, encuentro empatía, todo lo contrario que en la EPS, donde me encuentro con una funcionaria que me ve como una estadística más, un número más.
Estas redes de apoyo no solo han brindado herramientas jurídicas y psicológicas, sino que también han impulsado a mujeres como Yesenia Martínez a asumir roles activos en su propia comunidad. Gracias al acompañamiento de las Manzanas del Cuidado, algunas participantes han dado un paso más allá, convertirse en funcionarias del programa. Yesenia, de 31 años, lo demuestra al relatar:
Fui cuidadora de mi hijo desde los 16 años, fui mamá joven, pero antes de eso nosotros somos once hermanos y yo como mujer debía ayudar en casa. […] antes de llegar al espacio de la Manzana del Cuidado yo creía que mi destino, era trabajar, cuidar, salir adelante con mi hijo y ya.
El programa no sólo le proporcionó apoyo psicosocial y capacitación digital, sino que le ofreció un empleo, permitiéndole romper con el ciclo de cuidados no remunerados desde sus 16 años. Hoy, Yesenia transforma su experiencia personal en acompañamiento para otras mujeres, guiándolas desde su propio testimonio.
Llegué a La Manzana, terminé mi bachillerato y por primera vez me sentí escuchada y valorada. Aprendí herramientas ofimáticas -que no conocía porque en mi colegio no había computadores- y aunque lloraba cada día durante mi tecnólogo en mercadeo por mi falta de conocimiento, lo logré. Cuando me seleccionaron para trabajar aquí ni lo podía creer […] y hoy, mientras termino mi carrera profesional, uso mi historia para mostrarles a otras mujeres que sí se puede. Que es el inicio de un camino donde se pueden lograr muchas cosas.
El testimonio de Yesenia permite entrever que la descentralización impulsa un modelo de ciudad más equitativo, donde los servicios ofrecidos por las Manzanas del Cuidado dejan de concentrarse en zonas específicas para extenderse a distintas localidades. Así, se promueve la equidad territorial y se garantiza que todas las cuidadoras, independientemente de su ubicación, accedan a oportunidades de desarrollo.
Impactos alcanzados y desafíos pendientes
Manzana del cuidado Centro – Foto: Camíla Ramírez
Bogotá se ha posicionado como referente en políticas de cuidado, con un Sistema Distrital pionero en América Latina por su enfoque de género. El éxito de este modelo ha traspasado fronteras: a nivel nacional, ciudades comoCúcuta (Norte de Santander) ya exploran su implementación; mientras que, a escala regional, países comoBrasil han visitado las Manzanas del Cuidado para replicar este esquema adaptándolo a sus realidades locales.
Si bien el Sistema Distrital de Cuidado y las Manzanas del Cuidado representan modelos pioneros, su implementación enfrenta algunos obstáculos. Las principales limitaciones señaladas tanto por funcionarias como por beneficiarias, son de carácter operativo y cultural, con cuatro puntos: la expansión a contextos rurales, la medición del impacto real en la redistribución del cuidado, la viabilidad financiera del sistema y la independencia económica de las cuidadoras.
Para abordar el desafío de escalabilidad en zonas rurales, se ha implementado la estrategia de los Buses del Cuidado, cuyo objetivo es llegar a las áreas rurales más alejadas de Bogotá. Nataly Sánchez, Coordinadora de la Manzana del Cuidado Juan Rey, explica: «Son una versión móvil de las Manzanas del Cuidado, buses equipados para llevar servicios de formación y acompañamiento a mujeres y sus familias».
Sin embargo, Nataly advierte que, aunque la infraestructura móvil resuelve el acceso físico, persisten interrogantes más complejos:
La zona rural tiene particularidades por sus dinámicas comunitarias. Es crucial reconocer estas diferencias, son mujeres campesinas, debemos dialogar con ellas, preguntar, ¿cómo conciben el cuidado? ¿Qué significado tiene para ellas? […] Cada comunidad entiende el cuidado de manera distinta.
