NULL

Por: Marco A. Gandásegui, hijo – diciembre 15 de 2008

Menos de un mes después de su elección, Barack Obama despierta opiniones encontradas en cuanto a su política hacia América Latina. Destacaría tres significados globales inmediatos. En primer lugar, a partir de enero de 2009 la política exterior de Obama, sin cambiar los objetivos estratégicos de EEUU, se pondrá guantes de seda para ejecutar sus iniciativas militaristas. En segundo lugar, propondrá un plan de recuperación económica no muy diferente, reemplazando a los ‘neoliberales’ mediocres de los pasillos del poder. Tercero, ha levantado grandes esperanzas por ser miembro de la ‘minoría’ afronorteamericana.

Obama encontrará la región latinoamericana dispuesta a negociar acuerdos económicos, siempre y cuando se respeten un conjunto de condiciones políticas ignoradas por Bush y olvidadas por Clinton. Entre las condiciones políticas se destaca el final del bloqueo de Cuba, el respeto de las instituciones democráticas –Venezuela , Bolivia y Ecuador– y la erradicación de la política militarista –Plan Colombia, Plan Mérida, IV Flota–. Adicionalmente, la presidencia de Obama tendrá un impacto cultural que implicará enormes transformaciones en EEUU. El solo hecho de que llegue a la Casa Blanca un afro norteamericano tiene profundas repercusiones.

Según Alicia González, “Obama ha reclutado a buena parte de su equipo económico entre los más altos ejecutivos de Wall Street y, a la vez, antiguos colaboradores de Bill Clinton (1993-2001): Robert Rubin y Lawrence Summers, secretarios del Tesoro; Robert Reich, secretario de Trabajo; William Daley, secretario de Comercio; y Laura Tyson, presidenta del Consejo de Asesores Económicos, son los que más directamente trabajaron con el último presidente demócrata”.

El plan de Obama para América latina, con apenas 13 páginas, “Una nueva relación para Las Américas” (“A New Partnership for the Americas”), es pobre en sustancia. Más aún, se remonta 70 años para rescatar algunos principios establecidos por la ‘política del buen vecino’ del presidente Roosevelt. Destaca tres orientaciones, que se refieren a: “(1) la democracia y libertades políticas, (2) no temerle al temor y seguridad y (3) bienestar y oportunidades”.

El reto más importante de Obama en América Latina se refiere a las relaciones con Cuba. Después de casi 50 años de bloqueo por parte de Washington, todos en EEUU quieren una solución al problema. Ningún gobierno norteamericano ha tenido la capacidad política para encontrar el camino correcto. Obama promete resolver el impasse y devolverle a EEUU la imagen que perdió hace décadas.

Durante la campaña presidencial, Obama llegó a la sede de la Fundación Nacional Cubano Norteamericana de Miami. En la reunión dijo, refiriéndose a Cuba, que “ya era hora de escucharse mutuamente y aprender de las experiencias de ambos”. Se comprometió a permitir los viajes y las remesas a Cuba sin restricciones. En 2004, Obama dijo que debía ponerse fin al embargo a Cuba, sin embargo, en mayo de 2008 cambió su posición y dijo que lo mantendría.

El plan de Obama parece ofrecer más de lo mismo. No habla de cambios, no levanta una consigna que entusiasme a los sectores populares de la región e, incluso, deja perplejo a los gobernantes latinoamericanos.

Si encuentras un error, selecciónalo y presiona Shift + Enter o Haz clic aquí. para informarnos.