Hay que decirlo, la entrevista con Basil Farraj y Hashem Abushama nos dejó consternadas, y tal vez rabiosas, como dijo el poeta Benedetti. Farraj enseña en la Universidad de Birzeit, en Cisjordania, y estudia el encarcelamiento y las relaciones del Estado israelí con América Latina. Abushama es escritor y profesor de geografía humana en la Universidad de Oxford, e investiga el anticolonialismo, el marxismo y las formas de la solidaridad global. Los dos llegaron a la conversación después de una semana de espacios de discusión en Colombia durante el mes de septiembre, y hablaron desde su experiencia y desde lo que muchas comunidades han pensado y sistematizado durante décadas.
La sentencia en primera instancia contra el dirigente sindical y político brasilero José María de Almeida (Zé Maria), que está siendo apelada en este momento, marca un grave precedente sobre la libertad de expresión y la criminalización de la solidaridad con Palestina. En Colombia, el triunfo de Abelardo de la Espriella y su anuncio de restablecer relaciones con Israel aceleran la consolidación institucional de la definición IHRA que equipara las críticas a Israel con anti-semitismo.
En octubre 7 de 2025, las calles de Colombia se vistieron con la bandera de Palestina, en una jornada de movilizaciones en contra del Genocidio que ha perpetrado Israel desde hace 77 años y que se recrudeció en 2023, cuando Israel inició una supuesta ofensiva decisiva en la Franja de Gaza para aniquilar a los militantes de Hamás, pero que ha arrasado con la población palestina, desterrándola y vulnerándola ante los ojos de todo el mundo.
En Bogotá, desde la mañana se desarrollaron concentraciones en diversos puntos de la ciudad. Uno de éstos fue la embajada de los Estados Unidos, donde por más de 2 horas, una a una fueron llegando personas con banderas, pancartas y mensajes de respaldo a la comunidad Palestina. El objetivo: llegar a la Plaza de Bolívar alzando la voz en solidaridad con las víctimas del pueblo palestino y rechazar el genocidio en Gaza.
No es una guerra: es un genocidio
Foto: Andrea Umaña
Diversos sectores sociales hicieron presencia en las calles. María Flórez, docente y madre de familia, mientras caminaba junto a su hijo le comentaba a este medio:
Me movilizo por las madres de Palestina y las madres del mundo, hoy le enseñamos a nuestros hijos a ver la verdad de lo sucedido en Palestina, (…) para que vayan entendiendo, vayan comprendiendo que los actos de Israel contra el pueblo palestino son una barbarie, que hay que exigir y hay que apoyar así estemos en otro rincón del mundo.
José Cruz, del Frente de Acción por Palestina explica la responsabilidad directa del sionismo israelí y el imperialismo estadounidense con Benjamín Netanyahu y Donald Trump como figuras que deberían ser juzgadas por crímenes de lesa humanidad.
A nivel nacional e internacional estamos indignados por el genocidio que se ha venido cometiendo contra los y las palestinas, lo que está pasando en la Franja de Gaza, por parte del sionismo israelí y el imperialismo estadounidense (…)debemos exigir la captura y la condena de Benjamín Netanyahu y Donald Trump, son los genocidas.
Las más de 70 mil personas asesinadas y la hambruna causante de otras tantas muertes, refuerzan la gravedad de la situación, en la que la población palestina no tiene medios para defenderse ni acceso a alimentos, lo que agrava la crisis humanitaria. Ante este panorama, José hace un llamado:
Hay que defender la vida de Palestina, aquí en Colombia y en cualquier parte del mundo (…)invito a toda Colombia a que hagamos un acto de contrición y pensemos que la gran mayoría tenemos hijos, ¿nos gustaría que nuestros niños padecieran las cosas que está pasando la niñez palestina, que los están asesinando con balas y con hambre?
Una de las personas que atendió el llamado urgente a la movilización de una conciencia global que manifieste un compromiso como humanidad, es María, quien también convoca:
Todos debemos estar en movilización, todos tenemos que demostrar que realmente somos un pueblo del mundo. (…) debemos mostrar que son pocos los que tienen el poder, y por eso hay que salir a las movilizaciones, solo con nuestra fuerza, nuestro apoyo y nuestra solidaridad saca adelante al pueblo de Palestina.