El núcleo del desafío en la redistribución del cuidado, tanto en el ámbito doméstico como en el espacio público gira en torno a evaluar qué tanto ha evolucionado la distribución y las dinámicas de trabajo invisibilizado: desde la preparación diaria de alimentos y el mantenimiento de vestuario, hasta la limpieza del hogar, el cuidado constante de menores de edad, la atención a personas mayores y el apoyo especializado a personas con discapacidad.
Entre las funcionarias del Sistema Distrital de Cuidado persiste una pregunta fundamental, tal como lo expresa Diana Munar, formadora de las Manzanas del Cuidado: «¿Hemos alcanzado realmente una distribución justa y equitativa de estas cargas de cuidado, tanto en los hogares como en la sociedad?». Además, Diana complementa:
El reto actual es lograr que las mujeres cuidadoras redistribuyan efectivamente el cuidado. Hemos identificado que, para asistir a nuestros espacios, muchas madrugan y después de completar todos los oficios domésticos si vienen al espacio. El verdadero desafío es que logren soltar esas cargas, aunque reconocemos la dificultad, pues esto está profundamente arraigado en nuestra cultura.
Para lograr los cambios culturales y sociales necesarios han implementado estrategias pedagógicas como «A Cuidar se Aprende» y la Escuela Hombres al Cuidado. Mientras los hombres sigan asociando el cuidado únicamente con lo femenino, no será posible avanzar en la redistribución equitativa de tareas ni en el reconocimiento del trabajo de cuidado no remunerado. Estas iniciativas, pioneras en Bogotá, buscan transformar radicalmente la concepción tradicional del cuidado. Nataly enfatiza con convicción:
La idea es que ellas puedan soltarse y descargarse de las actividades domésticas. Pueden venir aquí a nuestras actividades, pero si al regresar a casa todo sigue igual, no estamos logrando un cambio real. Necesitamos que ellas aprendan a delegar y que los hombres se involucren más en las labores del hogar, que desarrollen una mayor comprensión de estas responsabilidades.
La sostenibilidad a largo plazo del Sistema Distrital de Cuidado enfrenta dos desafíos fundamentales: primero, mantener la voluntad política que garantice su continuidad; y segundo, reducir las barreras económicas que afectan a las mujeres cuidadoras. Sharon expresa esta preocupación:
Buscamos que el Sistema de Cuidado no se vaya debilitando. […] Esto empezó con la administración pasada, se posicionó, se potenció, llegó esta nueva administración, se sigue sosteniendo, sin embargo, necesitamos trabajar mucho en esa voluntad de continuar, porque las problemáticas de las mujeres cuidadoras siguen presentes, se debe reducir la barrera económica asociada a los trabajos de cuidado.
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Cada 1° de mayo, Bogotá se convierte en el epicentro de una lucha que ha resistido el paso del tiempo. No se trata solo de una conmemoración, sino de una jornada de reivindicación, de resistencia y de un grito colectivo que exige cambios urgentes en las condiciones laborales del país. Este año, la convocatoria fue más que una protesta: fue una declaración de principios. Miles de personas salieron a marchar con un mensaje claro: la reforma laboral es un imperativo, no un mero debate legislativo.
Las calles reflejaron el rostro de un país que se niega a aceptar la precarización del trabajo como norma. Madres que sobreviven jornadas agotadoras sin tiempo para ver a sus hijos, jóvenes que jamás han conocido lo que significa tener estabilidad laboral, trabajadores que han construido la nación desde la informalidad sin recibir el reconocimiento que merecen. La exigencia es simple pero vital: garantías laborales justas y dignas, porque las vidas de los y las trabajadoras merecen respeto y bienestar.
Una reforma postergada y una nueva esperanza
Tenemos todo por ganar – Foto: Andrea Umaña
El camino de la reforma laboral ha estado lleno de obstáculos y contradicciones. En octubre de 2024, la Cámara de Representantes aprobó un proyecto con 81 artículos que prometían transformar las condiciones laborales del país. Sin embargo, en marzo de 2025, el Senado decidió rechazar la iniciativa, frustrando las esperanzas de miles de trabajadores y dejando en evidencia las pugnas políticas que han obstaculizado cualquier avance en esta materia.
