Por: Jan Strömdahl
La decisión del Consejo de Seguridad de la ONU de octubre ha provocado fuertes reacciones y ha sido interpretada como un paso hacia la anexión total del Sáhara Occidental por parte de Marruecos. Sin embargo, esa lectura es engañosa. El plan de autonomía marroquí que Estados Unidos ha impuesto en el Consejo de Seguridad, se basa en el anterior Plan de Paz de James Baker, en el que el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui sigue siendo un pilar fundamental.
Si bien es cierto que el Sáhara Occidental ha recibido una atención inusualmente grande tras la decisión del Consejo de Seguridad del 31 de octubre de 2025, también lo es que ha llovido información incorrecta y distorsionada.
Un ejemplo es el veterano periodista Nathan Shachar, del medio sueco «Dagens Nyheter«, quien afirmó que “la ONU resuelve el conflicto de 50 años y entrega el disputado Sáhara Occidental a Marruecos”. Es cierto que el Consejo de Seguridad de la ONU decidió prorrogar por un año la misión de supervisión del alto el fuego (la Misión de las Naciones Unidas para el referéndum del Sáhara Occidental o MINURSO, por sus siglas en inglés) e instó a las partes, Marruecos y el Frente Polisario, a negociar una solución políticamente aceptable basada en el plan de autonomía marroquí y dentro del marco de la autodeterminación saharaui.
Eso ya es un desafío considerable, pero la autodeterminación debería pesar más, ya que ha estado presente en todas las resoluciones de la ONU a lo largo de los años, y el plan de autonomía es un plagio del plan de paz de James Baker, donde estaba limitado a un máximo de cinco años y se complementaba con un referéndum necesario entre los saharauis, algo que Marruecos ha logrado bloquear hasta ahora.

Estados Unidos lleva la pluma
Un orden extraño es que sea Estados Unidos, aliado cercano de Marruecos, quien controle el proceso y formule el borrador del texto. En este caso, Estados Unidos intentó imponer una prórroga de solo tres meses para la MINURSO y una exigencia absoluta de que el plan de autonomía fuera la única base. Tras negociaciones con los demás miembros del Consejo, la redacción se modificó en tres etapas.
Estados Unidos y Marruecos habían preparado esto durante años. Estados Unidos ha reconocido la soberanía marroquí durante los últimos días del primer mandato de Trump a cambio de que Marruecos apoyara a Israel; al mismo tiempo, Marruecos ha logrado sistemáticamente que país tras país respalde el plan de autonomía, a menudo en el marco de acuerdos comerciales.
También existe una historia más antigua. Estados Unidos dio luz verde, a través de Henry Kissinger, a la invasión marroquí de 1975, e Israel ayudó a Marruecos en los años 80 para construir el muro de arena minado de 2.700 kilómetros que separa la parte ocupada de la parte liberada del Sáhara Occidental.
Diez días antes de la reunión del Consejo de Seguridad, el Frente Polisario escribió una carta en la que desarrolla el plan de paz de 2007 y subrayó la necesidad de celebrar un referéndum libre y justo. La carta concluye así:
«En resumen, el Frente Polisario reitera su disposición a entablar negociaciones directas y serias con el Reino de Marruecos, de buena fe y sin condiciones previas, bajo los auspicios de las Naciones Unidas, basadas en el espíritu y el contenido de esta propuesta ampliada, con el fin de alcanzar una solución justa, pacífica y duradera que garantice la autodeterminación del pueblo saharaui de conformidad con las resoluciones pertinentes de la ONU y restablezca la paz y la estabilidad regionales».
Esto no se menciona en la resolución que, sin embargo, sí señala que la solución debe prever la autodeterminación del pueblo del Sáhara Occidental.
Resolución 2797
Solo un par de semanas después de la reunión del 31 de octubre de 2025 se ha publicado una versión final de la resolución. Aquí me baso en la ‘versión azul’ que los miembros del Consejo de Seguridad tuvieron para su consideración. Como es habitual, comienza con la importante declaración de que el Consejo recuerda y reafirma todas sus resoluciones anteriores sobre el Sáhara Occidental. Esto demuestra que existe una base de negociación mucho más amplia que la mera Resolución 2797.
Los puntos decisorios son los siguientes:
- Decide prorrogar el mandato de la MINURSO hasta el 31 de octubre de 2026.
- Expresa su pleno apoyo a la labor del secretario General y de su enviado especial para facilitar y llevar a cabo negociaciones, tomando como base la propuesta de autonomía marroquí, con el fin de lograr una solución justa, duradera y mutuamente aceptable, conforme a la Carta de la ONU, y acoge con satisfacción todas las propuestas constrgctivas de las partes en respuesta a la propuesta de autonomía.
- Insta a las partes a participar en estas discusiones sin condiciones previas, tomando como base la propuesta de autonomía marroquí, con el objetivo de alcanzar una solución política final y mutuamente aceptable que prevea la autodeterminación del pueblo del Sáhara Occidental, reconoce que una autonomía real podría representar un resultado muy viable y alienta a las partes a presentar ideas en apoyo de una solución final mutuamente aceptable.
- Insta a los Estados miembros a proporcionar asistencia y apoyo adecuados a estas negociaciones y a los esfuerzos del enviado especial.
- Solicita que el secretario general informe periódicamente al Consejo de Seguridad y, además, que dentro de los seis meses posteriores a la renovación del mandato presente una revisión estratégica del mandato futuro de la MINURSO, teniendo en cuenta los resultados de las negociaciones.
- Decide seguir ocupándose de la cuestión.
La votación terminó con 11 votos a favor; China, Rusia y Pakistán se abstuvieron; y Argelia no participó. Un éxito para la diplomacia y el lobby marroquí.
De los comentarios posteriores a la votación se desprende que muchos estaban principalmente preocupados por el futuro de la MINURSO y quizá no prestaron demasiada atención al resto del texto. Estados Unidos, Israel, Francia y el Reino Unido quieren en realidad entregar el Sáhara Occidental a Marruecos.
Así las cosas, la autodeterminación del pueblo saharaui significa que debe poder decidir si elige la descolonización y la independencia o alguna forma de autonomía. Si Marruecos y la ONU no aceptan la celebración de un referéndum, entonces el Frente Polisario, como representante reconocido por la ONU del pueblo saharaui, debe ser consultado.
Pero, según la ONU, el derecho a la descolonización se aplica a los territorios no autónomos desde 1963 y no puede ser negociado. Por esto, la responsabilidad de llevar a cabo la descolonización recae en España, que se niega a asumirla. En su lugar, la antigua potencia colonial se ha alineado con la propuesta de autonomía marroquí.
Probablemente, entonces, la revisión solicitada del mandato de la MINURSO tiene que ver tanto con el deseo de Estados Unidos de reducir costos como con su intención clara de descartar definitivamente los planes para el referéndum acordado y respaldado por la ONU y la Unión Africana.
¿Qué significa una autonomía real bajo soberanía marroquí?