Actos contra la humanidad
Solidaridad colombiana con Palestina – Video: Omar Vera
La ex ministra de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Susana Muhamad, de ascendencia palestina, también estuvo en las calles denunciando la situación en la franja de Gaza. Para ella, en la actualidad se evidencia un desconocimiento absoluto del derecho internacional, así como la ausencia de institucionalidad mundial que ponga fin al genocidio.
Lo que está pasando es que una potencia respalda a un Estado genocida para hacer limpieza étnica de un pueblo, y lo hace con total impunidad. (…) Dos años viendo en vivo y en directo cómo hacen limpieza étnica al pueblo palestino y nadie hace nada, lo que muestra es que entonces cualquier pueblo del mundo puede estar sometido a lo mismo si no es una potencia militar (…) esto no es solamente inaceptable, sino que es contra la humanidad entera.
Ante sus declaraciones, es importante recordar que el 7 de octubre se cumplieron dos años del ataque de Hamas ante el intento de exterminio del pueblo palestino, por lo que Susana Muhamad llama a que la situación sea analizada y comprendida en toda su complejidad:
Producto de 80 años de ocupación y de 18 años de apartheid al pueblo de Gaza. (…) aquí no pueden venir a limpiar todo lo que han cometido, los crímenes de guerra que ha cometido el Estado de Israel con la reacción, que también es una reacción absolutamente violenta, de la población civil.
Una batalla global
Foto: Omar VeraFoto: Omar Vera
Al caer la tarde, algunas de las principales vías de Bogotá se conjugaban con la bandera ondeante de Palestina, y las calles fueron tomándose con las arengas de: “no es una guerra, es un genocidio” y “los niños en Gaza no son una amenaza” hasta llegar a la Plaza de Bolívar, donde se llevó a cabo una velatón de respaldo y apoyo.
Allí se encontraba Raouf Almalki, embajador de Palestina en Colombia, quien afirma que la solidaridad internacional no es un gesto secundario, sino una parte esencial de la lucha palestina. Para él, sin apoyo externo, esa lucha por el ejercicio de derechos fundamentales queda aislada y debilitada.
Palestina se está enfrentando no solo a un enemigo que es el sionismo, sino que también a unos enemigos globales. O sea, nuestra batalla es una batalla global. Así como están unidos los opresores, también los pueblos oprimidos, los pueblos que luchan por su libertad, por la justicia, por la paz, también tienen que estar unidos.
Palestina no puede avanzar sin una red de apoyo internacional que condene con acciones el genocidio en Gaza. Necesita expresiones de empatía, movilizaciones, presión política, boicots, difusión de información, entre otros. Sobre esto, Raouf Almalki es enfático:
Esta solidaridad se está trasladando en acciones, en presión a sus gobiernos para que esos gobiernos se muevan y empiecen a tomar medidas concretas en contra del Estado Genocida de Israel, para que cesa el genocidio y para que cesa la ocupación y la apartheid. Así como cayó la apartheid en Sudáfrica, también se tiene que caer en Palestina, gracias a la sociedad internacional, al boicot al Estado criminal de Israel y a las sanciones.
Las movilizaciones en el país, fueron la evidencia de cómo el pueblo colombiano no es indolente de la crisis humanitaria que se está viviendo en Palestina, y hoy celebra el cese al fuego pactado el 9 de octubre entre Israel y Hamas, aún cuando la voluntad de paz manifiesta por los sionistas es débil.
Tras el cese al fuego, la banda financiada por Israel perteneciente a la familia Doghmush, secuestró y asesinó al periodista Saleh Aljafarawi, quien había recibido amenazas del gobierno de Netanyahu y atentados del ejército israelí. El periodista cubría cómo la banda atacaba a desplazados palestinos que retornaban al barrio Al Sabra.
No está de más preguntarnos en qué panorama el genocida negocia con sus víctimas un alto al fuego, y hasta qué punto esto configura un interés genuino de paz. Según Muhammad Shehada, investigador del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, «Israel ahora busca provocar una guerra civil entre palestinos, a través de bandas criminales, algunas afiliadas a Daesh».