Este golpe fue recibido con indignación, pero también con determinación. La movilización del 1° de mayo fue un recordatorio de que la lucha no se detiene, y ante el fracaso legislativo, la consulta popular se convirtió en la alternativa. Impulsada por el presidente Gustavo Petro, este mecanismo constitucional busca darle a la ciudadanía la posibilidad de decidir sobre la reforma, permitiendo que sean las voces del pueblo las que definan el futuro laboral del país.
Empresarios versus trabajadores: una disputa histórica
Teatro por la diginidad obrera – Foto: Andrés Gómez
La tensión entre trabajadores y empresarios no es nueva. Colombia ha sido un país marcado por la lucha constante entre la fuerza laboral y el poder económico. Mientras los empresarios defienden la flexibilidad laboral como un pilar del desarrollo económico, quienes trabajan a diario enfrentan condiciones de explotación, horarios abusivos, salarios insuficientes y la incertidumbre de contratos frágiles.
El exministro de Minas y Energía, Omar Andrés Camacho Morales, lo expresó sin titubeos:
(…) estamos luchando por una reforma laboral que el Congreso ni siquiera quiso discutir, y por eso hemos tenido que acudir a un mecanismo constitucional democrático, que es la consulta popular. Así que hoy nos movilizamos el pueblo trabajador para recuperar los derechos que nos quitó el neoliberalismo en los últimos 20, 25 años, y parte de la reforma laboral es eso, recuperar derechos que nos habían quitado.
Esas palabras reflejan la frustración acumulada por años de políticas que han despojado a los trabajadores de beneficios esenciales. La batalla por una reforma laboral no es solo un tema económico, sino también un acto de justicia y reparación.
Una reforma con enfoque étnico y de género
Luz Marina Becerra – Foto: Andrés Gómez
El respaldo a la consulta popular quedó evidenciado en la diversidad de colectivos que participaron en la movilización: comunidades indígenas, sindicatos, colectivos feministas, jóvenes y comunidades afrodescendientes. Todos con una consigna clara: En la consulta popular, a todo: SÍ.
En un país con profundas desigualdades, la lucha laboral debe ir más allá de lo general y reconocer las realidades particulares de los grupos históricamente marginados. Luz Marina Becerra, representante legal de la Coordinación de Mujeres Afrocolombianas Desplazadas en Resistencia (Comadre), subrayó la importancia de una reforma que garantice derechos específicos a las comunidades étnicas.
Necesitamos inclusión laboral, (…) y con la inclusión que se generen las garantías laborales, que se reconozcan las horas extra, que se reconozcan salarios dignos para nuestra población.
Las mujeres afrocolombianas, como tantas otras trabajadoras en el país, enfrentan no solo la precarización laboral, sino también el racismo estructural y el machismo que limita sus oportunidades. La reforma no puede ser solo un cambio técnico; debe ser una herramienta de equidad que reconozca el derecho a una vida laboral digna para todas las personas, sin distinciones de género ni etnia.
Más que una reforma: el derecho a la dignidad
Marchas del 1 de mayo por la dignidad de los y las trabajadoras – Foto: Andrés Gómez
La lucha por la reforma laboral no es solo un debate normativo. Es una batalla por la dignidad, por el derecho a una vida estable, por la posibilidad de trabajar sin temor a la explotación. En un país donde el empleo informal según el DANE es del 58.6% y la precariedad son moneda corriente, avanzar hacia condiciones laborales humanas es una necesidad que no puede seguir postergándose.
La consulta popular representa una oportunidad histórica para que la ciudadanía colombiana tome las riendas de su destino laboral. No es una cuestión de partidos o de ideologías, sino de justicia social. El pueblo ha hablado en las calles. Ahora, la verdadera pregunta es si el sistema político escuchará o si seguirá ignorando los reclamos de quienes sostienen el país con su esfuerzo diario.