Agosto 13 de 2007
Al menos 800 indígenas de diversas regiones del país caminaron la palabra esta semana para demostrar la lucha de sus pueblos por la dignidad y la solidaridad con los demás sectores del pueblo colombiano. En los actos públicos realizados con motivo de la celebración, el pasado 9 de agosto, del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, diferentes organizaciones de los pueblos originarios denunciraron la violencia, la pobreza, el despojo y la discriminación de los que han sido víctimas por cuenta de las graves injusticias reinantes en Colombia.
Con la participación de organizaciones sociales como el Comité de Integración del Macizo Colombiano (CIMA), ANUC-UR, CODESCO, el Movimiento Campesino de Cajibío y la Red por la Vida, entre otros, los indígenas del Cauca congregados en el Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), junto a representantes de las comunidades Muisca, Pijao, Embera, Wayúu, Zenú, Awá, Coreguaje, Wiwas y Kuankuamos, representados por la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC), realizaron una intensa jornada de movilización desde sus diversos territorios ancestrales hasta la capital de la República. La marcha inició el domingo 5 de agosto y continuó el lunes, cuando llegaron a Bosa, ya en la capital. Los días martes, miércoles y jueves realizaron diversas actividades de reivindicación en lugares públicos, como la Plaza Bolívar, pero también en lugares reservados sólo para unos, como el Congreso de la República y la Corte Constitucional.
En esos lugares tuvieron la oportunidad de expresar y denunciar varios aspectos que les preocupan de la vida política, económica y cultural de este país, en los que coinciden la mayor parte de organizaciones campesinas y afrodescendientes que también se unieron al llamado indígena.
Los pueblos indígenas le apostaron a la Asamblea Nacional Constituyente, que dio como resultado la Constitución del 91, con la esperanza de que iban a cambiar las condiciones para el pueblo. Sin embargo, cada vez se les agrede y se les desconoce más. Por ese motivo, ante los miembros del Congreso y la Corte Constitucional, ellos anunciaron un Congreso Alterno para legislar simbólicamente, en aras del derecho propio y del respaldo constitucional, buscando soluciones reales para la pobreza y la violencia a las que están sometidos.
A todo ese proceso lo han llamado “caminar la palabra, caminar la propuesta”, donde hacen un llamado a todo el pueblo colombiano para que se haga cumplir que en la democracia no puede haber imposición. “Mas allá de ser víctimas, nosotros somos sujetos políticos, sujetos de derecho, tenemos nuestra palabra, tenemos inteligencia, tenemos capacidad de movilización. Ahora es necesario fortalecer la unidad por la defensa de la autonomía de nuestros pueblos, creer en un nuevo país, tener más hermandad con los que creen que el país puede salir adelante y apuntar a que entre todos busquemos soluciones. Es un encuentro de la palabra y de múltiples propuestas que hay en el país frente a la situación de crisis que estamos viviendo”, afirmaron las voces de 800 indígenas y representantes de organizaciones campesinas, afrocolombianas y sociales que hicieron presencia durante una semana en Bogotá.
Adicionalmente, autoridades indígenas denunciaron la constante violación a los Derechos Humanos en sus territorios. Los indígenas están siendo víctimas del conflicto armado que el presidente niega, del paramilitarismo que dice se acabó. “El único que no lo ve es el gobierno, los militares o los policías, todos los demás lo vemos y, cuando denunciamos, lo solucionan desapareciendo a nuestros dirigentes”, afirmó Luis Évelis Andrade Casama, presidente de la ONIC.
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