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A principios de este año, en una inesperada divergencia de la retórica de política exterior predominante durante mucho tiempo en presidentes de ambos partidos, Donald Trump pronunció un discurso en Riad criticando a los intervencionistas, a los neoconservadores y el hábito de Estados Unidos de bombardear países de Oriente Medio: «Al final, los llamados ‘constructores de naciones’ destrozaron muchas más naciones de las que construyeron», dijo, «y los intervencionistas estaban interviniendo en sociedades complejas que ni siquiera ellos mismos entendían».
On May 20, 2025, the United Kingdom announced it would suspend its Free Trade Agreement with Israel and negotiate a new one. The next day, the President of Colombia praised the British people, writing: “I congratulate the UK for its dignified decision against genocide. Now Colombia invites all of Latin America to denounce free trade agreements with Israel. One does not trade with genocidal states.” However, Colombia has not completely ended its commercial relations with Israel, despite President Petro’s statements a year ago announcing the severance of relations with the Zionist government led by the genocidal Benjamin Netanyahu, and a halt to all thermal coal exports to Israel due to the Palestinian genocide.
El 20 de mayo de 2025, el Reino Unido anunció que suspendería el Tratado de Libre Comercio con Israel y que negociarán uno nuevo. Al día siguiente, el presidente de Colombia aplaudió al pueblo inglés al escribir: “Felicito al Reino Unido por su decisión digna en contra del genocidio. Ahora Colombia invita a toda Latinoamérica a denunciar los tratados de libre comercio con Israel. No se comercia con estados genocidas”. Sin embargo, Colombia no ha detenido por completo las relaciones comerciales con Israel, a pesar de las declaraciones del presidente Petro de hace un año, en las que anunciaba cortar relaciones con el gobierno sionista presidido por el genocida, Benjamín Netanyahu, y cesar toda exportación de carbón térmico a Israel por el genocidio palestino.
La prohibición de exportación de carbón térmico a Israel en respuesta al genocidio que perpetra en Gaza, resalta la necesidad de una legislación que no permita negociar con países que cometen este crimen y la urgencia de una transición energética justa en Colombia que nos haga menos dependientes del carbón sin empobrecer aún más a las regiones.
Temprana fue la reacción. En la revista Portafolio, el 21 de agosto de 2024, todos los representantes del gremiales entrevistados fueron enfáticos en desaprobar la decisión e hicieron un llamado al unísono de pensar en las regiones.
Por una parte, Juan Camilo Nariño, presidente de la Asociación Colombiana de Minería (ACM) sostuvo que la moral no tienen cabida en los negocios:
El argumento de moral pública no puede ser utilizado para justificar decisiones desproporcionadas e inadecuadas que afectan gravemente la economía del país y el bienestar de las regiones.
Por su parte, Carlos Cante, presidente de Fenalcarbón, argumento a favor de las regalías :
Este tipo de medidas no son parte de la solución y, por el contrario, sí causan un menoscabo al bienestar de la nación colombiana en una reducción del pago de renta y, por supuesto, del pago de regalías.
Y, Pablo Felipe Robledo, exsuperintendente de Industria y Comercio y exviceministro de Justicia, propone que es demandable el decreto:
El decreto expedido por el gobierno de Gustavo Petro que prohíbe exportaciones de carbón a Israel es demandable en nulidad ante el Consejo de Estado por violar las normas constitucionales y legales de protección de la libre competencia económica.
La Asociación Colombiana de Minería, en respuesta a un Derecho de Petición solicitado por El Turbión, resaltó que la medida incumple acuerdos bilaterales entre ambos países y advirtió sobre la pérdida de regalías que esto implicaría para el país.
Juan Camilo Nariño, presidente de la ACM, mencionó que en 2023 Colombia exportó 3 millones de toneladas de carbón térmico a Israel, por un valor aproximado de 447 millones de dólares y expresó su preocupación:
En un contexto económico complejo, con bajos niveles de recaudo y grandes necesidades de inversión social, es fundamental evaluar con responsabilidad la viabilidad de este tipo de medidas. Se deben considerar factores como las implicaciones en el comercio exterior, el cumplimiento de compromisos internacionales y, sobre todo, el impacto en el bienestar y desarrollo del país.
