Retrato de Mahmoud Abbas pintado en las calles de París - Foto: Thierry Ehrmann
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Por: Harold Alvarado Tenorio – octubre 1 de 2011

Bienvenido Abu Mazen.
Porque vienes en nombre de Abú Amar,
nuestro hermano en el sufrimiento.

Que las montanas de Antioquia,
las llanuras de Arauca,
la divinas colinas de Pereira,
el Valle de Isaacs y María
y las selvas donde habitan
los hijos de Mwene Mutapa,
te saluden y celebren.

Y que nuestra solidaridad
crezca como el Sol del Oriente
que ilumina tu destino.

Oye sus voces que repiten:
no desfallezcas,
no hay mal que dure cien años
ni cuerpo que lo resista.

Quien os quita el hogar,
la salud, las lluvias, los mares
y la eterna Al Quds Al Sharif,
la más bella joya de la historia,
no vencerá.

El cuerpo perverso de vuestro enemigo
contiene el mal que habrá de destruirlo.
Su remedio es peor que su enfermedad.
Nadie vio nunca vencer a quien negó
el agua, la sal, el sol y el sueño a los otros.

Yisra’el no durará para siempre.

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