El encuentro feminista latinoamericano terminó con una marcha por las calles de Bogotá, el 25 de noviembre, Día Internacional Contra la Violencia Hacia la Mujer - Foto: Sissela Nordling

El encuentro feminista latinoamericano terminó con una marcha por las calles de Bogotá, el 25 de noviembre, Día Internacional Contra la Violencia Hacia la Mujer - Foto: Sissela Nordling

Por: Sissela Nordling – diciembre 7 de 2011

Durante los últimos treinta años, feministas de América Latina y el Caribe se han encontrado cada dos o tres años para intercambiar experiencias, analizar y crear estrategias. La primera vez fue el año 1981 en Bogotá y contó con unas cien participantes. Tres décadas después, en la misma ciudad donde todo empezó, pero esta vez con alrededor de 1.500 participantes inscritas, el tema fue “desatar, desnudar y reanudar”.

La metáfora del nudo se refiere a los nudos políticos y los conflictos que se desenredan para poder procesarlos en la sociedad e, incluso, al interior del movimiento feminista. En la medida en que el foro ha crecido, la composición del feminismo ha ido cambiando: la representación de etnias se ha ampliado y  se han sumado más participantes que se identifican como indígenas y afros. También, desde hace algunos años, el foro no sólo está abierto a mujeres biológicas con identidad de género femenino sino también hoy tiene una inclusión transgenérica. Esto, a su vez, ha permitido la apertura a otras perspectivas y nuevas formulaciones de problemáticas.

Cambios constantes

Los encuentros buscan una continua expansión. Al mismo tiempo, enfatizan la importancia de no dejar que el objetivo se quede en la inclusión de ciertos cuerpos y que esos cuerpos encarnen la diversidad sino que se busca que se remuevan los obstáculos estructurales y los nudos que hay en el camino, que obstruyen a distintos sujetos el tomar su lugar dentro del feminismo y reformularlo.

Para esclarecer los nudos y desnudar al patriarcado, el capitalismo, el racismo, el colonialismo y la heteronormatividad dentro del propio movimiento se realizaron talleres de ‘provocaciones’ durante dos días, para identificar conflictos y confrontar las prácticas excluyentes: el primer día se desataban los nudos, el segundo día se reanudaban, discutiendo futuros caminos posibles y estrategias para una reestructuración.

En el foro se hizo énfasis en la importancia de los contextos individuales y en que no se deben pretender soluciones universales a los problemas de género. De igual manera, varias voces destacaron su complicada relación con el feminismo, a raíz de la invisibilización histórica de ciertos cuerpos y experiencias por parte del feminismo dominante. Como dijo una participante, el identificarse como feminista afro es importante para ella y muchas otras mujeres afro, que de otra forma serían invisibilizadas: “Muchas de nosotras no nos llamamos feministas, aún cuando nuestro accionar es feminista y hemos aportado a la causa, y esto es porque el feminismo no nos ha reconocido como actoras en esta misma historia, en la historia feminista. Se ha hecho de la lucha, algo que no incluye nuestra participación”.

Otro método que se usó para evocar la confrontación con las prácticas excluyentes dentro del propio movimiento tuvo lugar para el cierre del foro, convertido en una escena abierta para los grupos u organizaciones que querían pronunciarse. De esta manera, subieron a la escena, entre otras, feministas autónomas que criticaron el costo de la participación en el foro, lo cual impidió a muchas mujeres de escasos recursos a participar; un grupo de mujeres con el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) señalaron que la estigmatización que sufren las mujeres que padecen la enfermedad y la feminización del virus debe ser un tema feminista trascendental; las feministas trans clamaron por la solidaridad de otras feministas en la defensa de sus derechos; y, por su parte, las mujeres caribeñas llamaron la atención por la falta de inclusión de las mujeres caribeñas, brasileñas e indígenas no hispanoparlantes, ya que el foro se realizó en español y sin traducción. Al final, los discursos en la escena fueron alrededor de treinta.

Luego de esto, se designó a Perú como próximo anfitrión del encuentro y se señaló que es un país con muchos nudos que procesar para el próximo foro y que allí se dan condiciones para incluir a las distintas voces en la tarea de crear el Encuentro feminista de Latinoamérica y el Caribe 2013.

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Traducción del sueco al español: Alexandra Iriarte Jara.

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