Marruecos nunca ha explicado qué entiende por autonomía, a pesar de que, entre otros Staffan de Mistura, el enviado especial del secretario general, lo ha solicitado. Quizás eso sea positivo, ya que da al Frente Polisario la oportunidad de tomar la iniciativa y explicar qué significa una autonomía real.
Las partes deben ahora negociar con urgencia, con el apoyo de Argelia y Mauritania. El punto de partida debería ser que el Frente Polisario, representente de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), gestione toda la administración y los asuntos internos, mientras que el rey de Marruecos se haga cargo de la política exterior y la defensa. La RASD tiene experiencia con una constitución democrática y con el poder local en las zonas liberadas del Sáhara Occidental y en los asentamientos provisionales en territorio argelino. Debido a esto, la educación y la atención sanitaria funcionan bien.
El problema es que Marruecos ocupa aproximadamente el 80 % del territorio saharaui, eso sí, de manera brutal y no permite, por ejemplo, periodistas o políticos independientes. Invierte fuertemente en infraestructura y proyectos energéticos en lo que denomina las ‘provincias del sur’. El muro fortificado Berm está vigilado por 15.000 soldados marroquíes y los colonos favorecidos constituyen hoy la mayoría de la población. Una autonomía real para todo el Sáhara Occidental debería implicar el desmantelamiento de la ocupación y de la administración marroquí. El muro también debería ser desmontado, y las minas y fortificaciones neutralizadas.
En cuanto a la política exterior, existen ciertas limitaciones sobre lo que puede transferirse a Marruecos. La RASD es miembro fundador y de pleno derecho de la Unión Africana y está reconocida por unos 45 Estados, principalmente en África y América Latina. Además, el Sáhara Occidental no forma parte de Marruecos según varias sentencias del Tribunal de Justicia de la Unión Europea.
Por su parte, el Frente Polisario ha declarado que está dispuesto a examinar cómo podría ser una autonomía real. Evidentemente, existen numerosos problemas. Pero la cuestión es qué está dispuesto a aceptar Marruecos y cuánto se involucrará Donald Trump.
¡Un compromiso posible!
¿Existe acaso una solución que incluya tanto autonomía como autodeterminación, tal como solicita la Resolución 2797?
Propongo que los negociadores rescaten el Plan Baker II, adoptado por el Consejo de Seguridad en julio de 2003 y aceptado tanto por el Frente Polisario como por Argelia. Ese plan describía un período provisional de autonomía de hasta cinco años y luego un referéndum en el que los saharauis podrían votar por la independencia o la integración con Marruecos. Una versión modernizada del Baker II probablemente incluiría un derecho al voto ampliado y las opciones de independencia o autonomía continuada. Esto permitiría que el pueblo del Sáhara Occidental se pronunciara sobre una alternativa ya probada.
Han pasado ya 50 años desde que la mayor parte del Sáhara Occidental fue brutalmente ocupada. El pueblo saharaui, con su propia cultura y su propio idioma, ha sido dividido entre una vida de represión y subordinación en el territorio ocupado y una existencia provisional como refugiados, dependientes de la ayuda humanitaria. Ha esperado larga y pacientemente para recuperar su libertad y todo su territorio. ¡Ahora el mundo debe despertar!
P. D. Se ha demostrado que la gestión del Sáhara Occidental y de Palestina en el Consejo de Seguridad presenta grandes similitudes. En ambos casos, los líderes de la parte más fuerte se colocan a sí mismos como mediadores en lo que debería ser un órgano de mediación imparcial.
* Este artículo se publicó originalmente en el medio sueco Parabol en diciembre de 2025.

En reconocimiento al compromiso del equipo de El Turbión con la integridad y la excelencia en el periodismo, el medio ha obtenido la Certificación de la Iniciativa de Periodismo Confiable, promovida por Reporteros sin Fronteras con la norma internacional CEN CWA 17493:2019.
Si encuentras un error, selecciónalo y presiona Shift + Enter o Haz clic aquí. para informarnos.