Si bien Israel representa un mercado clave para el carbón colombiano, generando alrededor de 650 mil millones de pesos anuales en impuestos, regalías y otras contribuciones, de los cuales más de 100 mil millones estarían destinados a La Guajira y el Cesar. Es necesario considerar que Israel está perpetrando un genocidio contra el pueblo palestino desde hace décadas y ha llegado a su punto más letal en el último año, al ser responsable de la muerte de más de 40 mil personas en la franja de Gaza, entre ellas más de 17 mil niños y niñas. Además, el país liderado por un régimen sionista, ha escalado el conflicto a Cisjordania y ha bombardeado objetivos en Irán y Siria, y le ha ordenado, desde principios de octubre, a los habitantes de 25 pueblos del sur del Líbano evacuar, mientras bombardea su capital: Beirut.
Es lamentable que aun con la crudeza de un genocidio transmitido en vivo y la escalada de un conflicto bélico que preocupa al mundo, los representantes del sector minero colombiano no reconozcan razones humanitarias, y a la par es cínico que mencionen los impactos en las regiones cuando el Turbión ha atestiguado que la minería del carbón térmico ha contribuido al extermino físico y cultural a los pueblos Yukpa y Wayuú, la devastación del pueblo afrodescendiente de Tabaco, así como deforestación del bosque tropical seco, la contaminación de aguas y el antisindicalismo.
Mucha indignación pocas acciones
La prohibición colombiana se produce en un momento de condena internacional por el genocidio de Israel contra el pueblo palestino, al punto que en las Naciones Unidas el presidente brasileño, Lula da Silva, calificó a su homólogo israelí de «genocida» en febrero de este año.
En Latinoamérica, Chile y Honduras han retirado a sus embajadores. Colombia, Bolivia y Belice han suspendido relaciones diplomáticas, siendo Colombia el único de la región que ha tomado una acción que le significa la pérdida de producción energética a Israel. Baréin y Jordania pidieron a sus embajadores retornar a sus países, y Turquía no solo se sumó llamando a su embajador, sino también detuvo todas las transacciones comerciales, que el año pasado significaron US$7.000 millones.
En la ONU, durante la 79ª sesión, a finales de septiembre, el Primer Ministro de Israel y principal responsable del genocidio, Benjamín Netanyahu le habló a un auditorio casi vacío, sin embargo el genocidio palestino continúa sin mayores sanciones.
La prohibición de exportación de carbón térmico a Israel no solo pone en la mesa la necesidad de plantear una legislación que permita condicionar relaciones con estados genocidas, sino la obligación de replantear el futuro de las regiones mineras en Colombia. Esta decisión puso sobre la mesa la dependencia del carbón, y expone la necesidad de una transición energética justa que aborde los impactos socio ambientales en La Guajira y el Cesar, evitando que los pueblos afrocolombianos, Yukpa y Wayuú que los habitan, queden aún más empobrecidos tras el declive de la minería.
Por una transición justa en las regiones mineras
Mina de carbón. Foto: Iván Castaño.
Miguel Ángel Cáceres, geólogo de la Universidad Nacional y miembro de la Corporación Geoambiental Terrae, en conversación con El Turbión, sostiene que las regiones impactadas por la minería del carbón, como La Guajira y el Cesar, enfrentan grandes desafíos con la transición energética, y advierte que los nuevos proyectos de explotación de cobre empeorarían las desigualdades, ya que las comunidades han dejado sus actividades tradicionales debido a la bonanza del carbón, creando un enclave económico que no es sostenible a largo plazo.
Juan Carlos Solano, secretario minero energético y de medio ambiente del Colectivo de Trabajadores por la Transición Justa, en conversación con El Turbión propone varias alternativas para las comunidades del corredor minero:
(…) retomar la agricultura mediante cultivos hidropónicos, aprovechar la represa del río Ranchería para desarrollar proyectos agroindustriales y promover la energía eólica, siempre en consulta previa con las comunidades.
Solano también mencionó la posibilidad de generar energía mediante la desalinización del agua marina, aunque advirtió sobre dos retos importantes: «el incremento de la salinidad en las costas y la falta de infraestructura adecuada para almacenar la energía producida.»
¿Hacia un futuro sostenible?
Tren del Cerrejón que transporta el carbón desde la mina hasta los puertos de exportación en el Mar Caribe. Foto: Iván Castaño.
La medida del presidente Gustavo Petro, aunque motivada como sanción ante la sevicia de Israel contra Palestina, puede empezar un camino hacia la descarbonización y la lucha contra el cambio climático, pero dicha ruta necesita bases sólidas.
El Ministerio de Minas y Energía, en respuesta a un Derecho de Petición del Turbión, señaló que el artículo 23 del Proyecto de Ley Minera para la Transición Energética Justa, la Reindustrialización Nacional y la Minería para la Vida, prevé una reducción gradual de las actividades de carga de carbón en los puertos del Magdalena, y anuncia que estas disminuciones ya están siendo compensadas con la reactivación de los ferrocarriles para otros tipos de carga.
Sobre la diversificación en La Guajira, Glencore ha anunciado que en el Cerrejón cesará sus operaciones en 2034, y que tiene planes de diversificación hacia energías renovables. Por el otro, en el departamento del Cesar, Glencore ha ejecutado un transición más abrupta: desde 2021, varios títulos mineros han sido abandonados, y la región enfrenta un futuro lleno de dudas.
La incertidumbre creada por Glencore al abandonar los títulos mineros en el Cesar, la abordó el Instituto del Ambiente de Estocolmo (SEI) en su reporte de enero de 2024: “Carbón y transiciones justas en el Caribe colombiano”, el cual presenta los desafíos del sector minero:
La repentina suspensión de las operaciones mineras de carbón en el Cesar por parte de Prodeco dejó a los municipios con posibilidades limitadas para enfrentar los problemas de desempleo, recesión económica y falta de alternativas económicas. Lo que el Cesar y los municipios cercanos a la operación de Prodeco están experimentando es solo el inicio de un declive estructural y progresivo de la industria del carbón en Colombia
Los desastres heredados de la mega minería del carbón térmico crea la necesidad de una diversificación económica que respete los derechos de las comunidades y del medio ambiente. Y si bien el camino hacia una transición energética justa no es fácil, ni inmediata, es necesario hacer dicha transición con los pueblos afrodescendientes e indígenas de Cesar y La Guajira, y respetando su autonomía territorial como pueblos únicos, de lo contrario se agravaría su proceso de genocidio lento al que han sido sometidos.
Por: Marcela Zuluaga Contreras – noviembre 8 de 2023
Un mes completa el sitio del Estado de Israel contra la Franja de Gaza. Cada día, conforme se desarrollan los bombardeos ordenados por el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, contra este territorio ocupado de Palestina, las cifras de víctimas civiles van en aumento sin que hasta la fecha se hayan atendido los llamados de diversos gobiernos y la ONU para que se busque un cese al fuego humanitario.
En Bogotá, el pasado domingo 18 de marzo, alrededor de 40 personas pedalearon en solidaridad con Palestina, realizando un recorrido en bicicleta desde la carrera 7 con calle 116 hasta el Parque Nacional, acompañados de música, banderas, globos, mensajes y fraternidad.
La esposa y el hijo de Muhammad Al-Qiq claman por la liberación del periodista.
Por: Carlos Aznárez – febrero 1 de 2016
Por favor, recuerde su nombre: se llama Muhammad Al-Qiq, tiene 33 años y se está muriendo en la cárcel, cumpliendo una huelga de hambre. Es periodista y ejerce la profesión en Palestina, un territorio ocupado y horadado por la violencia del invasor israelí desde 1948. Es una nación que ha sufrido todo tipo de atropellos década tras década y que por estos días asiste a una nueva vuelta de tuerca de la represión sionista contra quienes se rebelan a su dominio: en Gaza y Cisjordania miles de jóvenes protestan de diversas formas y muchos de ellos son asesinados vilmente, mientras otros son detenidos. Todo ello, frente al silencio de la mal llamada ‘comunidad internacional’ o la manipulación de los medios corporativos, que no es lo mismo pero es igual.